El historial crediticio es un reflejo de los hábitos financieros de cada persona y una carta de presentación ante el sistema financiero.
Cuando una persona nunca ha tenido un crédito, las entidades financieras la clasifican como “sin historial”. Esto no es negativo, pero tampoco genera confianza automática. Por ello, la clave es construir un historial de manera responsable desde el inicio, señaló Alfredo Marín, gerente de Pasivos de BanBif
Para comenzar la vida financiera formal, el especialista recomienda tres acciones básicas: iniciar con una tarjeta garantizada (respaldada con depósito) o una tarjeta básica de bajo límite para demostrar buen comportamiento de pago; evitar las compras en cuotas hasta comprender el funcionamiento del crédito revolvente; y utilizar activamente una cuenta de ahorros, bancarizando ingresos y gastos para generar trazabilidad financiera.
Explicó que quienes enfrentan mayores dificultades para mejorar su historial suelen ser personas con ingresos variables o informales, ya que la volatilidad de sus ingresos complica el cumplimiento puntual de las obligaciones. También presentan mayor riesgo quienes registran moras recurrentes, debido a que el sistema penaliza los incumplimientos frecuentes, así como quienes mantienen un alto nivel de endeudamiento, ya que destinar un elevado porcentaje de los ingresos al pago de deudas limita su capacidad de recuperación.
En ese sentido, el directivo identificó cuatro errores frecuentes que afectan la calificación crediticia:
1.- Pago tardío o fuera de fecha. El atraso no solo genera intereses moratorios o penalidades, sino que impacta directamente en el score crediticio. Si el mes cierra con el crédito vencido, la información es reportada al sistema financiero. En el caso de deudas de consumo con más de ocho días de vencimiento, la calificación puede volverse negativa conforme a la normativa vigente. Programar y cumplir los pagos a tiempo es fundamental.
2.- Tener varias tarjetas de crédito. Cada tarjeta representa una línea disponible. La suma de todas puede interpretarse como un riesgo potencial de sobreendeudamiento. Por ello, algunas entidades solicitan cancelar tarjetas antes de otorgar un nuevo crédito. Los sistemas automatizados pueden considerar este nivel de exposición como un factor de exclusión.
3.- Pagar solo el monto mínimo. Hacerlo con frecuencia no es lo mejor porque deteriora tu perfil al enviar la señal que no puedes cubrir el compromiso y genera mayores intereses. Además, prolonga la deuda, incrementa el pago de intereses y eleva el nivel de utilización de la línea, lo que afecta el perfil crediticio.
4.- Utilizar casi toda la línea de crédito. Mantener de forma sostenida un alto porcentaje de uso de la línea disponible puede interpretarse como dependencia financiera, incluso cuando los pagos se realizan puntualmente.
Precisó que, desde la perspectiva bancaria, existen dos momentos clave en el historial crediticio. Cuando las obligaciones están vigentes, las entidades cuentan con diversas herramientas para apoyar al cliente, como banca digital con recordatorios, simuladores, cargos automáticos, ahorro programado, score gratuito, reprogramaciones o refinanciaciones. Sin embargo, cuando la deuda ya está vencida y la calificación se deteriora significativamente, la situación se complica, ya que la normativa obliga a mayores provisiones y restringe el acceso a nuevos créditos. En casos extremos, el registro negativo puede mantenerse hasta por cinco años.
Finalmente, el directivo destacó que el historial crediticio es un reflejo de los hábitos financieros de cada persona y una carta de presentación ante el sistema financiero. Construirlo y protegerlo requiere organización, disciplina y decisiones responsables, ya que un buen perfil no solo facilita el acceso a préstamos, sino que abre oportunidades en distintos ámbitos de la vida económica.




