En temporada de lluvias y posibles interrupciones viales, las empresas enfrentan el reto de proteger a sus colaboradores, mantener la continuidad de sus operaciones y reducir riesgos en sus cadenas de suministro.
Mientras gran parte del país se prepara para una temporada marcada por lluvias persistentes, los riesgos asociados a interrupciones de carreteras, afectación de rutas logísticas y restricciones en la movilidad de trabajadores vuelven a cobrar relevancia para las empresas. De acuerdo con el SENAMHI, para el trimestre junio-agosto de 2026 se esperan precipitaciones entre normales y superiores a lo habitual en diversas zonas de la Amazonía y la sierra norte oriental, incrementando la necesidad de fortalecer los planes de continuidad operativa.
Más allá de los daños directos que pueden ocasionar inundaciones, deslizamientos o huaicos, estos eventos tienen la capacidad de generar interrupciones en la movilidad de trabajadores, afectar rutas logísticas, retrasar la entrega de productos e incluso paralizar temporalmente actividades productivas en sectores clave de la economía
“Los fenómenos climáticos representan un desafío creciente para las organizaciones. Una carretera bloqueada, una vía de acceso afectada o la interrupción de un servicio esencial pueden generar impactos operativos significativos, especialmente en actividades que dependen del transporte de personas, insumos o mercancías”, señala Frank Chávez, Gerente de Ingeniería y Prevención de Gallagher Perú.
Ante este escenario, el especialista comparte aspectos que las empresas deberían considerar para fortalecer su continuidad operativa durante la temporada de lluvias:
- Identificar los riesgos críticos para la operación: Cada organización enfrenta desafíos distintos según su ubicación geográfica, sector económico y nivel de dependencia logística. Por ello, es fundamental identificar los procesos más vulnerables ante posibles interrupciones y evaluar los impactos que podrían generar eventos climáticos severos sobre las operaciones.
- Priorizar la seguridad y movilidad de los colaboradores: Las lluvias intensas pueden dificultar el desplazamiento seguro de los trabajadores hacia centros de labores, especialmente en zonas alejadas o con infraestructura vial limitada. Contar con protocolos, sistemas de comunicación y medidas de contingencia ayuda a garantizar una respuesta oportuna frente a emergencias.
- Fortalecer la resiliencia de la cadena de suministro: Las interrupciones en carreteras, puentes o rutas de acceso pueden afectar la llegada de materias primas, insumos o productos terminados. Evaluar proveedores alternativos, rutas complementarias y planes de abastecimiento contribuye a reducir la exposición frente a posibles contingencias.
- Actualizar los planes de continuidad del negocio: Las empresas deben revisar periódicamente sus protocolos de respuesta ante emergencias, así como evaluar si cuentan con coberturas alineadas a los riesgos que enfrentan sus operaciones, especialmente en contextos de mayor exposición a eventos climáticos.
“Las empresas que incorporan la gestión preventiva de riesgos dentro de su estrategia están mejor preparadas para responder ante eventos inesperados, proteger a sus colaboradores y minimizar interrupciones que puedan afectar la continuidad del negocio”, concluye Frank Chávez, Gerente de Ingeniería y Prevención de Gallagher Perú.




