14.1 C
Peru
miércoles, junio 10, 2026
Inicio ACTUALIDAD El oro pierde brillo tras desplomarse más de 20% desde máximos

El oro pierde brillo tras desplomarse más de 20% desde máximos

La caída del metal precioso se produce en un contexto de fortaleza de la economía estadounidense y expectativas de tasas de interés elevadas por más tiempo, factores que han reducido el atractivo del oro como activo refugio pese a las persistentes tensiones geopolíticas en Medio Oriente.

El oro atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. El metal precioso ya acumula una caída superior al 20% desde los máximos históricos registrados a finales de enero, cuando llegó a cotizar sobre los US$5.400 por onza, borrando completamente las ganancias acumuladas durante 2026 y dejando atrás el extraordinario rally que lo convirtió en uno de los activos más rentables de 2025.

La corrección coincide con la publicación del IPC de Estados Unidos correspondiente a mayo. La inflación anual se ubicó en 4,2%, exactamente en línea con las expectativas del mercado, mientras que la inflación subyacente mensual sorprendió al alza de forma moderada al avanzar apenas un 0,2%, por debajo del 0,3% esperado. La reacción inmediata favoreció a los activos de riesgo, impulsando al Nasdaq más de un 1% y debilitando ligeramente al dólar, aunque el alivio resultó insuficiente para devolver protagonismo al oro.

Detrás de esta caída existe un factor dominante: la fortaleza de la economía estadounidense. Los sólidos datos de empleo publicados durante las últimas semanas reforzaron la percepción de que la Reserva Federal mantendrá una política monetaria restrictiva durante más tiempo. Para un activo que no genera rendimientos como el oro, un entorno de tasas elevadas aumenta significativamente el costo de oportunidad frente a bonos e instrumentos de renta fija.

La situación resulta especialmente llamativa considerando el contexto geopolítico actual. Estados Unidos e Irán continúan intercambiando ataques militares, mientras la incertidumbre en Medio Oriente sigue elevada. Históricamente, un escenario de estas características habría impulsado una fuerte demanda por refugio. Sin embargo, el mercado parece estar prestando mucha más atención a las expectativas sobre tasas de interés que a los riesgos geopolíticos.

Mi impresión es que el mercado está enviando una señal bastante clara respecto al comportamiento del oro. La narrativa que impulsó el rally de los últimos años perdió fuerza temporalmente frente a una economía estadounidense que sigue mostrando resiliencia y una Reserva Federal que no parece tener incentivos inmediatos para flexibilizar su postura.

Desde mi perspectiva técnica, el nivel de US$4.200 por onza aparece como el soporte más relevante en el corto plazo. Una ruptura sostenida de esa zona podría acelerar la presión vendedora y abrir espacio para una corrección hacia niveles cercanos a US$4.000. En contraste, si la inflación comienza a moderarse con mayor claridad o el mercado laboral muestra señales de desaceleración durante los próximos meses, no sería descartable observar un rebote hacia rangos comprendidos entre US$4.400 y US$4.500 por onza.

Más allá de la volatilidad actual, el oro continúa contando con un respaldo estructural importante proveniente de las compras de bancos centrales, especialmente en economías emergentes que buscan diversificar sus reservas internacionales. Esa tendencia sigue vigente, aunque hoy el mercado parece estar concentrado en una variable mucho más inmediata: la dirección que tomará la política monetaria estadounidense durante la segunda mitad del año.

Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group