Por José Luis Bugarín, Solution Architect de Red Hat
En el Perú, uno de los espacios donde la inteligencia artificial podría generar mayor impacto es el sector público.
Actualmente, muchos procesos estatales continúan dependiendo de validaciones manuales y de flujos poco digitalizados. La interoperabilidad entre entidades es limitada, lo que extiende tiempos de respuesta y genera ineficiencias operativas que afectan tanto a la gestión interna como a la experiencia del ciudadano.
Desde una perspectiva técnica, la incorporación de digitalización acompañada de inteligencia artificial podría representar entre un 50% y un 70% de ahorro en tiempo en determinados procesos, siempre que exista una correcta estructuración de datos e integración entre sistemas.
Un ejemplo concreto es la constitución de una empresa. Hoy este proceso puede involucrar múltiples entidades públicas y demorar alrededor de diez días. Con datos estructurados, interoperabilidad entre sistemas y modelos de inteligencia artificial que automaticen validaciones y cruces de información, esos plazos podrían reducirse a pocas horas.
Sin embargo, la inteligencia artificial no reemplaza la necesidad de transformación digital; la exige. Para que un modelo funcione correctamente, el Estado debe contar con datos organizados, trazables y accesibles entre instituciones. Sin esa base, cualquier implementación quedará limitada a pruebas aisladas.
En América Latina, países como México y Brasil lideran la adopción de inteligencia artificial, seguidos por Argentina, Colombia y Chile. Perú enfrenta desafíos en materia de digitalización y aún no cuenta con una regulación específica que establezca lineamientos claros sobre el uso y gobernanza de la inteligencia artificial.
Más allá de la tecnología, el reto es metodológico. Implementar inteligencia artificial en el sector público implica definir el problema correcto, validar la calidad de los datos, desarrollar modelos con métricas claras y, sobre todo, integrarlos en los sistemas que sostienen la operación diaria del Estado.
La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para agilizar procesos y reducir tiempos de gestión. El desafío no es únicamente incorporar modelos, sino asegurar que estén correctamente integrados, gobernados y alineados con una estrategia de largo plazo.
La modernización del Estado no depende solo de la tecnología disponible, sino de cómo se implementa. La inteligencia artificial es una oportunidad concreta, pero su impacto estará determinado por la capacidad de ejecución.



