Inicio Blog Página 101

ANA impulsa la incorporación de más de 1,000 hectáreas de riego y proyecta formalizar a casi 400 productores acuícolas en el VRAEM

Entidad presentó avances durante reunión de la Comisión Multisectorial VRAEM Productivo encabezada por el MIDAGRI.

La Autoridad Nacional del Agua (ANA), entidad adscrita al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), presentó los principales avances de sus intervenciones desde 2025 a la fecha en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), orientadas a fortalecer la seguridad hídrica y la gestión sostenible de los recursos hídricos.

Los resultados fueron expuestos durante la reunión de trabajo de la Comisión Multisectorial VRAEM Productivo, realizada en el distrito de Unión Asháninka, provincia de La Convención (Cusco), con la participación del jefe de la ANA, Manuel Barreno Rodrigo con representantes de los sectores de esta comisión.

Ampliación de frontera agrícola

En materia de infraestructura hidráulica, la ANA emitió 10 actos resolutivos de acreditación de disponibilidad hídrica para proyectos de riego que permitirán incorporar más de 1,000 hectáreas al riego productivo de cultivos estratégicos como cacao, café y piña.

Protección de cultivos

Asimismo, la institución otorgó dos autorizaciones para la ejecución de obras de protección de riberas en los distritos de Pichari y Unión Asháninka, una autorización para actividades de limpieza y descolmatación en los ríos San Carlos, Agua Dulce, Machiriato y Apurímac; y una autorización de uso de agua por más de 2.1 millones de metros cúbicos anuales para la ejecución del corredor vial Kimbiri–Pichari–Puerto Ene–Puerto Yoyato.

Es preciso señalar, que como parte de las acciones ejecutadas en el ámbito del VRAEM, entre 2025 y 2026 la ANA logró emitir 28 resoluciones de acreditación de disponibilidad hídrica para uso acuícola y dos acreditaciones para uso poblacional. Asimismo, elaboró 19 fichas técnicas referenciales para la identificación de puntos críticos en los distritos de Sivia – Llochegua (Huanta), Santa Rosa -Ayna – Unión Progreso – Anchihuay (La Mar), Pichari – Cielo Punco – Manitea – Unión Ashaninka (La Convención), contribuyendo a la prevención de riesgos asociados a inundaciones y erosión de riberas.

Licencias de uso de agua

La entidad también viene impulsando la formalización de derechos de uso de agua con fines acuícolas en el marco de la Resolución Jefatural N.° 093-2022-ANA. En ese contexto, la meta institucional al cierre de 2026 contempla la formalización de 390 licencias de uso de agua para productores acuícolas, con una inversión de S/ 76 000.

La ANA sigue articulando esfuerzos con los distintos sectores del Estado y actores sociales para garantizar una gestión eficiente y sostenible de los recursos hídricos, promoviendo mejores oportunidades de desarrollo para los agricultores del VRAEM.

La mentira silenciosa de la inteligencia artificial: el costo real de los tokens

Por Juan Francisco Acuña, gerente general TIMIX

Hoy, todas las empresas quieren implementar inteligencia artificial (IA). Todos hablan de automatización, asistentes inteligentes, copilotos corporativos y agentes autónomos. Los directorios hablan de transformación digital, los gerentes quieren integrar modelos generativos y las áreas comerciales venden la inteligencia artificial como si fuera una solución mágica capaz de resolver cualquier problema operacional.

Sin embargo, existe una verdad incómoda que casi nadie quiere discutir: muy pocas empresas entienden realmente la economía detrás de la inteligencia artificial. El problema no es implementar IA. El verdadero problema es mantenerla funcionando todos los días sin destruir financieramente la operación. Pero aún: miles de compañías están entrando al mundo de los modelos generativos, creyendo que esto funciona como comprar una licencia tradicional de software. La IA moderna no funciona así.

La inteligencia artificial consume recursos constantemente. Cada interacción, pregunta y documento analizado cuestan dinero. Cada integración consume tokens. Cada agente autónomo activo genera consumo permanente. Y esos tokens no son un detalle técnico menor: son literalmente la nueva unidad económica de la inteligencia artificial. Así, mientras más éxito tenga la plataforma de IA, más caro será mantenerla.

En este contexto, lo más preocupante es que muchos gerentes y directorios ni siquiera saben lo que es un token. Hoy existen compañías cuyos representantes firman contratos de inteligencia artificial sin tener proyecciones reales de consumo, sin modelos financieros sostenibles y sin entender cómo crece exponencialmente el costo operacional cuando aumentan los usuarios, los documentos o las automatizaciones.

La IA moderna requiere capacidad computacional gigantesca, infraestructura cloud escalable, almacenamiento avanzado, redes de alto rendimiento, modelos cada vez más complejos, procesamiento constante, monitoreo permanente y equipos especializados, entre otros costos variables infinitos.

El mercado todavía no entiende que la verdadera guerra de la inteligencia artificial no será solamente tecnológica, sino que será económica. Un espacio donde ganarán las empresas capaces de optimizar consumo, reducir inferencia innecesaria, crear arquitecturas eficientes y controlar el costo computacional. Las que no entiendan la economía detrás de los tokens terminarán atrapadas en sistemas que prometieron eficiencia, pero que finalmente terminarán consumiendo más dinero del que lograron ahorrar.

Softlanding empresarial: las nuevas herramientas que facilitan las inversiones extranjeras en Perú

El aumento de la inversión extranjera impulsa una nueva generación de servicios de softlanding basados en tecnología, automatización e inteligencia artificial.

Perú continúa consolidándose como uno de los mercados más atractivos para la inversión y expansión empresarial en América Latina. Según datos de PROMPERÚ, durante 2025 se impulsaron compromisos de inversión extranjera directa (IED) por más de US$ 2,489 millones, reflejando el interés de compañías internacionales por desarrollar operaciones en sectores como servicios, tecnología, energía, manufactura y turismo.

Sin embargo, ingresar a un nuevo mercado implica desafíos que van mucho más allá de los aspectos legales o tributarios. La adaptación al entorno empresarial, la generación de clientes, el posicionamiento de marca y la implementación de procesos eficientes son factores cada vez más determinantes para lograr una operación sostenible y rentable.

En este contexto, el concepto de softlanding empresarial, entendido como el conjunto de servicios que facilitan el ingreso y establecimiento de una empresa en un nuevo mercado, viene evolucionando. Tradicionalmente, estos servicios se concentraban en aspectos legales, tributarios, administrativos y corporativos. Hoy incorporan herramientas tecnológicas orientadas a acelerar la integración de las compañías al entorno local, optimizar procesos y reducir el tiempo necesario para generar resultados comerciales.

“Las empresas extranjeras ya no miden el éxito de su llegada a un país por la rapidez con la que constituyen una sociedad, sino por la velocidad con la que generan ingresos. El nuevo softlanding combina conocimiento local, tecnología, automatización e inteligencia artificial para acortar ese camino y acelerar el crecimiento empresarial”, afirma Luis Fuentes, director del Grupo Fuentes y de Alligare Internacional, holding especializado en consultoría internacional y fomento de la inversión.

Del establecimiento legal a la generación de negocios

Según el especialista, el enfoque del softlanding ha cambiado significativamente en los últimos años. Si antes el objetivo principal era facilitar la constitución de una empresa y cumplir con los requisitos regulatorios, hoy las compañías buscan herramientas que les permitan integrarse más rápido al mercado y generar resultados comerciales en menor tiempo.

  • Automatización para ganar eficiencia. Las plataformas digitales ayudan a simplificar procesos administrativos y operativos, reduciendo tiempos y costos desde el inicio de operaciones. “La automatización permite que las empresas se enfoquen rápidamente en crecer y generar negocios, en lugar de dedicar recursos a tareas repetitivas”, señala Fuentes.
  • IA para tomar mejores decisiones. La IA facilita el análisis de mercados, clientes y oportunidades comerciales, permitiendo estrategias más precisas y eficientes. “Hoy las empresas pueden entender mejor el mercado, identificar oportunidades y optimizar su toma de decisiones con mayor rapidez”, explica.
  • Enfoque en resultados comerciales. El softlanding moderno incorpora herramientas de prospección, posicionamiento y generación de negocios que ayudan a acelerar la obtención de ingresos y la consolidación de nuevas operaciones. “El éxito de una expansión ya no se mide solo por abrir operaciones, sino por la capacidad de generar clientes y ventas en el menor tiempo posible”, concluye Fuentes.

El softlanding empresarial está dejando de enfocarse únicamente en la constitución y puesta en marcha de compañías para priorizar la generación de negocios. La tecnología, la automatización y la inteligencia artificial se perfilan como herramientas clave para acelerar el crecimiento de las empresas que llegan al país.

Conectar para escalar

Por Margarita Ducci, Directora Ejecutiva Pacto Global Chile, ONU

Hace algunos años, cuando hablábamos de sostenibilidad en el mundo empresarial, la conversación giraba en torno a compromisos, reportes y, muchas veces, buenas intenciones. Hoy, esa conversación cambió. Y cambió profundamente. De hecho, en diversos paneles en los que he participado, la palabra que más resuena no es sostenibilidad, ni tampoco innovación, ni siquiera impacto. Es otra: conexión. Porque si algo estamos aprendiendo, quizás un poco tarde, pero con claridad, es que los grandes desafíos que enfrentamos como sociedad no se resuelven en solitario. Ni desde una empresa, ni desde un emprendimiento, ni desde el sector público. Se resuelven cuando esas piezas se articulan. Y ahí es donde ocurre lo trascendente.

Durante años, se pensó que la sostenibilidad debía “incorporarse” a la empresa. Hoy vemos que, en muchos casos, lo que las empresas necesitan es abrirse hacia afuera. Buscar soluciones. Integrar capacidades. Y esas soluciones, cada vez más, están en los emprendimientos. Startups que desarrollan tecnologías para optimizar el uso del agua en zonas de escasez, otras que permiten medir emisiones en tiempo real, que rediseñan envases para hacerlos reutilizables, que transforman industrias completas con nuevas formas de producir y consumir. No estamos frente a ideas. Estamos frente a soluciones.

Pero hay una pregunta incómoda que debemos hacernos: ¿Por qué, si las soluciones existen, no avanzamos más rápido? La respuesta no está en la falta de innovación, está en la falta de conexión. Muchas startups no logran escalar porque no consiguen integrarse a grandes empresas. Y muchas empresas avanzan más lento de lo que podrían porque no saben, o no se atreven, a incorporar soluciones externas. Ahí hay un espacio crítico. Y también una enorme oportunidad. Porque cuando esa conexión ocurre, cuando una empresa deja de ver a un emprendimiento como un experimento y comienza a verlo como un proveedor estratégico, algo cambia. La innovación deja de ser piloto y se transforma en parte fundamental de la operación. Y el impacto, en consecuencia, se multiplica.

Hay muchos casos donde esto ya está pasando. Donde empresas incorporan soluciones desarrolladas por startups en sus procesos productivos, en su logística, en su gestión de recursos. Y cuando eso sucede, la sostenibilidad deja de ser un discurso y se convierte en una decisión de negocio. La sostenibilidad ya no es sólo una agenda de cumplimiento o reputación, es una oportunidad concreta de crecimiento, eficiencia e innovación. Y, cada vez más, es también una oportunidad de colaboración. Pero no cualquier colaboración. No la de los acuerdos declarativos ni la de alianzas simbólicas. Hablo de colaboración real: la que implica abrir procesos, asumir riesgos, compartir valor. Porque al final del día, la sostenibilidad no se escala empresa por empresa. Se escala ecosistema por ecosistema.

Porque el verdadero valor de una startup no está sólo en su capacidad de crear algo nuevo. Está en su capacidad de transformar lo existente. En ese punto de encuentro, entre innovación y decisión, entre emprendimiento y empresa, es donde se juega buena parte del futuro. Y por supuesto también, de nuestra capacidad real de generar impacto.

Petróleo cae tras avance de acuerdo EE.UU.–Irán y mercados anticipan menor presión inflacionaria

El posible fin del conflicto en Medio Oriente reduce la prima de riesgo geopolítico, impulsa las bolsas y abre expectativas de menores costos energéticos a nivel global.

El anuncio de un acuerdo de paz preliminar entre Washington y Teherán, cuya firma formal está prevista para este viernes en Ginebra, provocó una reacción inmediata en los mercados. El Brent se desplomó cerca de un 5% durante la jornada posterior al anuncio, mientras que el WTI registró una caída similar, borrando buena parte de las ganancias acumuladas durante los meses más intensos del conflicto.

Aunque este martes ambos contratos muestran un rebote técnico moderado, con el Brent cotizando cerca de los US$83,7 por barril y el WTI en torno a los US$81,4, el mensaje que están entregando los mercados parece bastante claro: la prima de riesgo geopolítico comienza a desaparecer.

Los inversionistas están comenzando a descontar un escenario donde el flujo energético desde el Golfo Pérsico vuelva gradualmente a la normalidad. El entendimiento anunciado contempla el cese de las hostilidades, la reapertura progresiva del estrecho de Ormuz y el levantamiento de ciertas restricciones marítimas que habían limitado el transporte energético durante los últimos meses. La sola posibilidad de recuperar parcialmente esos flujos ha sido suficiente para modificar radicalmente las expectativas de oferta global. No obstante, sería un error asumir que todo está resuelto.

Todavía existen múltiples interrogantes sobre la implementación práctica del acuerdo. Los mercados deberán observar la velocidad con la que se normalizan las operaciones marítimas, el regreso efectivo de las navieras a la zona, los costos de los seguros y la capacidad logística para restablecer cadenas de suministro que llevan meses funcionando bajo restricciones. Por esa razón, el rebote observado durante las últimas horas también resulta comprensible.

El mercado está intentando encontrar un nuevo punto de equilibrio entre la desaparición del riesgo geopolítico y las dificultades operativas que aún persisten. En paralelo, el comportamiento de otros activos financieros ayuda a entender la magnitud del cambio de escenario. Wall Street registró una fuerte subida durante el inicio de la semana. El S&P 500 avanzó cerca de un 1,7%, mientras que el Nasdaq superó el 3%, impulsado tanto por la caída del petróleo como por el renovado apetito por activos de riesgo. Los inversionistas interpretan que un petróleo más barato reduce las presiones inflacionarias y mejora las perspectivas económicas para los próximos meses.

El oro también refleja esta transición. Después de recuperarse desde los mínimos recientes y estabilizarse cerca de los US$4.313 por onza, el metal precioso ha comenzado a perder parte del protagonismo que había ganado durante el conflicto. Aunque sigue funcionando como cobertura frente a la incertidumbre, el avance de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán reduce parcialmente la necesidad de refugio que había sostenido la demanda durante los últimos meses.

En otras palabras, el mercado parece estar rotando desde la protección hacia la búsqueda de oportunidades. Las implicaciones económicas de este cambio pueden ser significativas. Si el acuerdo de paz logra consolidarse y el crudo continúa retrocediendo, podría comenzar a generarse el efecto contrario. Menores precios energéticos implican menores costos operativos para empresas, alivio sobre las cadenas productivas y una presión inflacionaria menos intensa para los bancos centrales. Esto podría transformarse en una noticia particularmente positiva para economías importadoras de energía y para consumidores que han convivido durante meses con elevados costos asociados al combustible.

Desde mi perspectiva, el escenario base comienza a favorecer una continuidad bajista para el petróleo durante las próximas semanas. Mientras el acuerdo avance según lo previsto y no aparezcan nuevos focos de tensión en Oriente Medio, el Brent podría continuar corrigiendo hacia zonas comprendidas entre los US$80 y US$82 por barril. Una ruptura consistente de esos niveles incluso abriría espacio para movimientos adicionales hacia la región de US$78.

Sin embargo, como siempre ocurre en materias primas, existe un escenario alternativo, cualquier retraso en la implementación del acuerdo, dificultades para reabrir completamente el estrecho de Ormuz o nuevos episodios de tensión militar podrían devolver rápidamente la volatilidad al mercado. Bajo ese contexto, el Brent podría recuperar terreno hacia zonas de US$88 e incluso US$90 por barril.

Por ahora, sin embargo, el balance de riesgos parece haber cambiado radicalmente. Y si esa nueva normalización se consolida, el petróleo podría seguir siendo protagonista durante las próximas semanas, pero esta vez por una razón muy distinta: una caída sostenida de los precios energéticos que podría terminar beneficiando a consumidores, empresas y economías de todo el mundo.

Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group