Las bolsas de Nueva York y Europa terminaron en terreno negativo en una jornada marcada por la volatilidad geopolítica, el avance del petróleo por la tregua en Oriente Medio y el impacto del tono restrictivo de la Reserva Federal en un contexto de baja liquidez global.
La sesión bursátil de este viernes estuvo marcada por volatilidad extrema y una constante recalibración de expectativas debido a un flujo ininterrumpido de catalizadores geopolíticos y macroeconómicos. En las primeras horas de la jornada, el nerviosismo se apoderó de las mesas de dinero tras conocerse que intensos combates en el sur del Líbano violaron el memorando de entendimiento provisional firmado digitalmente entre Estados Unidos e Irán, provocando la suspensión temporal de la cumbre en Suiza y el retraso en el tráfico de crudo por el Estrecho de Ormuz, donde unos 80 millones de barriles quedaron en espera. Sin embargo, hacia el final del día el sentimiento dio un giro de 180 grados cuando altos funcionarios estadounidenses confirmaron un cese de hostilidades e Israel, junto con Hezbolá, ratificó la renovación formal del alto el fuego. En paralelo, el mercado de divisas y tasas asimiló el tono restrictivo (hawkish) de la Reserva Federal, con operadores que elevaron las expectativas y descontaron por completo una subida de tipos de 25 puntos básicos para la reunión de septiembre.
A pesar de que el sentimiento estuvo guiado por el sesgo psicológico del «FOMO», el sector de las mega-capitalizaciones tecnológicas experimentó una fuerte presión distributiva tras las alertas explícitas de firmas como el trade desk de UBS sugiriendo reducir proactivamente el riesgo en este sector. Esta rotación defensiva llevó a los principales índices de Nueva York a cerrar en terreno negativo: el SPX500 cedió un 0.27% (7,484.6 pts), el NAS100 retrocedió un 0.26% (30,321.3 pts) y el industrial US30 cayó un 0.33% (51,464.0 pts). En Europa, el IBEX35 bajó un 0.29% y el continental SXXP retrocedió un 0.24%. En contraste, la tregua de última hora en Oriente Medio y la cautela en Ormuz impulsaron las materias primas energéticas, llevando tanto al crudo WTI como al BRENT a avanzar un 1.64% (cotizando en 76.395 y 80.105 dólares, respectivamente), mientras que el oro y la plata capitularon con sendas caídas del 1.27%. Toda esta dinámica transaccional estuvo fuertemente mitigada por el feriado del Juneteenth en Estados Unidos, un factor del calendario que, al mantener el mercado físico e institucional de Wall Street cerrado, redujo drásticamente la liquidez global generando un inusual desequilibrio bajista récord (MOC) en la subasta de cierre, coincidente con el vencimiento trimestral de opciones (OPEX).
Desde mi perspectiva, este cierre evidencia que los mercados operan con baja liquidez debido al feriado en Estados Unidos y donde la geopolítica controla la volatilidad inmediata, pero la política monetaria de la Fed dicta la tendencia de fondo. Aunque el regreso al alto el fuego en el Líbano funcionó como un bálsamo de última hora para evitar un desplome mayor en las acciones, el panorama de mediano plazo se ha tornado constructivamente más complejo y restrictivo. El desequilibrio récord de venta en la subasta MOC, las advertencias de desbancarización tecnológica y un dólar global que corona una semana de fuerte apreciación sugieren que el dinero institucional está buscando resguardo antes de las elecciones y la implementación real del pacto con Irán. Para las próximas jornadas, una vez disipados los efectos técnicos del OPEX, podemos esperar un comportamiento defensivo; si las tensiones en Oriente Medio o las alertas inflacionarias se reavivan, las acciones de alta valoración seguirán expuestas a severas correcciones técnicas frente a un dólar que busca retomar máximos.
Laura Torres, Directora de Inversiones IMB Capital Quants



