La presencia de altos ejecutivos tecnológicos estadounidenses, entre ellos Jensen Huang, Tim Cook y Elon Musk, también refuerza la intención de ambas potencias de evitar un deterioro económico mayor en plena guerra energética global. Wall Street sigue respondiendo positivamente a ese escenario, con el Nasdaq y el S&P 500 nuevamente cerca de máximos históricos gracias al renovado impulso del sector de chips y tecnología.
En paralelo, el mercado energético continúa completamente condicionado por el Estrecho de Ormuz. El petróleo Brent se mantiene sobre los US$105 por barril y el WTI cerca de los US$101, niveles que reflejan que el mercado aún no compra del todo una desescalada definitiva con Irán. Cada declaración proveniente desde Pekín o Washington hoy tiene capacidad inmediata de mover al crudo varios dólares en cuestión de minutos.
Desde mi perspectiva, esta cumbre podría transformarse en el primer puente diplomático real entre Washington y Teherán desde el inicio del conflicto. China tiene una ventaja evidente: necesita estabilidad energética y, al mismo tiempo, mantiene una relación comercial clave con Irán como comprador estratégico de petróleo. Ese equilibrio le entrega un margen de influencia que hoy ni Europa ni Estados Unidos poseen.
Si desde Pekín comienzan a aparecer señales concretas de acercamiento o apertura diplomática, el mercado podría rápidamente descomprimir parte de la prima geopolítica incorporada en el petróleo durante las últimas semanas. Bajo ese escenario, el Brent podría deslizarse nuevamente hacia zonas entre US$98 y US$100 por barril, especialmente si el tránsito marítimo en Ormuz comienza a normalizarse parcialmente.
Ahora bien, si la cumbre termina sin avances concretos, o si Trump endurece nuevamente su discurso frente a Irán tras reunirse con Xi, el mercado podría interpretar que el conflicto entrará en una nueva etapa de desgaste prolongado. Ahí el petróleo perfectamente podría volver a encender motores hacia rangos de US$110 e incluso US$115 por barril, considerando que cualquier interrupción adicional en el Golfo Pérsico sigue teniendo impacto directo sobre cerca de una quinta parte del suministro mundial de crudo.
El trasfondo de todo esto también golpea de lleno a la inflación global. La confirmación de Kevin Warsh al mando de la Fed aparece justamente en un momento donde la autoridad monetaria estadounidense enfrenta un escenario extremadamente incómodo: crecimiento desacelerándose, petróleo elevado y presiones inflacionarias todavía lejos de desaparecer. Hoy, más que nunca, la geopolítica volvió a sentarse en la mesa principal de los mercados.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group





