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lunes, agosto 10, 2026
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Mucha tecnología, cero reglas: Solo el 9% de las empresas controla el uso de IA y eso frena su impacto económico

Aunque el país lidera la región con un 80% de adopción tecnológica, el 91% de las organizaciones opera a ciegas sin reglas claras. Expertos advierten que esta falta de control no solo expone datos confidenciales, sino que explica por qué apenas un 3,6% logra impacto económico real.

Chile se posiciona por tercer año consecutivo a la cabeza del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial. Sin embargo, detrás del entusiasmo de que más del 80% de las grandes empresas ya utiliza esta tecnología, se esconde una vulnerabilidad crítica: Según un reciente informe del Consejo de Inteligencia Artificial en el Trabajo, desarrollado por Buk, solo un 9% de las organizaciones nacionales cuenta con un marco ético formal para su uso.

Este vacío normativo ha dado origen a lo que los expertos denominan el «uso en las sombras» (Shadow AI), un fenómeno donde los trabajadores recurren a herramientas de inteligencia artificial por iniciativa propia, sin supervisión ni protocolos institucionales.

«La mayor amenaza no es la inteligencia artificial, sino utilizarla sin gobierno. Cuando una organización no define reglas claras, los colaboradores terminan ocupando herramientas públicas exponiendo información sensible, propiedad intelectual o datos de clientes sin ser plenamente conscientes del riesgo», advierte Jorge Jove, director regional de ITMore Group.

Las tres amenazas de operar a ciegas

La falta de gobernanza en ese 91% de las empresas que operan sin brújula ética ha transformado a la IA de una ventaja competitiva a un riesgo corporativo latente. Ricardo Araya, partner de Technology & Cybersecurity de HLB Surlatina Chile, detalla los tres frentes de impacto directo:

  • Riesgo de Seguridad: Se generan fugas invisibles de información cuando los colaboradores ingresan datos confidenciales a plataformas públicas, perdiendo el rastro de dónde se almacena esa data y quién puede acceder a ella.
  • Riesgo Financiero: La toma de decisiones basada en recomendaciones de IA sin supervisión humana eleva exponencialmente el riesgo de errores operativos, sesgos o interpretaciones incorrectas que cuestan dinero.
  • Riesgo Reputacional: Las «alucinaciones» de la IA (respuestas falsas generadas por el sistema) y la falta de corroboración pueden dañar de forma irreversible la confianza de clientes y stakeholders.

Pese a este escenario, los especialistas son categóricos: prohibir la tecnología es un error.

«Gobernar la IA no frena la innovación. No se necesita un comité enorme ni una política de 40 páginas para empezar; basta con definir tres o cuatro reglas básicas y nombrar un responsable», enfatiza Araya.

La consecuencia financiera: Por qué el 91% sin reglas no ve ganancias

La falta de gobernanza está directamente ligada al otro gran fracaso de la adopción de IA en Chile. Según un reciente informe del Consejo de Inteligencia Artificial en el Trabajo de Buk, apenas el 3,6% de las compañías ha logrado escalar proyectos con impactos económicos medibles.

¿La razón? El desorden institucional fomenta la creación de «pilotos huérfanos», donde se prueban herramientas aisladas solo por la presión de innovar, sin vincularlas a métricas de retorno (ROI) ni a los problemas reales del negocio.

¿Cómo pasar de la prueba al impacto en los resultados?

  1. El problema antes que la tecnología: «El principal error es comenzar por la tecnología. La IA genera valor real cuando se integra a procesos concretos, como reducir tiempos de atención, aumentar la productividad o disminuir errores operativos», explica Jorge Jove.
  2. Fijar la métrica desde el día cero: Para resolver la falta de ROI, es imperativo dejar de medir el impacto una vez finalizado el piloto. «Para medir efectividad, la pregunta debe ser: ¿qué indicador de negocio cambió? Ya sean horas ahorradas convertidas en costos, reducción de tiempos o ingresos atribuibles, la métrica debe estar fijada antes de partir», concluye Ricardo Araya.