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La minería del futuro pone la mirada en el norte del país: Tecsup Trujillo sede del CONAMIN 2026

El campus de Trujillo albergará nuevamente uno de los encuentros más importantes del sector, reforzando el vínculo entre formación técnica e industria minera.

La minería peruana atraviesa una etapa de profunda transformación, impulsada por la incorporación de nuevas tecnologías, la automatización de procesos y una creciente demanda de talento técnico especializado. En este escenario, el norte del país cobra especial relevancia: Trujillo ha sido elegida como sede de la Convención Nacional de Minería – CONAMIN 2026, uno de los encuentros más importantes del sector a nivel nacional e internacional, que se realizará del 15 al 19 de junio de 2026, bajo el lema “Minería responsable, progreso para el Perú”.

El encuentro se desarrollará en el campus de Tecsup Trujillo, institución que reafirma así su rol como aliado estratégico del sector minero y referente en la formación de talento técnico especializado. En ese marco, directivos de CONAMIN realizaron una visita al campus para evaluar las condiciones, tecnológicas y logísticas que permitirán albergar este importante evento, que proyecta congregar a más de 20 mil participantes, representantes de más de 40 países y alrededor de 60 compañías mineras.

Durante la visita, se destacó la relevancia de fortalecer la articulación entre la academia y la industria, especialmente en un contexto donde la minería enfrenta nuevos desafíos tecnológicos y una creciente demanda de talento técnico calificado. La realización de CONAMIN 2026 en Tecsup permitirá visibilizar esta conexión y poner en vitrina las capacidades del país ante actores nacionales e internacionales.

“Lo primero es la simbiosis que hay entre la academia y la industria, es importantísimo. Nosotros estamos convencidos que la academia tiene que caminar muy de la mano con la industria. El tener este evento en el campus de Tecsup Trujillo es importante porque seguimos con esa unión entre ambos sectores”, señaló Juan Manuel García Calderón, Director General Nacional de Tecsup.

Desde CONAMIN, se resaltó el papel clave que cumplen los institutos técnicos en el desarrollo del país y en la sostenibilidad de la minería como motor económico. “La tecnología y los institutos técnicos, son fundamentales para poder capacitar a nuestros trabajadores, especialmente en un sector tan importante como el sector minero, pieza fundamental de la economía peruana”, afirmó Roque Benavides, presidente del CONAMIN 2026.

En esa misma línea, se subrayó que la minería actual exige nuevas competencias técnicas vinculadas a la innovación y a la transformación digital. “Las habilidades que necesitamos de la parte técnica es todo lo que significa inteligencia artificial, todo lo que significa la nueva tecnología del manejo de los equipos mineros. Últimamente hay una demanda importante de técnicos que sepan manejar y conocer todos estos nuevos sistemas que nos trae la tecnología”, concluyó Jorge Soto Yen, presidente del Colegio de Ingenieros del Perú – Capítulo de Ingeniería de Minas.

Grupo Eulen destaca el desempeño de más de 200 colaboradores

La premiación se realizó en enero en las tres sedes que la compañía tiene en el país: Lima, Trujillo y Arequipa.

En un contexto donde la gestión del talento y la permanencia de los colaboradores se han convertido en desafíos clave para las organizaciones, Grupo EULEN Perú viene consolidando el programa Destaca EULEN, una iniciativa orientada a reconocer el desempeño sobresaliente y fortalecer prácticas vinculadas al compromiso, la responsabilidad y la calidad del servicio.

La premiación se realizó en enero en las tres sedes que la compañía tiene en el país: Lima, Trujillo y Arequipa. En total, fueron reconocidos 226 colaboradores a nivel nacional, pertenecientes a diversos perfiles operativos y administrativos, entre ellos operarios de limpieza, agentes de seguridad, técnicos de mantenimiento, jardineros, anfitriones y asistentes administrativos.

“Cuando el esfuerzo cotidiano es reconocido de manera consistente, se fortalecen la confianza y el compromiso de las personas con la organización. Este tipo de prácticas contribuye a generar entornos laborales más sólidos y favorece la permanencia del talento”, señaló Verónica Sánchez, Directora de Recursos Humanos.

La iniciativa fue implementada en 2023, luego de que la empresa identificara la necesidad de dar mayor visibilidad a buenas prácticas y conductas positivas que, en organizaciones con operaciones distribuidas, no siempre resultan evidentes. Con el tiempo, también ha permitido identificar colaboradores con alto nivel de compromiso y desempeño, que hoy pueden ser considerados en procesos de formación y desarrollo interno como parte de la gestión de personas.

ProntoPaga procesa cerca de US$650 millones en pagos en Perú y proyecta duplicar su volumen en 2026

La compañía cerró 2025 con cerca de US$650 millones en volumen total de pagos en Perú y proyecta duplicar esta cifra en 2026, impulsada por el crecimiento del entretenimiento digital y los pagos instantáneos.

ProntoPaga, empresa procesadora de pagos, cerró el 2025 con un desempeño histórico en el mercado peruano, consolidándose como uno de los actores de mayor crecimiento del ecosistema de pagos digitales en la región. Tras iniciar operaciones locales en el último trimestre de 2024, la compañía alcanzó un volumen total de pagos cercano a los US$650 millones en Perú.

Perú como un eje clave del crecimiento regional

Tras el arranque de las operaciones en el segundo semestre de 2024, ProntoPaga registró en su primer año completo un crecimiento superior al 400%, impulsado principalmente por la rápida adopción de pagos digitales en Perú y la demanda por soluciones de pago inmediatas en sectores de alto volumen transaccional.

Actualmente, Perú representa el 33% del volumen transaccionado regional y el 51,6% del total de transacciones, posicionándose como el principal motor de expansión de la compañía en Latinoamérica.

“Los resultados alcanzados responden a la rápida adopción de pagos digitales en el país y a la confianza que los comercios han depositado en nuestra infraestructura tecnológica, diseñada para acompañar procesos de crecimiento acelerado”, comenta Micha Calmet, Country Manager de ProntoPaga en Perú.

Billeteras digitales impulsan el crecimiento

Uno de los principales motores del desempeño en 2025 ha sido la fuerte adopción de pagos con billeteras digitales, en particular Yape, que representó el 55% del volumen transaccionado durante el año. A ello se suma la incorporación de soluciones como Yape On-File, que permiten guardar esta billetera como método de pago en comercios digitales, facilitando compras en un solo clic y habilitando pagos recurrentes automáticos.

El crecimiento de ProntoPaga se da en un contexto de rápida transformación del sistema de pagos en el país, marcado por una mayor interoperabilidad, el avance de los pagos instantáneos y la digitalización de pymes y comercios presenciales. Este entorno ha acelerado la migración desde el efectivo hacia soluciones digitales, ampliando el acceso a servicios financieros y elevando la intensidad de uso de pagos electrónicos.

Proyecciones y foco estratégico para 2026

De cara a 2026, ProntoPaga proyecta duplicar su facturación y que Perú concentre el 60% de las ventas regionales, impulsado por el crecimiento del entretenimiento digital y la expansión de su oferta de pagos hacia sectores como salud, educación y comercio electrónico.

“En los próximos años veremos un ecosistema más maduro, con mayor interoperabilidad entre bancos, billeteras y fintechs, y con pagos cada vez más integrados a plataformas digitales. Nuestro foco está en acompañar ese proceso con soluciones confiables, seguras y adaptadas a las necesidades del mercado peruano”, concluye Calmet.

No es que tengas demasiadas reuniones, es que casi ninguna vale la pena

Por Juan Carlos Valda – jcvalda@grandesPymes.com.ar

En muchas Pymes hay una queja que se repite con una regularidad alarmante: “No doy abasto, vivo en reuniones”. Y casi siempre, detrás de esa frase, aparece una conclusión automática y peligrosa: “Tenemos que reunirnos menos”.

El problema es que esa conclusión suele ser equivocada, no porque las reuniones sean sagradas, sino porque el verdadero problema no es la cantidad de reuniones, sino el poco o nulo valor que generan para la dirección de la empresa.

En una Pyme, donde el tiempo del empresario es un recurso crítico, cada reunión debería cumplir una función muy concreta: ayudar a pensar, integrar, anticipar y decidir mejor. Cuando eso no sucede, la reunión se convierte en un ritual vacío que consume energía, genera frustración y refuerza la sensación de estar siempre ocupados, pero nunca avanzando.

La reunión como síntoma, no como causa

Cuando un empresario dice que tiene demasiadas reuniones, en realidad está diciendo otra cosa, dice que las reuniones no le devuelven claridad, foco ni decisiones. Está diciendo que entra a una sala con preguntas y sale con más ruido del que tenía antes y que, aunque no lo formule así, que la reunión no está cumpliendo su rol estratégico.

En muchas Pyme las reuniones aparecen como respuesta a la urgencia, no como parte de un diseño de gestión. Se convoca porque “hay que hablar”, porque “esto no puede esperar”, porque “si no nos sentamos no se ordena” y así, la agenda se llena de encuentros reactivos, mal preparados, sin objetivo claro y sin un hilo conductor que los vincule con la dirección del negocio.

El resultado es previsible: mucho tiempo invertido, poca integración lograda y casi ninguna decisión relevante tomada.

Reunirse no es hablar. Reunirse es integrar.

Una reunión bien diseñada no es un espacio para contar lo que cada uno hizo, ni para apagar incendios operativos, ni para repetir problemas conocidos. Una reunión valiosa es un ámbito de integración, donde distintas miradas se conectan para construir algo que no podría surgir de manera individual.

En una Pyme, esto es todavía más importante que en una gran empresa, porque la información suele estar fragmentada, las personas cumplen múltiples roles y el empresario termina siendo el único que tiene la película completa. Si la reunión no integra, entonces solo redistribuye fragmentos inconexos de información y refuerza la dependencia del dueño.

Cuando una reunión funciona como ámbito de integración, pasan cosas distintas. Aparecen relaciones causa-efecto que no estaban a la vista, se entienden impactos cruzados entre áreas, se detectan riesgos antes de que exploten, se alinean criterios y prioridades y,, sobre todo, se transforma información dispersa en decisiones posibles.

Reuniones que miran el pasado, reuniones que construyen futuro

Uno de los grandes errores en las Pymes es usar las reuniones para mirar casi exclusivamente hacia atrás. Se revisan errores, se analizan desvíos, se discuten problemas que ya ocurrieron. Todo eso es necesario, pero no puede ser el centro.

Si una reunión sólo sirve para explicar por qué algo salió mal, entonces llega tarde. La verdadera función de una reunión de dirección es anticipar, no justificar, es detectar señales débiles, no solo consecuencias visibles y preguntarse qué está cambiando, qué tensiones están creciendo y qué decisiones se están postergando.

Las reuniones que generan valor son proactivas, no defensivas. No se limitan a administrar lo que pasó, sino que construyen criterio para lo que viene y, eso exige método, foco y un nivel de conversación que va más allá del día a día operativo.

Cuando reunirse es imprescindible

En una Pyme hay temas que exigen reunión, sí o sí. No se resuelven por mail, ni por WhatsApp, ni con conversaciones de pasillo. Exigen sentarse, escuchar, contrastar miradas y decidir. Por ejemplo, cuando hay que definir prioridades estratégicas, revisar el modelo de negocio, analizar la rentabilidad real, redefinir roles, alinear expectativas o anticipar escenarios complejos, la reunión no es un gasto de tiempo, es una inversión crítica.

También lo es cuando se busca generar compromiso, no solo cumplimiento. El compromiso no se ordena, se construye y se construye en espacios donde las personas entienden el para qué, no solo el qué.

El problema aparece cuando se usa la reunión para lo que ya no necesita reunión.

Cuando seguir reuniéndose es un error

Así como hay temas que requieren reunión, hay otros que deberían dejar de ocupar ese espacio hace tiempo. Procesos que ya están definidos, decisiones que ya fueron tomadas, tareas que deberían resolverse de manera autónoma, no necesitan volver a discutirse cada semana.

En muchas Pymes las reuniones persisten por inercia, se hacen “porque siempre se hicieron”, porque alguien necesita control, porque no se confía en el sistema o porque nadie se anima a decir que ya no tienen sentido.

El efecto es devastador: se banaliza la reunión. Todo se discute, nada se decide, se pierde foco, se diluye la responsabilidad y se transmite el mensaje implícito de que, sin reunión, nada avanza. Eso no es integración, es dependencia.

Una empresa madura no es la que más se reúne, sino la que sabe muy bien para qué se reúne y para qué no.

El empresario Pyme y su relación con las reuniones

Para muchos empresarios Pyme, la reunión es una trampa silenciosa ya que, por un lado, sienten que necesitan estar en todas porque si no, las cosas no pasan y, por otro, sienten que esas mismas reuniones los alejan de pensar el negocio con perspectiva.

El resultado es una agenda llena y una cabeza saturada, pero sin espacios reales de dirección. Se gerencia mucho, se dirige poco.

Cuando las reuniones no están al servicio del empresario, sino que el empresario termina al servicio de las reuniones, algo está profundamente desalineado. La reunión debería ser una herramienta para ampliar la mirada del dueño, no para absorberlo en el detalle.

Diseñar reuniones que generen valor implica asumir una decisión incómoda pero necesaria: no todas las conversaciones merecen ser reuniones, y no todas las reuniones merecen la presencia del empresario.

Reuniones como motor de profesionalización

Paradójicamente, una Pyme se profesionaliza no cuando reduce reuniones, sino cuando las vuelve más exigentes. Cuando cada reunión tiene un propósito claro, una agenda alineada con ese propósito y una salida concreta en términos de decisiones o aprendizajes.

La reunión profesionaliza cuando deja de ser catarsis y se transforma en método. Cuando no gira alrededor de personas, sino de temas, no se centra en explicar problemas, sino en construir criterios compartidos para resolverlos.

En ese sentido, la reunión es uno de los espacios más potentes de cambio cultural. Allí se ve si la empresa piensa en silos o como sistema. Si se protege o se desafía. Si repite o aprende.

Menos reuniones inútiles, más reuniones que importan

El desafío no es llenar la agenda ni vaciarla. El desafío es elevar el estándar de las reuniones. Que cada una tenga sentido, impacto y dirección, que algunas desaparezcan porque ya cumplieron su función, y que otras se fortalezcan porque son clave para el futuro.

Cuando una PYME logra eso, ocurre algo notable: el tiempo empieza a rendir, las decisiones se ordenan y el empresario recupera espacios reales para dirigir. No porque se reúna menos, sino porque se reúne mejor.

Y entonces la pregunta deja de ser cuántas reuniones tienes, para pasar a ser mucho más incómoda y poderosa:

¿Cuántas de tus reuniones están realmente ayudando a construir la empresa que quieres?

Ahí empieza el verdadero trabajo.

Si querés leer más artículos de Juan Carlos, podes buscarlos en:

https://grandespymes.ar/category/articulos-propios/

Bolsa de valores, mercado primario y secundario, lo que todo inversionista debe entender

Más allá de la compra y venta de acciones, conocer cómo funcionan el mercado primario y el mercado secundario es clave para entender el rol de la bolsa y el destino del dinero invertido.

Cuando se habla de la bolsa de valores, muchas personas piensan únicamente en comprar y vender acciones. Sin embargo, el funcionamiento del mercado de capitales es más amplio y se estructura en dos grandes espacios, el mercado primario y el mercado secundario, cada uno con un rol específico dentro del sistema financiero.

Qué es el mercado primario

El mercado primario es donde nacen los valores. En este espacio, las empresas emiten acciones o bonos por primera vez con el objetivo de obtener financiamiento. El dinero fluye directamente desde los inversionistas hacia la compañía emisora, permitiéndole crecer, invertir en tecnología, expandirse o fortalecer su operación.

Puede entenderse como el lanzamiento inicial de un producto financiero, donde la empresa obtiene recursos frescos para su desarrollo.

Qué es el mercado secundario

Una vez emitidos, los valores pasan al mercado secundario. Aquí se realiza la negociación diaria de acciones y bonos entre inversionistas, sin que la empresa emisora reciba dinero adicional.

“El mercado secundario funciona como una reventa, los valores ya existen y simplemente cambian de manos”, explica Ana Lucía Rendón, asociada de inversiones de Prima AFP. Este mercado es el que normalmente se asocia con la bolsa de valores y con la variación diaria de precios.

Por qué es importante conocer la diferencia

Ambos mercados cumplen funciones complementarias. El mercado primario impulsa el crecimiento empresarial al canalizar financiamiento, mientras que el mercado secundario otorga liquidez, permitiendo a los inversionistas comprar y vender sus valores cuando lo necesiten.

Entender esta dinámica ayuda a tomar mejores decisiones de inversión y a comprender cómo se mueve el sistema financiero.

Cómo se refleja en la vida cotidiana

En el caso de los fondos de pensiones, esta diferencia se ve con claridad. “Los aportes que realizan los afiliados se invierten tanto en instrumentos que se originan en el mercado primario como en valores que se negocian en el mercado secundario, y ambos contribuyen a la rentabilidad de largo plazo”, detalla Rendón.