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Balanza comercial del Perú alcanza superávit récord de USD 38,869 millones a febrero de 2026

El Banco Central de Reserva del Perú reporta fuerte crecimiento de exportaciones impulsado por altos precios de minerales y mejora en términos de intercambio.

El Perú registró un superávit anual en su balanza comercial de USD 38,869 millones a febrero de 2026, consolidando uno de los resultados más sólidos de los últimos años, según datos del Banco Central de Reserva del Perú. Solo en febrero, el superávit mensual alcanzó los USD 4,189 millones, superando en USD 1,923 millones al registrado en el mismo mes de 2025.

Exportaciones impulsadas por precios internacionales

Las exportaciones sumaron USD 8,988 millones en febrero, lo que representó un crecimiento interanual de 38.2%. Este desempeño estuvo explicado principalmente por el aumento de 35.4% en los precios promedio de exportación, mientras que los volúmenes embarcados crecieron en menor medida (2.1%).

El incremento de precios estuvo liderado por productos clave como el oro, el cobre y la harina de pescado, que continúan siendo pilares de la canasta exportadora peruana en un contexto internacional favorable.

Importaciones crecen por mayor demanda interna

Por su parte, las importaciones alcanzaron los USD 4,799 millones en febrero, registrando un aumento de 13.3% interanual. Este crecimiento responde principalmente a mayores compras de bienes de capital y de consumo duradero, lo que refleja una recuperación de la inversión y del gasto interno.

Mejora significativa en términos de intercambio

Los términos de intercambio mostraron un incremento interanual de 36.2% en febrero, impulsados por el alza de los precios de exportación y la ligera caída de 0.6% en los precios de importación, debido principalmente a menores cotizaciones del petróleo y sus derivados.

En términos mensuales, los términos de intercambio también registraron una mejora de 1.2% respecto a enero, explicada por el incremento de 2.5% en los precios de exportación, especialmente del oro y el cobre.

Contexto favorable, pero con retos

El sólido superávit comercial refleja un entorno externo favorable para el Perú, apalancado en altos precios de commodities. No obstante, la sostenibilidad de este desempeño dependerá de la evolución de los mercados internacionales, los precios de los minerales y la dinámica de la demanda global.

La salud como inversión: el error de seguir tratándola como gasto

Por Antonio Herrera Cabanillas

En el Perú seguimos hablando de salud como si fuera un problema presupuestal. Cada año, el debate gira en torno a cuánto se gasta, cuánto falta y cuánto se puede recortar o reasignar. La salud aparece en las discusiones públicas como una carga necesaria, pero incómoda. Como un costo que hay que administrar, más que como una oportunidad que hay que potenciar. Ese enfoque no solo es limitado; es profundamente equivocado.

La salud no es un gasto. Es una de las inversiones más estratégicas que puede hacer un país. Y tratarla como un costo nos está saliendo caro, no solo en términos económicos, sino en oportunidades perdidas, productividad debilitada y desarrollo estancado.

Un país enfermo no crece. Puede sostenerse por un tiempo, puede incluso mostrar indicadores positivos en determinados momentos, pero tarde o temprano el impacto aparece. Trabajadores que no pueden rendir plenamente, estudiantes que no logran concentrarse ni aprender, familias que destinan sus recursos a enfrentar enfermedades en lugar de invertir en su progreso. Todo esto tiene un costo real, aunque no siempre figure en los balances.

Cuando una persona enferma gravemente, no solo se afecta su salud. Se afecta su capacidad de generar ingresos, su estabilidad emocional, su entorno familiar y, en muchos casos, su futuro. Si esa persona es el principal sostén económico de su hogar, el impacto se multiplica. La enfermedad deja de ser individual y se convierte en un problema social. Y cuando ese fenómeno se repite a gran escala, deja de ser un problema de salud y se convierte en un problema de desarrollo.

Parte del error está en cómo entendemos la inversión. Solemos asociarla a infraestructura, a grandes proyectos, a crecimiento económico inmediato. Pero pocas veces la vinculamos con aquello que permite que todo lo demás funcione: el bienestar físico y mental de las personas.

Invertir en salud no es solo construir hospitales o comprar equipos. Es asegurar que las personas lleguen a tiempo al sistema, que reciban información clara, que puedan sostener sus tratamientos y que tengan condiciones mínimas para recuperarse. Es apostar por la prevención, que sigue siendo la herramienta más efectiva y, paradójicamente, la menos priorizada.

La evidencia es clara: prevenir cuesta menos que tratar. Detectar a tiempo reduce la complejidad de las intervenciones, mejora los resultados y disminuye la carga sobre el sistema. Sin embargo, seguimos llegando tarde. Llegamos cuando la enfermedad ya avanzó, cuando el tratamiento es más largo, más costoso e incierto.

Esto no ocurre por desconocimiento. Ocurre porque la prevención no ha sido integrada como una prioridad real en la vida de las personas ni en la estrategia de las instituciones. Hemos normalizado un sistema que reacciona mejor de lo que anticipa.

El impacto de esta lógica no es menor. Cada diagnóstico tardío es una oportunidad perdida. Cada tratamiento interrumpido es una inversión que no se completa. Cada paciente que abandona el sistema por falta de condiciones es un reflejo de que el problema no es solo médico, sino estructural.

Aquí es donde la conversación debe ampliarse. La salud no es responsabilidad exclusiva del sistema sanitario. Es un desafío compartido. El Estado tiene un rol fundamental en garantizar acceso y calidad. Pero las empresas también tienen un papel clave, promoviendo entornos laborales saludables, programas de prevención y apoyo a sus colaboradores. Las organizaciones sociales complementan donde el sistema no alcanza. Y la ciudadanía, informándose y priorizando su cuidado. La salud, en ese sentido, es un espacio donde la corresponsabilidad deja de ser un concepto abstracto y se vuelve práctica concreta.

También es necesario cambiar la narrativa. Mientras sigamos viendo la salud como un gasto que compite con otras prioridades, seguiremos postergándola. Pero cuando entendemos que la salud habilita todo lo demás —educación, empleo, productividad, bienestar—, la conversación cambia. No se trata de gastar más por gastar. Se trata de invertir mejor. De asignar recursos donde generan mayor impacto. De priorizar la prevención, fortalecer la atención primaria y asegurar que los tratamientos no se interrumpan por razones que podrían evitarse.

Los países que han logrado avances sostenidos en desarrollo han entendido esto con claridad. Han invertido en salud no solo por razones éticas, sino por inteligencia estratégica. Porque saben que una población sana es más productiva, más innovadora y capaz de sostener el crecimiento en el tiempo.

El Perú tiene hoy la oportunidad de replantear esta mirada. De pasar de una lógica reactiva a una preventiva. De entender que cada sol invertido en salud no es un gasto que se pierde, sino una inversión que retorna en forma de bienestar, productividad y cohesión social.

La pregunta no es cuánto cuesta invertir en salud. La pregunta es cuánto nos cuesta no hacerlo. Porque al final, un país que no cuida la salud de su gente no solo compromete su presente, compromete su futuro.

 

Grupo Vega se prepara para celebrar 30 años de éxito

La corporación Vega, una de las empresas más exitosas de Lima norte cumplirá 30 años y busca expandir sus horizontes con nuevos proyectos.

El grupo Vega es una de las empresas más prosperas en el sector retail de la capital. Es un ejemplo de superación con origen humilde, un reflejo de la unión de una familia en Comas. Esta corporación fue fundada por Michel Vega y Rosario Torrejón un 15 de agosto de 1996. Sus esfuerzos cimentaron el éxito de lo que hoy son más de 60 tiendas en todo Lima.

La corporación Vega celebró una reunión en la Cámara de Comercio de Lima junto a sus proveedores, empresas aliadas y prensa. Todos ellos fueron testigo de lo que promete esta empresa en el futuro.

El grupo Vega no solo planea aumentar su presencia en la capital, sino que, también renovará el diseño de sus tiendas e incursionará con más fuerza en artículos “non food” (productos no alimentarios, no alimenticios o artículos no comestibles) para ampliar la variedad de sus productos.

Además, la familia Vega anuncia que por sus 30 años celebrará el vega-evento, el 16 de agosto en la costa verde. Donde habrá activaciones de marcas, competencias de carreras de coches de compras, artistas invitados y muchas sorpresas más. También, conversamos con Jerson Vega, gerente general e hijo mayor de los fundadores del grupo Vega, quien nos explicó el objetivo de este ambicioso evento.

“Lo ideal es dar a conocer a la marca, seguir fidelizando a los clientes de siempre, pero también sumar nuevos clientes que están entrando a la vida laboral, a independizarse, personas de 20 a 35 años que no conocen realmente a Vega. Queremos conectar con ellos”.

Jerson Vega explicó cómo asumió el desafío de ser el gerente general de la empresa: “Fue un gran reto, sobre todo por ser el hijo mayor de la familia, es una gran responsabilidad. Creo que he tenido grandes aciertos como también errores, pero lo más importante es seguir trabajando con el equipo de la mano, eso permite seguir creando desde mi posición de liderazgo, y que eso llegue a más personas dentro de la compañía”.

Además, concluye con una reflexión sobre lo que dejan 30 años de experiencia como empresa y familia: “Me deja mucho aprendizaje de mis padres, de lo que crearon, una gran empresa con un ecosistema de trabajo de con 8 empresas más. Estos 30 años nos han permitido conocer mucho a nuestro consumidor, segmentarlo mejor y saber cómo abordarlo”.

 

 

 

 

 

Junín impulsa cartera de S/ 841 millones vía Obras por Impuestos para cerrar brechas en servicios clave

ProInversión y el Gobierno Regional de Junín presentan 16 proyectos en educación, salud, saneamiento y conectividad bajo el mecanismo OxI.

La ProInversión, en coordinación con el Gobierno Regional de Junín, presentó una cartera de 16 proyectos por más de S/ 841 millones bajo el mecanismo de Obras por Impuestos (OxI), con el objetivo de acelerar el cierre de brechas en infraestructura y mejorar la calidad de vida en la región.

El anuncio se realizó durante el evento “Junín Invierte”, donde se destacaron iniciativas orientadas principalmente a los sectores de educación, salud, saneamiento y conectividad, considerados estratégicos para el desarrollo territorial.

Enfoque en educación, salud y servicios básicos

Dentro de la cartera, sobresalen proyectos de mejoramiento y ampliación de servicios educativos en niveles inicial, primaria y secundaria en centros poblados, con el fin de garantizar mejores condiciones de aprendizaje, especialmente en zonas rurales.

Estas intervenciones se complementan con obras de agua potable y desagüe en áreas alejadas, lo que permitirá impactar directamente en la salud y bienestar de la población. Asimismo, se contemplan espacios para la práctica deportiva y recreativa en estadios municipales, fortaleciendo el desarrollo social en distintas localidades.

En el ámbito de seguridad, se incluye el mejoramiento del servicio de investigación criminal en la Oficina de Criminalística de Huancayo de la Policía Nacional del Perú, así como el fortalecimiento de los servicios de atención de salud en la región.

Infraestructura y conectividad para dinamizar la economía

En materia de conectividad, uno de los proyectos emblemáticos es la construcción del puente Hatun Malca sobre el río Mantaro, infraestructura que permitirá mejorar el acceso a diversos centros poblados y dinamizar la actividad económica local.

Estas inversiones buscan no solo reducir brechas de infraestructura, sino también generar condiciones para una mayor integración territorial y competitividad regional.

Capacidad para atraer inversión privada

Junín cuenta con una capacidad anual de hasta S/ 3,056 millones para ejecutar proyectos mediante Obras por Impuestos. De este total, el Gobierno Regional dispone de S/ 2,106 millones, los gobiernos locales de S/ 920 millones y las universidades públicas de S/ 30 millones.

Este margen representa una oportunidad relevante para atraer inversión privada y acelerar la ejecución de proyectos de alto impacto, en un contexto donde el mecanismo OxI se consolida como una herramienta clave para el desarrollo descentralizado.

Reservas internacionales del Perú superan los US$ 100,000 millones y marcan récord histórico

Las RIN del Banco Central de Reserva del Perú alcanzan US$ 100,076 millones, consolidando uno de los niveles más altos de la región frente al tamaño de la economía.

Las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Perú alcanzaron un nuevo máximo histórico al superar por primera vez los US$ 100,000 millones. Según el Banco Central de Reserva del Perú, al 15 de abril las reservas llegaron a US$ 100,076 millones, posicionando al país dentro de un grupo reducido de menos de 30 economías a nivel global que superan este umbral.

Este resultado marca un hito relevante para la estabilidad macroeconómica, al representar cerca del 35% del PBI, uno de los ratios más elevados en comparación con economías de la OCDE. Para José Bueno, catedrático de Finanzas, este logro destaca por producirse en un contexto de incertidumbre política, lo que añade presión sobre la evolución del tipo de cambio.

Crecimiento acelerado de las reservas

El nivel actual refleja un crecimiento significativo en los últimos años. A finales de 2023, las RIN se ubicaban en poco más de US$ 71,000 millones, lo que implica un incremento de aproximadamente 43%, equivalente a cerca de US$ 29,000 millones en poco más de dos años.

Este ritmo de acumulación supera ampliamente el promedio histórico cercano a los US$ 75,000 millones, impulsado por factores vinculados al desempeño del sector externo, mayores ingresos por exportaciones y la política de intervención cambiaria del banco central.

Composición del portafolio

En términos de estructura, las reservas están compuestas en un 73% por bonos internacionales —principalmente de Estados Unidos—, un 21% en depósitos en bancos del exterior y un 6% en oro.

La evolución futura de las RIN estará condicionada por variables clave como los precios de exportación, los flujos de capital y las decisiones de política monetaria del BCR, en un entorno global aún marcado por volatilidad.

Señal de fortaleza macroeconómica

El récord alcanzado refuerza la capacidad del país para enfrentar choques externos, estabilizar el tipo de cambio y mantener la confianza de los inversionistas. No obstante, el contexto político y la dinámica internacional seguirán siendo factores determinantes en la sostenibilidad de este nivel de reservas.