Otro problema importante es que el mercado considera que Nike perdió parte de su liderazgo cultural frente a competidores más rápidos e innovadores. Marcas como Adidas, New Balance, Hoka o incluso el fenómeno de Zara en moda deportiva y lifestyle han capturado segmentos donde Nike antes dominaba casi sin competencia. En el año, la empresa ha caído más del 33% mostrando precisamente esa pérdida de confianza en la velocidad de recuperación de la empresa. Los inversionistas también castigaron las débiles proyecciones futuras que mostraron menores expectativas de crecimiento, presión sobre el consumo global y una recuperación incierta en Asia generaron temor de que Nike entre en una etapa prolongada de crecimiento lento llegando a requerir reinventarse.
Aun así, creo que Nike todavía conserva algo muy relevante y es que esta marca sigue siendo una de las más reconocidas del planeta y continúa teniendo una conexión emocional enorme con el deporte global, así que por ejemplo ahora el Mundial puede convertirse en un catalizador importante, especialmente si la empresa logra reposicionar productos icónicos, fortalecer campañas digitales y recuperar relevancia cultural en el deporte y lifestyle, haciendo que se vea aspiracional e innovadora. De verse apoyada por el mundial y si mantiene una estrategia más agresiva en mercados internacionales, la acción podría encontrar un piso importante cerca de estos niveles, pero si las ventas en China y los márgenes siguen deteriorándose, el mercado probablemente continuará castigando la compañía pese a que ya cotiza en mínimos de casi 12 años.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group





