La infraestructura de fibra óptica bajo el océano se convierte en un nuevo eje de competencia geopolítica, con Chile como punto estratégico para conectar América Latina con Asia.
A casi medio año de la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro, China y Washington vuelven a medir fuerzas en América Latina, aunque esta vez el escenario no es militar ni comercial, sino tecnológico. La disputa se concentra en la infraestructura digital y los cables submarinos de fibra óptica, considerados una pieza clave para el funcionamiento de internet, las comunicaciones globales y la economía basada en datos.
Durante 2025, la región ganó relevancia estratégica debido a que la conectividad digital comenzó a estar cada vez más vinculada con la geopolítica internacional. Bajo el océano Pacífico circulan algunas de las principales rutas de información del mundo, por donde transitan datos relacionados con servicios digitales, comercio internacional, operaciones financieras y comunicaciones empresariales.
Chile aparece como punto clave para el proyecto chino
En este escenario, Chile podría convertirse en un nodo central del tráfico digital internacional si avanza la propuesta china para construir un cable submarino que conecte América Latina con Asia. El proyecto plantea unir territorio chileno con Hong Kong mediante una conexión directa de fibra óptica, modificando el mapa actual de las telecomunicaciones entre ambos continentes.
Según información del medio especializado Data Center, el Gobierno chino impulsa una iniciativa conocida extraoficialmente como Chile–China Express, un cable submarino desarrollado para reducir la distancia tecnológica entre América Latina y Asia. La propuesta busca ampliar la presencia digital china en la región y fortalecer los vínculos tecnológicos con los países del Pacífico.
Sin embargo, la iniciativa también ha generado cuestionamientos debido a la limitada información pública disponible sobre sus plazos de ejecución, estructura financiera y composición del consorcio encargado del proyecto. Para especialistas en ciberseguridad, la falta de transparencia abre un debate sobre soberanía digital, protección de datos y dependencia tecnológica.
¿Por qué los cables submarinos son estratégicos?
Más allá de la velocidad de conexión, los cables submarinos representan una infraestructura crítica para la economía mundial. Actualmente, más del 95% del tráfico global de datos circula por estos sistemas, que permiten desde comunicaciones personales y redes sociales hasta operaciones financieras internacionales y cadenas de suministro empresariales.
El control o participación en estas rutas digitales representa una ventaja estratégica porque permite tener influencia sobre uno de los recursos más importantes de la economía moderna: la información. Por ello, los expertos consideran que la instalación de nuevos cables intercontinentales no responde únicamente a una necesidad técnica, sino también a una disputa por liderazgo tecnológico.
Estados Unidos observa con preocupación el avance chino
La expansión de China en infraestructura digital genera preocupación en Estados Unidos, especialmente por los posibles riesgos vinculados al manejo de datos y seguridad tecnológica. Washington considera que la participación de empresas chinas en redes críticas podría abrir debates sobre acceso a información sensible y dependencia tecnológica.
Uno de los principales puntos de discusión está relacionado con la legislación china, que establece obligaciones de cooperación entre empresas y organismos estatales en materia de inteligencia. Este marco legal ha generado cuestionamientos sobre la posibilidad de vigilancia o acceso a datos que circulen por estas infraestructuras.
En este contexto, América Latina queda ubicada en medio de una competencia silenciosa por definir quién tendrá mayor influencia sobre las rutas digitales del futuro. Las decisiones que adopten países como Chile podrían marcar el modelo de conectividad que dominará la región durante las próximas décadas.
Chile impulsa una alternativa con el cable Humboldt
Frente a esta competencia tecnológica, Chile también desarrolla una alternativa denominada cable Humboldt, una iniciativa realizada con participación de Google y apoyo estatal. El proyecto busca conectar Valparaíso con Australia y puntos estratégicos del Pacífico asiático bajo un esquema basado en reglas claras, gobernanza abierta y diversificación de rutas digitales.
El cable Humboldt es presentado como una apuesta para convertir a Chile en un hub tecnológico regional, promoviendo una infraestructura digital con mayor apertura y participación internacional. La iniciativa contrasta con el proyecto chino, que enfrenta cuestionamientos por la falta de detalles públicos sobre financiamiento y operación.
A diferencia del modelo impulsado por Google y el Gobierno chileno, la propuesta china genera mayor debate debido al marco regulatorio de Beijing y sus implicancias sobre la protección de datos. De concretarse, estas conexiones podrían tener impacto no solo en Chile, sino también en países vecinos como Argentina, Brasil, Perú y Ecuador, al definir nuevas rutas para el intercambio digital en América Latina.




