Las tarifas para el envío de carga refrigerada hacia la Costa Este de EE. UU. llegan hasta los US$ 7000 por contenedor de 40 pies. Así también se suman nuevos recargos y ajustes en tarifas de servicios locales en puertos peruanos a partir de agosto.
El Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) informa que los exportadores peruanos afrontarán un nuevo incremento debido a la volatilidad de los fletes marítimos a nivel global y al aumento de las tarifas por servicios locales que empezarán a regir desde agosto.
De acuerdo al análisis sobre el comportamiento del transporte marítimo al cierre de julio, los fletes para carga seca desde el puerto del Callao oscilaron entre US$ 1800 y US$ 3200 hacia Asia (Shanghai/Ningbo), y entre US$ 2500 y US$ 4600 hacia la Costa Este de Estados Unidos, dependiendo de la capacidad de los contenedores (entre los 20 o 40 pies).
Oscar Quiñones, jefe del Idexcam, señaló que estos valores representaron en el mes de julio una reducción de entre 3 % y 6 % en los fletes marítimos globales (FBX / WCI) frente al mes anterior, impulsada por un leve incremento en la oferta de capacidad de buques y la estabilización de los flujos transpacíficos e intercontinentales.
No obstante, la mayor presión se concentra en la carga refrigerada utilizada principalmente para las agroexportaciones y envíos pesqueros. Aquí los fletes hacia la Costa Este de EE. UU. se sitúan entre US$ 5800 y US$ 7000 por contenedor de 40 pies, mientras que hacia Asia las tarifas fluctúan entre US$ 4800 a US$ 6000 y hacia Europa de entre US$ 4300 a US$ 5500.
“Estos valores representan incrementos de entre el 5 % y 10 %, impulsados por la creciente demanda de equipos refrigerados, el inicio de las campañas agrícolas de exportación y la aplicación de recargos de temporada alta (PSS) por parte de las navieras”, remarcó Óscar Quiñones.
Conflicto en Medio Oriente mantiene la incertidumbre
Asimismo, el Idexcam advierte que la continuidad del conflicto en Medio Oriente y las restricciones al tránsito por el Mar Rojo obliga a numerosas embarcaciones a utilizar rutas más largas a través del Cabo de Buena Esperanza. Esta situación va a incrementar los costos operativos y retrasará el retorno de contenedores refrigerados, un factor clave que incidirá en la próxima campaña agroexportadora.
Finalmente, recomendó a las empresas de comercio exterior a revisar sus condiciones de contratación bajo los Incoterms, evaluar acuerdos de flete a mediano plazo cuando las condiciones del mercado lo permitan fortalecer la planificación logística y documental para reducir el impacto de los nuevos sobrecostos y evitar penalidades en las operaciones de comercio exterior.




