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lunes, junio 8, 2026
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Escalada entre Irán e Israel vuelve a presionar al petróleo y complica el panorama para la inflación global

El Brent superó los US$ 97 por barril tras los ataques cruzados en Medio Oriente, mientras el sólido mercado laboral estadounidense reduce el margen para una flexibilización monetaria.

La nueva escalada militar entre Irán e Israel está devolviendo al petróleo al centro de la conversación económica mundial. Los ataques cruzados registrados durante el fin de semana revirtieron parte del optimismo que se había instalado en los mercados respecto de una eventual estabilización en Medio Oriente y empujaron al Brent a subir más de 5%, hasta los US$97,81 por barril. Aunque el precio sigue por debajo de los máximos observados durante los momentos más críticos del conflicto, vuelve a ubicarse en una zona que históricamente ha generado preocupación por sus efectos sobre la inflación y el crecimiento económico.

En esta ocasión, el alza del crudo coincide con un mercado laboral estadounidense que continúa mostrando fortaleza. La semana pasada, las nóminas no agrícolas sorprendieron ampliamente al registrar 172.000 nuevos empleos frente a los 85.000 esperados por el consenso. La tasa de desempleo, por su parte, se mantuvo estable en 4,3%. La combinación de empleo sólido y energía más cara comienza a complicar el trabajo de la Reserva Federal. Hasta hace pocas semanas, una parte importante del mercado apostaba por una trayectoria relativamente estable para las tasas de interés. Sin embargo, un petróleo nuevamente acercándose a los US$100 reabre el debate sobre la persistencia de las presiones inflacionarias. No es casualidad que los inversionistas hayan reducido las expectativas de una política monetaria más flexible durante los próximos meses.

La reacción de otros activos financieros ayuda a entender este fenómeno. El oro, tradicional refugio en períodos de incertidumbre, continúa bajo presión y alcanzó mínimos de once semanas. A simple vista podría parecer contradictorio que un conflicto geopolítico perjudique a un activo defensivo. Sin embargo, la explicación está en el fortalecimiento del dólar estadounidense y en la expectativa de tasas elevadas por más tiempo. Cuando los rendimientos reales aumentan y la moneda norteamericana gana terreno, el atractivo relativo del oro disminuye, incluso en contextos de tensión internacional.

Wall Street también refleja esta nueva etapa de cautela. Los futuros estadounidenses comenzaron la semana con comportamiento mixto. El Nasdaq 100 logró sostener avances apoyado por el sector tecnológico y la inteligencia artificial, mientras que el Dow Jones mostró debilidad. Los inversionistas intentan determinar qué factor tendrá mayor influencia durante las próximas semanas: el impulso estructural proveniente de la tecnología o el deterioro de las condiciones macroeconómicas derivado del encarecimiento energético.

Desde mi perspectiva, el mercado está comenzando a valorar un escenario de conflicto más prolongado del que anticipaba hace apenas un mes. La reanudación de los ataques directos entre Irán e Israel reduce las probabilidades de una solución diplomática rápida y mantiene vigente el riesgo de interrupciones en el suministro energético internacional. Mientras ese escenario permanezca abierto, resulta difícil justificar una caída significativa del petróleo.

Bajo las condiciones actuales, considero razonable proyectar un movimiento del Brent hacia la zona de US$102 a US$105 durante las próximas semanas si continúan las tensiones militares. Un deterioro adicional del panorama geopolítico podría incluso llevar al mercado a revisar objetivos más ambiciosos. En paralelo, el oro enfrenta un entorno más desafiante. Mientras el dólar siga fortalecido y las expectativas de tasas permanezcan elevadas, el metal podría extender su corrección hacia la zona de US$4.300 por onza. No obstante, una escalada militar de mayor magnitud tendría capacidad para alterar rápidamente esa trayectoria.

La guerra vuelve a instalar una pregunta incómoda para los mercados: cuánto crecimiento económico puede absorber el mundo con un petróleo cada vez más caro. Esa incógnita probablemente seguirá dominando la agenda financiera durante las próximas semanas.

Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group