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Empleo vinculado a exportaciones creció 10.5% en febrero y suma 1.49 millones de puestos en el Perú

El Centro de Investigación de Economía y Negocios Globales de ADEX reportó que los empleos directos asociados a las exportaciones alcanzaron 1.49 millones entre marzo 2025 y febrero 2026, con un crecimiento de 10.5% interanual, impulsado principalmente por agroindustria, minería y agro tradicional.

El empleo directo asociado a las exportaciones en el Perú alcanzó los 1 millón 492 mil puestos de trabajo anualizados a febrero de 2026, registrando un incremento de 10.5% respecto al periodo interanual previo (marzo 2024 – febrero 2025), según el reporte del Centro de Investigación de Economía y Negocios Globales de la Asociación de Exportadores (CIEN ADEX).

El estudio, titulado “Empleo asociado a las exportaciones – febrero 2026”, precisa que los empleos generados por el sector no tradicional ascendieron a 811 mil 768 puestos (+0.4%), mientras que los del sector tradicional llegaron a 680 mil 561 (+25.5%), evidenciando una mayor expansión en este último segmento.

Exportaciones sostienen un tercio del empleo formal privado

De acuerdo con datos del Banco Central de Reserva del Perú, el país registró 4 millones 471 mil empleos privados formales a febrero de 2026, lo que representa un crecimiento interanual de 5.8%. En ese contexto, los empleos vinculados directamente a las exportaciones representaron el 33.4% del total nacional.

Agroindustria y minería concentran la mayor generación de empleo

Por sectores, la agroindustria lideró la generación de empleo con 590 mil 867 puestos, seguida por la minería tradicional con 423 mil 947 y el agro primario con 236 mil 776. Estos tres rubros concentraron el 83.9% del empleo exportador, impulsados por la demanda internacional de productos como arándanos, paltas, uvas, espárragos, mangos, café y minerales como cobre, oro, zinc, hierro y molibdeno.

Desempeño sectorial desigual

Del total de 15 sectores analizados, solo tres registraron crecimiento: pesca para consumo humano directo (67.7%), agro tradicional (49%) y minería primaria (17.5%). El resto mostró caídas, destacando joyería (-66.7%), hidrocarburos (-23%), madera (-19.5%), metalmecánica (-18.8%), minería no metálica (-14.7%) y confecciones (-11.7%), entre otros.

Estados Unidos lidera la demanda laboral exportadora

Por mercados de destino, Estados Unidos se consolidó como el principal generador de empleo con 370 mil 751 puestos (24.8% del total), seguido de la Unión Europea con 318 mil 222, China con 274 mil 83, Canadá con 70 mil 484 e India con 53 mil 908.

En términos de crecimiento, destacaron Australia (350.9%), Argentina (58.9%) e India (46.6%), con incrementos significativos en la generación de empleo asociado a exportaciones.

Distribución regional del empleo exportador

A nivel nacional, la costa —incluyendo Lima y Callao— concentró el 73.2% del empleo vinculado a exportaciones. En la sierra se registró el 23.1% y en la Amazonía apenas el 3.6%, pese a su alta extensión territorial.

Entre las regiones con mayor participación destacan Lima (295 mil 996 empleos), Ica (171 mil 553), La Libertad (155 mil 294), Cajamarca (143 mil 528) y Piura (132 mil 168).

En crecimiento regional, sobresalieron Tacna (40.7%), Lambayeque (19.3%), Piura (15%) y Arequipa (10.2%).

Salud integral: lo que pasa cuando tratamos enfermedades, pero no a las personas

Por Antonio Herrera Cabanillas

Durante años, hemos avanzado en tecnología médica, en especialización y en capacidad de respuesta clínica. Hoy contamos con diagnósticos más precisos, tratamientos más sofisticados y profesionales altamente capacitados. Sin embargo, hay una pregunta incómoda que sigue vigente: ¿por qué, a pesar de estos avances, muchos tratamientos no logran completarse? La respuesta, en muchos casos, no está en la medicina. Está en todo lo que ocurre fuera de ella.

Seguimos abordando la salud desde una lógica fragmentada. Diagnosticamos, tratamos y monitoreamos enfermedades, pero no siempre entendemos a la persona que las vive. Y cuando esa desconexión se hace evidente, los resultados también lo hacen: tratamientos que se abandonan, procesos que se interrumpen y pacientes que no logran sostener lo que el sistema les propone.

El problema no es menor. Cuando un paciente abandona su tratamiento, no solo se pierde una oportunidad de recuperación. Se pierde una inversión, se incrementa el riesgo de complicaciones y se profundiza una sensación de desamparo que trasciende lo médico.

Pensar en salud integral implica hacer un cambio de enfoque. Implica dejar de ver al paciente como un caso clínico y empezar a entenderlo como una persona con una historia, una familia, un contexto económico y una red —o ausencia de red— de apoyo.

En el caso de enfermedades complejas como el cáncer, esta realidad se vuelve aún más evidente. Para muchos pacientes, acceder al tratamiento implica trasladarse a otra ciudad, dejar su hogar, interrumpir estudios o trabajo, asumir costos adicionales y enfrentar un proceso emocionalmente exigente. El tratamiento no ocurre en el vacío; ocurre en medio de la vida. Y cuando la vida no está sostenida, el tratamiento tampoco.

Aquí es donde el enfoque exclusivamente clínico se queda corto. No porque sea insuficiente en su dimensión técnica, sino porque no alcanza a responder a la complejidad del problema. La medicina puede indicar el camino, pero si el paciente no tiene condiciones para recorrerlo, el proceso se rompe.

La salud integral no es una idea abstracta ni un concepto aspiracional. Es una necesidad práctica. Significa reconocer que factores como la alimentación, el alojamiento, el transporte, la salud mental, la educación y el acompañamiento social son determinantes para que un tratamiento funcione.

No se trata de agregar servicios por agregar. Se trata de entender qué necesita realmente una persona para sostener un proceso de recuperación.

Cuando un paciente tiene un lugar digno donde quedarse, cuando recibe apoyo emocional, cuando su familia está acompañada y cuando no tiene que elegir entre tratarse o sobrevivir económicamente, las probabilidades de completar el tratamiento aumentan de manera significativa. Y con ello, también aumentan las posibilidades de recuperación.

Esto tiene implicancias profundas para el sistema de salud. Significa que no basta con ampliar cobertura o mejorar infraestructura. Es necesario articular esfuerzos, integrar servicios y construir modelos que respondan a la realidad de los pacientes.

También interpela a otros actores. Las empresas, por ejemplo, pueden jugar un rol importante promoviendo políticas de salud laboral, acompañamiento a colaboradores y apoyo a iniciativas que aborden la salud desde una mirada más amplia. Las organizaciones sociales complementan donde el sistema no alcanza. Y el Estado tiene la responsabilidad de liderar una visión que entienda la salud más allá del acto médico.

El desafío no es menor, pero tampoco es inalcanzable. Existen experiencias que demuestran que un enfoque integral no solo es más humano, sino también más eficiente. Reducir el abandono del tratamiento, mejorar la adherencia y acompañar a las familias no solo salva vidas; también optimiza recursos y fortalece el sistema.

En el fondo, se trata de algo bastante sencillo, pero profundamente transformador: volver a poner a la persona en el centro. No como un eslogan, sino como un criterio real de decisión. Preguntarnos, en cada intervención, si estamos respondiendo a la necesidad completa del paciente o solo a una parte de ella.

La salud no ocurre en compartimentos aislados. Ocurre en la intersección entre lo médico y lo social, entre lo individual y lo colectivo. Ignorar esa realidad es condenar muchos esfuerzos a quedarse a medio camino.

El Perú tiene hoy la oportunidad de avanzar hacia modelos de atención más integrales, más humanos y efectivos. No se trata de reemplazar lo que funciona, sino de complementarlo con lo que falta. Porque al final, tratar una enfermedad sin tratar el contexto es, en muchos casos, dejar el trabajo a medias. Y cuando se trata de la vida de las personas, eso no debería ser una opción.

Día del Trabajo: ¿Por qué las empresas peruanas están contratando aproximadamente 40% más especialistas en datos?

La demanda por talento en ciencia de datos crece con la digitalización y la necesidad de decisiones estratégicas.

El mercado laboral peruano consolida una oportunidad creciente en el campo de la ciencia de datos y la analítica. La proyección de una brecha de 2,700 profesionales evidencia dicho desbalance, según estudio lo reveló un estudio de APOYO Consultoría, lo que confirma la necesidad de acelerar la formación de talento especializado. Los equipos de datos han crecido de 19 a 26 profesionales (aproximadamente 40%) en promedio entre 2024 y 2025, lo que refleja la rápida adopción de capacidades analíticas por parte de las empresas peruanas.

“La demanda por talento en datos no solo responde a una tendencia tecnológica, sino a una necesidad crítica de las organizaciones para tomar decisiones más informadas y competitivas. El reto está en formar profesionales que no solo dominen herramientas, sino que entiendan el negocio y generen impacto real”, señala Eric Biagioli, director de Ciencia de la Computación y Ciencia de Datos de UTEC.

Para 2025, la búsqueda de profesionales en data alcanzó aproximadamente 3,700 puestos en el país, concentrados principalmente en Lima Metropolitana, lo que confirma el dinamismo de este mercado, y se prevé que la cifra continúe marcando la pauta en 2026.

Perfiles como AI Engineer, Data Architect y MLOps Engineer figuran entre los más demandados del mercado, debido a su rol clave en la implementación de soluciones basadas en inteligencia artificial y analítica avanzada. Esta demanda creciente responde al avance de la digitalización en sectores estratégicos.

Las posiciones vinculadas a datos representan el 2.5% del total de vacantes laborales, pero muestran un crecimiento sostenido en el tiempo, según la consultora. Esta tendencia ha sido especialmente visible en sectores como servicios, finanzas y tecnología.

Remuneraciones atractivas

El estudio también revela que los salarios para estos cargos oscilan entre S/ 6,000 y S/ 12,000 mensuales, lo que evidencia el valor estratégico que han adquirido estos perfiles en las organizaciones. A nivel de competencias, las empresas no solo buscan habilidades técnicas. La capacidad de comunicar hallazgos, entender el negocio y traducir datos en decisiones estratégicas se ha convertido en un diferenciador clave en estos profesionales.

Frente a este escenario, la formación en carreras STEM y programas especializados en analítica e inteligencia artificial se posiciona como una vía concreta para acceder a empleos de alta demanda y proyección, alineados con las necesidades del mercado. “Este crecimiento también nos reta como academia. En mayo graduamos a la primera promoción de Ciencia de Datos en UTEC tanto en pregrado como en posgrado, lo que marca un hito para seguir cerrando esta brecha de talento en el país”, añade Biagioli.

El crecimiento del sector datos abre oportunidades laborales con alta proyección y refuerza la importancia de formarse en habilidades digitales, clave para acceder a una demanda que sigue en expansión en el mercado.

Minera Poderosa renueva su alta dirección: designa nuevo Gerente General, de Operaciones y Asuntos Corporativos

Compañía Minera Poderosa anunció la designación de nuevos ejecutivos en su alta dirección como parte de su estrategia de continuidad y fortalecimiento institucional, con cambios en la Gerencia General, Operaciones y Asuntos Corporativos desde el 1 de mayo de 2026.

Compañía Minera Poderosa informó una renovación en su alta dirección como parte de su proceso de fortalecimiento institucional y continuidad estratégica, con la designación de nuevos responsables en la Gerencia General, Gerencia de Operaciones y Gerencia de Asuntos Corporativos.

Nuevo Gerente General: continuidad con sucesión interna

En la Gerencia General, Daniel Torres Espinoza asumirá el cargo en reemplazo de Marcelo Santillana, quien tras más de 40 años de trayectoria en la organización continuará como miembro del directorio, manteniendo su participación en la conducción estratégica de la compañía.

Torres cuenta con más de 25 años de experiencia en el sector minero y más de nueve años dentro de Minera Poderosa, donde se desempeñó como Gerente de Operaciones. Desde ese rol, impulsó mejoras en eficiencia operativa y procesos de optimización interna. Su designación responde a un esquema de sucesión interna que busca garantizar continuidad en la gestión y alineamiento con la cultura corporativa.

Cambio en la Gerencia de Operaciones

De manera paralela, Pío Carrasco asumirá la Gerencia de Operaciones, en reemplazo de Torres. Carrasco posee más de 20 años de experiencia en el sector minero, lo que refuerza el enfoque técnico y operativo de la compañía.

Nuevo liderazgo en Asuntos Corporativos

Asimismo, la empresa anunció la incorporación de Luis Vásquez Madueño como Gerente de Asuntos Corporativos. Con más de 25 años de experiencia en el sector hidrocarburos, su llegada busca fortalecer la gestión de relacionamiento institucional y la articulación con grupos de interés.

Reconocimiento a la gestión saliente

La compañía destacó el legado de Marcelo Santillana, subrayando su contribución al fortalecimiento operativo, la eficiencia en unidades mineras y la consolidación de relaciones con comunidades y stakeholders, factores clave en el posicionamiento de la empresa en el sector.

Enfoque estratégico de la compañía

Finalmente, Minera Poderosa reafirmó su compromiso con la excelencia operativa, la seguridad, el respeto por el entorno y la generación de valor compartido, en línea con su estrategia de sostenibilidad y crecimiento de largo plazo.

Petroperú recibe autorización para construir nuevo amarradero en la Refinería Conchán por S/ 2,000 millones de barriles de capacidad

La Autoridad Portuaria Nacional del Perú aprobó la habilitación para que Petroperú construya el Nuevo Amarradero Nº 2 en la Refinería Conchán, en Lurín, una obra estratégica con 20 meses de ejecución orientada a fortalecer la logística de combustibles en el país.

La Autoridad Portuaria Nacional del Perú (APN) otorgó a Petroperú la habilitación portuaria para el proyecto “Nuevo Amarradero Nº 2 de la Refinería Conchán”, ubicado en el distrito de Lurín, Lima, según la Resolución de Acuerdo de Directorio Nº 0040-2026-APN-DIR, publicada el 29 de abril de 2026 en el diario oficial El Peruano.

La autorización permite el inicio de la construcción de esta infraestructura portuaria estratégica, con un plazo de ejecución estimado de 20 meses, orientada a reforzar la capacidad logística del complejo de Conchán.

Infraestructura clave en el sur de Lima

La Refinería Conchán, ubicada en el kilómetro 26.5 de la Panamericana Sur, es una de las principales unidades operativas de Petroperú junto a Talara e Iquitos. Con más de 50 años de operación, cuenta con una capacidad de almacenamiento de 2’051,354 barriles de hidrocarburos líquidos y un amarradero multiboyas para buques tanque.

El nuevo amarradero, de uso privado y especializado, estará diseñado para la atención de productos como diésel, gasolinas, biodiésel y alcohol carburante, fortaleciendo la cadena de abastecimiento de combustibles en el país.

Evaluación técnica, ambiental y regulatoria

La decisión de la APN se sustenta en informes técnicos, ambientales y legales emitidos por sus direcciones especializadas, así como en la validación del Instrumento de Gestión Ambiental aprobado por el Ministerio de Energía y Minas.

Asimismo, la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (DICAPI) autorizó la reserva de área acuática y franja ribereña para el desarrollo del proyecto, que abarca una superficie de 488,192.73 metros cuadrados.

La entidad precisó que Petroperú deberá gestionar permisos adicionales ante otras autoridades competentes durante la ejecución de la obra.

Supervisión y condiciones del proyecto

La habilitación portuaria se mantendrá vigente mientras se conserven las condiciones técnicas y legales establecidas en la resolución. El plazo de ejecución es de 20 meses, conforme al expediente aprobado.

La APN dispuso además la notificación del proyecto a entidades como el Ministerio del Ambiente, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, con el fin de asegurar la supervisión interinstitucional del desarrollo de la obra.

Impacto logístico y energético

El nuevo amarradero reforzará la infraestructura portuaria de la Refinería Conchán, mejorando la atención de buques de mayor calado y elevando la eficiencia en la descarga de hidrocarburos.

Con ello, Petroperú busca fortalecer su rol en el abastecimiento energético nacional, en línea con estándares de sostenibilidad y modernización operativa del sistema de refinación del país.