Emiratos Árabes Unidos acelerará la ampliación del oleoducto Habshan-Fujairah para reducir su dependencia del Estrecho de Ormuz, cerrado desde hace diez semanas por el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Emiratos Árabes Unidos anunció que acelerará sus planes para duplicar la capacidad de exportación de petróleo a través del oleoducto Habshan-Fujairah, infraestructura estratégica que conecta los campos petroleros del país con el puerto de Fujairah, en el golfo de Omán, evitando el paso por el Estrecho de Ormuz.
La medida llega en medio del prolongado cierre de Ormuz, que ya suma diez semanas debido a la guerra entre Estados Unidos e Irán, situación que ha generado fuertes tensiones sobre el comercio energético mundial y complicaciones tanto para países exportadores como importadores de hidrocarburos.
Actualmente, el oleoducto tiene capacidad para transportar cerca de 1.8 millones de barriles diarios, pero el nuevo plan contempla elevarla hasta aproximadamente 3 millones de barriles por día, fortaleciendo así la capacidad exportadora emiratí hacia los mercados internacionales.
Fujairah gana relevancia estratégica
El oleoducto Habshan-Fujairah se ha convertido en la principal vía alternativa para que Emiratos continúe exportando petróleo sin depender totalmente de Ormuz, considerado uno de los corredores marítimos más sensibles del comercio mundial de energía.
Aunque el país mantiene una capacidad total de producción cercana a los cinco millones de barriles diarios, la infraestructura actual solo permite canalizar una parte de ese volumen. Por ello, las autoridades decidieron acelerar un proyecto de ampliación que originalmente estaba previsto para ejecutarse en un plazo más largo y que ahora deberá concluir durante el próximo año.
Además del impacto económico, la estrategia busca fortalecer la posición de Emiratos como proveedor confiable para Asia y Europa, regiones altamente dependientes del suministro energético proveniente del Golfo Pérsico.
Salida de la OPEP cambia el escenario
La aceleración del proyecto coincide con la reciente decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), movimiento que le permitirá incrementar producción sin las restricciones impuestas por el cartel petrolero.
Con una mayor capacidad de exportación hacia Fujairah, el país también podrá aprovechar de forma más agresiva los mercados internacionales cuando el tránsito marítimo por Ormuz vuelva a normalizarse.
Aunque el oleoducto no ha sufrido ataques directos durante el conflicto regional, algunas infraestructuras vinculadas a ambos extremos del trazado sí han sido alcanzadas por bombardeos en las últimas semanas.
Arabia Saudita y Omán mantienen ventaja logística
Junto con Omán y Arabia Saudita, Emiratos Árabes es uno de los pocos grandes productores del Golfo que ha logrado mantener exportaciones relevantes pese al bloqueo parcial de Ormuz.
Arabia Saudita utiliza el oleoducto Este-Oeste, de aproximadamente 1,200 kilómetros, que conecta sus campos petroleros con el mar Rojo. La petrolera estatal Aramco calificó esta infraestructura como un “salvavidas crítico” frente a la crisis regional.
En contraste, países como Irak, Kuwait, Qatar y Baréin continúan dependiendo casi completamente del Estrecho de Ormuz para exportar petróleo y gas, situación que empieza a deteriorar sus perspectivas fiscales y económicas.
De hecho, el gobierno iraquí reconoció recientemente contactos con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para evaluar mecanismos de apoyo financiero que permitan enfrentar las consecuencias del prolongado cierre de la principal ruta energética de la región.





