Las bolsas mundiales han cerrado una sesión de marcados contrastes y baja volatilidad, fuertemente condicionada por el festivo del Día de los Caídos en los Estados Unidos, cuya parálisis de operaciones en Nueva York redujo drásticamente el volumen transaccional global. En el frente geopolítico, la jornada estuvo marcada por una volatilidad inicial ante el estancamiento de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán por el expediente nuclear según el Wall Street Journal, sin embargo, el optimismo regresó con los informes de Nikkei y Al Arabiya sobre un borrador de tregua de 60 días mediado por Qatar que incluye el desminado y apertura libre de peajes de Ormuz en un plazo de 30 días, lo que provocó el desplome del petróleo WTI por debajo de los 90 dólares por barril por primera vez desde el 7 de mayo, opacando las advertencias de una incursión israelí en el Líbano y los ataques con drones a refinerías en Rusia.
Este retroceso de los precios energéticos alivió los temores estanflacionarios a nivel global, inyectando dinamismo en las corporaciones megacap europeas y asiáticas del sector tecnológico, automotriz y bancario, que lideraron la rotación de carteras hacia activos de crecimiento ante la perspectiva de menores costes de producción. La sesión de baja liquidez arrojó cierres predominantemente alcistas: en Asia, el Nikkei 225 de Japón escaló un impresionante 3,52% anotando un récord en las 65.478 frente al leve 0,86% del Hang Seng de Hong Kong; en el Viejo Continente, la euforia llevó al Euro Stoxx 50 a avanzar un 1% con subidas generalizadas en Fráncfort y Londres, mientras que los futuros del S&P 500 cotizaron un alza teórica del +1% ante la inactividad del mercado estadounidense regulado.
Desde mi perspectiva, considero que los repuntes generalizados observados durante este lunes festivo configuran un escenario de complacencia artificial que podría disiparse en los próximos días cuando Wall Street reabra y se reincorporen los flujos institucionales. Los operadores están ignorando de forma deliberada que las conversaciones nucleares siguen profundamente trabadas y que las exigencias de Benjamín Netanyahu para el desmantelamiento de uranio sugieren que la tregua petrolera pende de un hilo muy delgado.
Para las siguientes sesiones, anticipo que el mercado se enfrentará a una cruda realidad donde la inflación persistente de Estados Unidos en el 3,8% y el posicionamiento restrictivo de la Fed limitarán el recorrido alcista de las acciones, por lo que recomiendo mantener una postura estrictamente defensiva ante la alta probabilidad de una corrección técnica en la renta variable una vez que el capital estadounidense ponga a prueba la viabilidad del pacto geopolítico.
Laura Torres, Directora de inversiones, IMB Capital Quants





