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Operadores logísticos comienzan a priorizar servicios sobre la simple propiedad de activos

Capacidades que antes se gestionaban de forma aislada durante la logística de la cadena de frío ahora se integran para garantizar disponibilidad operativa, eficiencia energética y estabilidad térmica.

Garantizar la integridad de productos sensibles a la temperatura durante su traslado es una prioridad crítica en la logística de la cadena de frío. Para responder a este desafío, muchas estrategias se han enfocado en la adquisición de activos, como unidades de refrigeración de transporte refrigerado más sofisticadas o sistemas de monitoreo de temperatura avanzados. Sin embargo, aunque este enfoque sigue siendo necesario, comienza a resultar insuficiente frente a una realidad cada vez más compleja.

Sectores como el farmacéutico, alimentario y retail, donde una falla en la cadena de frío puede traducirse en pérdidas económicas, sanciones regulatorias y daños reputacionales, están elevando las exigencias para asegurar la estabilidad térmica de extremo a extremo. El reto ya no está en operar bajo condiciones ideales, sino en sostener esa estabilidad en escenarios reales marcados por tráfico urbano, bloqueos carreteros, climas extremos y retrasos en puntos de carga y descarga.

Para las empresas, el foco debe pasar de la mera adquisición de activos a la gestión integral de su desempeño, lo que implica dejar de medir el valor de la tecnología instalada y empezar a gestionarlo en función de resultados operativos (continuidad de las operaciones, control de la temperatura de la carga y capacidad de respuesta).

Para José Carlos Gómez, director de Ventas LAR Norte de Thermo King, el desafío comienza justo después de la adquisición, ya que, una vez incorporadas las unidades de refrigeración para el transporte, la responsabilidad operativa recae casi por completo en el operador, quien debe encargarse del mantenimiento preventivo y correctivo, las calibraciones y la gestión de fallas imprevistas.

“En operaciones con múltiples rutas, variables ambientales y exigencias regulatorias, la falta de visibilidad logística y del desempeño de sus equipos de transporte refrigerado, y una capacidad de respuesta limitada ante desviaciones elevan los riesgos y generan ineficiencias que no siempre se detectan a tiempo”, explica el experto.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi el 50% de las vacunas se desperdician anualmente debido a una gestión inadecuada del control de la temperatura y a la logística asociada. Así mismo, cerca de un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se desperdicia a nivel mundial; y se estima que hasta el 15% de este desperdicio ocurre después de la cosecha y antes de llegar a la tienda, principalmente durante el transporte, según The Cold Chain Tracking and Monitoring Market, de ResearchAndMarkets.

Esto es una muestra de que los riesgos de deterioro del producto aumentan cuando no se gestionan adecuadamente las fluctuaciones de temperatura durante la logística, y en particular durante el uso de transporte refrigerado; lo que confirma que el verdadero valor ya no radica únicamente en qué equipos o tecnologías se adquieren, sino en cómo se gestiona su desempeño a lo largo del tiempo y bajo condiciones reales de operación.

Para Gómez, especialista en soluciones integrales de transporte refrigerado, el valor en la logística de productos sensibles a la temperatura está cada vez más vinculado a la capacidad de las empresas para garantizar que los equipos y soluciones tecnológicas funcionen de forma consistente. Para los operadores y las empresas que dependen de la cadena de frío, este cambio se traduce en cinco factores clave que hoy está demandando el mercado:

  • El primero es la continuidad operativa. Cada interrupción en un sistema de refrigeración para transporte de carga puede generar pérdidas inmediatas, afectar tiempos de entrega y comprometer acuerdos comerciales. Evitar paros ya es una cuestión de prioridad financiera y contractual.
  • El segundo es la visibilidad en tiempo real. Las empresas necesitan saber qué está ocurriendo con su mercancía en cada momento del traslado. Esta capacidad de monitoreo de la carga refrigerada permite reaccionar ante desviaciones y reducir riesgos antes de que se conviertan en pérdidas.
  • A esto se suma la trazabilidad. En mercados cada vez más regulados, la capacidad de demostrar que un producto se mantuvo dentro de condiciones adecuadas durante todo su recorrido es un requisito indispensable. No se trata solo de operar correctamente, sino de contar con evidencia que respalde esa operación.
  • La eficiencia operativa es otro elemento central. Optimizar rutas, reducir tiempos improductivos y mejorar el uso de los activos tiene un impacto directo en la rentabilidad.
  • Finalmente, la gestión de la energía cobra un papel prioritario. El consumo energético en el transporte refrigerado influye tanto en costos como en la continuidad del servicio. Administrarlo de forma adecuada permite evitar fallas, reducir gastos y sostener operaciones más estables.

En conjunto, estos factores reflejan que la integridad del producto ya no depende únicamente de contar con buenos equipos de refrigeración, sino de gestionar de forma óptima toda la operación logística como un sistema continúo orientado a resultados.

“Los servicios vinculados a las unidades de refrigeración para el transporte están cambiando la lógica tradicional de propiedad por una visión centrada en el desempeño, donde el acceso al monitoreo de temperatura en tiempo real, el mantenimiento predictivo y el soporte técnico continuo resultan más relevantes que la posesión del activo en sí”, finaliza Gómez.

Bajo este modelo, capacidades que antes se gestionaban de forma aislada durante la logística de la cadena de frío ahora se integran para garantizar disponibilidad operativa, eficiencia energética y estabilidad térmica de principio a fin. Más que comprar tecnología, las empresas invierten en la certeza de que cada traslado cumplirá con los estándares que exige el mercado, respaldadas por redes de soporte técnico especializadas, como la de Thermo King, que ofrecen amplio respaldo operativo y una capacidad de respuesta más alineada con la criticidad del transporte refrigerado.

Productores de Tumbes comercializan 16 toneladas de limón para la agroindustria con apoyo del MIDAGRI

Tres asociaciones agrarias de Papayal, Matapalo y San Jacinto colocaron su producción en el mercado agroindustrial a través de una articulación comercial promovida por Agromercado.

Como resultado de la articulación comercial promovida por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), a través de Agromercado, tres asociaciones de productores de limón de los distritos de Papayal, Matapalo y San Jacinto lograron comercializar 16 toneladas del fruto a la empresa Agromar Industrial.

La operación se concretó mediante dos entregas programadas de 9.650 y 6.350 kilogramos, respectivamente, consolidando una oferta conjunta que permitió a los productores atender la demanda de la agroindustria.

Articulación comercial abre acceso a nuevos mercados

El vínculo entre los productores y la empresa compradora se originó durante una pasantía empresarial inversa realizada a inicios de año en la región Piura, organizada con apoyo de Agromercado.

Este acercamiento permitió conectar de forma directa a las organizaciones agrarias con potenciales compradores, facilitando una negociación que abre nuevas oportunidades de mercado para la producción de limón en Tumbes.

La empresa adquirente destina el limón al procesamiento de jugo concentrado para mercados internacionales, integrando la producción local a una cadena agroindustrial orientada a la exportación.

Asistencia técnica y fortalecimiento productivo

Durante el proceso, especialistas de Agromercado brindaron asistencia técnica en gestión productiva, fortalecimiento organizacional, estándares de calidad, gestión comercial y cumplimiento de requisitos fitosanitarios.

Este acompañamiento permitió ordenar la oferta, estandarizar la producción y mejorar la capacidad de respuesta de las asociaciones frente a las exigencias del mercado agroindustrial.

Impacto en productores y economía regional

Las tres organizaciones agrupan a 173 familias productoras y cuentan con la marca “Agricultura Familiar del MIDAGRI”, distintivo que reconoce el origen de sus productos y fortalece su posicionamiento comercial.

La operación representa una oportunidad para incrementar los ingresos de las familias agricultoras, reducir la intermediación y mejorar la competitividad de una de las principales cadenas productivas de Tumbes.

Con estas acciones, Agromercado continúa facilitando el acceso de pequeños y medianos productores a mercados formales, contribuyendo al desarrollo de las cadenas productivas regionales y al dinamismo de la economía agraria nacional.

Las Bambas implementa soluciones solares y de economía circular en operación minera en Apurímac

La minera aplica energía solar y compostaje de residuos orgánicos para reducir emisiones, optimizar operaciones y fortalecer prácticas sostenibles en su entorno altoandino.

Las Bambas viene desarrollando soluciones ambientales en su operación minera en Apurímac que combinan innovación tecnológica, economía circular y conocimiento local, con el objetivo de enfrentar dos desafíos clave: reducir el uso de combustibles fósiles en frentes remotos y valorizar residuos orgánicos para generar nuevos insumos productivos.

Energía solar para reducir uso de diésel en zonas remotas

En la Presa de Relaves Etapa 6, la compañía implementó sistemas solares autónomos para abastecer de energía a la Planta de Concreto y la Planta Chancadora, ubicadas en zonas alejadas de la red eléctrica convencional.

La solución permite reemplazar generadores diésel por equipos solares de alta eficiencia con baterías de almacenamiento, asegurando el suministro energético para las operaciones en campo y reduciendo el consumo de combustibles fósiles.

“En Las Bambas entendemos que la sostenibilidad debe expresarse en acciones concretas, medibles y replicables”, señaló Giovanna Huaney, gerente de Medio Ambiente y Permisos de la compañía.

Reducción de emisiones y eficiencia operativa

El sistema, que representa una inversión de S/ 44.426, garantiza suministro eléctrico continuo para contenedores operativos e infraestructura auxiliar.

Asimismo, contribuye a disminuir la dependencia de combustibles fósiles, el ruido operativo, la exposición a gases de combustión y los riesgos logísticos asociados al transporte de hidrocarburos.

De acuerdo con la empresa, la solución permite reducir aproximadamente 0,126 toneladas de CO₂ mensuales por frente de trabajo.

Economía circular y producción de compost en campamento Antawasi

De manera complementaria, Las Bambas impulsa una iniciativa de economía circular que transforma residuos orgánicos del campamento Antawasi en compost a través de la planta “Tomoco”.

El abono orgánico es utilizado en un terreno piloto de 300 m² configurado en andenería, donde se validó el cultivo de papa nativa sin uso de fertilizantes químicos.

El proyecto alcanza una producción mensual de entre 1,5 y 2 toneladas de compost y un rendimiento de 3 kg de papa nativa por metro cuadrado.

Participación comunitaria y saberes locales

La iniciativa incorpora la participación de trabajadores de la Comunidad Campesina de Nueva Fuerabamba, quienes aportan conocimientos agrícolas tradicionales para el manejo del cultivo y la recuperación de prácticas sostenibles adaptadas al entorno altoandino.

Con estas acciones, Las Bambas busca fortalecer su estrategia de sostenibilidad mediante soluciones aplicables a la operación minera y con potencial de impacto en las comunidades cercanas.

Antapaccay reutiliza el 99% del agua en sus operaciones mineras en Espinar

La compañía minera asegura que casi la totalidad del recurso hídrico es recuperado y tratado, reduciendo el uso de agua fresca y fortaleciendo su estrategia de eficiencia hídrica.

Compañía Minera Antapaccay informó que actualmente reutiliza el 99% del agua empleada en sus operaciones mineras, en el marco de su estrategia de gestión eficiente del recurso hídrico en la provincia de Espinar, región Cusco.

La empresa explicó que el agua utilizada en sus procesos industriales es recuperada, tratada y reincorporada de manera continua a la operación, lo que permite reducir significativamente el consumo de agua fresca.

Proceso de recuperación y tratamiento del recurso hídrico

De acuerdo con la compañía, la mayor parte del agua proviene del drenaje de mina y de la recuperación de la presa de relaves Tintaya. Solo el 1% corresponde a agua fresca extraída del río Salado, cuya calidad natural no es apta para consumo humano ni agrícola.

El recurso recuperado es derivado hacia la Planta de Tratamiento de Aguas Excedentes (PTAE), donde pasa por procesos de filtración, ultrafiltración y ósmosis inversa, asegurando el cumplimiento de los estándares ambientales vigentes.

Agua tratada cumple estándares ambientales ECA 3

Antapaccay precisó que el agua tratada cumple con los Estándares de Calidad Ambiental (ECA) categoría 3, lo que permite su uso en el riego de vegetales y el consumo animal.

Durante periodos de escasez de lluvias, parte de este recurso puede ser destinado al apoyo de actividades agrícolas en comunidades cercanas, según informó la empresa.

Gestión hídrica y sostenibilidad en minería

La compañía destacó que esta gestión permite avanzar hacia una operación minera más sostenible, reduciendo la presión sobre las fuentes naturales de agua y optimizando el uso del recurso en un contexto de creciente estrés hídrico.

“Reutilizar el 99% del agua que utilizamos en nuestras operaciones demuestra que es posible hacer minería con eficiencia hídrica”, señaló Alfio Miraval, gerente de Recursos Hídricos de Antapaccay.

Agregó que el objetivo de la empresa es “aprovechar al máximo cada gota de este recurso, proteger las fuentes hídricas de Espinar y contribuir a un desarrollo sostenible para las futuras generaciones”.

Subestaciones digitales ganan terreno en minería peruana ante riesgo de pérdidas de hasta US$ 1 millón por hora

La digitalización de la infraestructura eléctrica avanza en el sector minero para garantizar continuidad operativa y reducir costos asociados a interrupciones no programadas.

Las interrupciones eléctricas en operaciones mineras pueden generar pérdidas superiores a US$ 1 millón por hora en procesos críticos, especialmente en operaciones de gran escala, advirtió César Soto, especialista en automatización de redes eléctricas para Perú y Bolivia de Hitachi Energy.

Ante este escenario, el sector minero viene acelerando la adopción de subestaciones digitales como una solución para evitar paralizaciones y mejorar la confiabilidad del suministro energético.

Crece participación de proyectos digitales en el país

Según explicó el especialista, la implementación de esta tecnología ha aumentado de forma significativa en los últimos años. Mientras que anteriormente las subestaciones digitales representaban cerca del 10% de los nuevos proyectos Greenfield, actualmente alcanzan aproximadamente el 40%.

Este crecimiento responde a la necesidad de garantizar continuidad energética en sectores de alta criticidad como la minería, donde las interrupciones generan impactos económicos elevados.

Soto precisó que las paralizaciones no programadas pueden generar pérdidas de entre US$ 6 millones y US$ 12 millones por evento, dependiendo de la duración y la criticidad del proceso productivo.

Tecnología permite mantenimiento predictivo y mayor eficiencia

A diferencia de las subestaciones convencionales, que dependen de extensos sistemas de cableado de cobre, las subestaciones digitales integran la información mediante fibra óptica, lo que permite monitoreo en tiempo real, automatización de procesos y mayor visibilidad de los activos eléctricos.

Este modelo facilita la detección temprana de anomalías, reduce los tiempos de respuesta y permite migrar de esquemas de mantenimiento programado a mantenimiento predictivo, evitando detenciones totales de operación.

Además, la digitalización contribuye a reducir entre 50% y 70% el uso de cobre en las instalaciones y hasta 50% la infraestructura civil necesaria para su construcción, lo que también impacta en menores tiempos de ejecución.

Minería lidera la transformación energética

El sector minero es actualmente el principal impulsor de estas soluciones en el Perú debido a la alta criticidad de sus operaciones y la necesidad de asegurar un suministro eléctrico continuo.

De acuerdo con Soto, las empresas del sector eléctrico y utilities también vienen incorporando estas tecnologías tanto en nuevos proyectos como en procesos de modernización de infraestructura existente.

El especialista destacó que uno de los principales retos en el mercado peruano es fortalecer la confianza en estas soluciones, pese a que ya cuentan con estándares internacionales y uso extendido a nivel global.

Finalmente, indicó que las decisiones de inversión ya no se basan únicamente en el costo inicial, sino en el ahorro operativo y de mantenimiento a lo largo de la vida útil de las subestaciones, que puede superar los 40 años.