Un informe global de Gallagher revela que 86% de empresas reportó pérdidas asociadas a su cadena de suministro en el último año. El impacto ya no responde solo a factores logísticos, sino a otros factores como el aumento de costos de materiales, aranceles y tensiones geopolíticas.
El 86% de empresas reportó pérdidas vinculadas a interrupciones en su cadena de suministro durante el último año, según el informe global Redrawing Global Supply Chains de Gallagher, elaborado a partir de una encuesta a 1,200 líderes empresariales de Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Australia e Irlanda. El estudio advierte que estos impactos ya no responden únicamente a problemas logísticos, sino que están asociados principalmente al aumento de costos de materiales, la inestabilidad geopolítica y la incertidumbre generada por aranceles y disputas comerciales.
“En el caso peruano, esta discusión es especialmente relevante para sectores como minería, agroindustria, retail y manufactura, que dependen de cadenas extendidas, proveedores especializados, rutas logísticas e inventarios críticos. La gestión de estos riesgos exige mirar más allá del proveedor directo y anticipar escenarios que pueden afectar la operación”, señala Victor Garcia Bebek, Vicepresidente Comercial de Gallagher Perú.
El impacto también se explica por brechas internas de preparación. Según Gallagher, 22% de empresas aún actúa de forma reactiva; seis de cada diez tienen visibilidad limitada o nula más allá de sus proveedores directos; y solo 43% analiza condiciones de mercado o tendencias geopolíticas. Esto limita su capacidad para anticipar cuellos de botella, identificar proveedores críticos y activar contingencias.
A ello se suma una brecha de protección: solo una de cada tres empresas estuvo completamente cubierta frente a estas pérdidas. Esto confirma que la gestión del riesgo requiere prevención operativa y coberturas alineadas con la exposición real del negocio. Según el sector, los riesgos asociados son los siguientes:
- Minería: interrupciones en el abastecimiento de equipos, repuestos, insumos especializados o servicios críticos para operaciones continuas.
- Agroindustria: retrasos en fertilizantes, empaques, transporte, cadena de frío o insumos necesarios para cumplir campañas y ventanas de exportación.
- Retail: quiebres de stock, retrasos en importaciones, aumento de costos de reposición o menor disponibilidad de productos de alta rotación.
- Manufactura: demoras en bienes intermedios, materias primas, componentes importados o servicios tercerizados que pueden afectar la continuidad productiva.
Frente a este escenario, Gallagher Perú comparte algunas recomendaciones para fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro:
- Identificar los puntos críticos de la cadena: Mapear los insumos, proveedores, rutas logísticas y procesos esenciales para la continuidad de sus operaciones. Esto permite priorizar medidas de mitigación y reducir la dependencia de eslabones vulnerables.
- Ampliar la visibilidad más allá del proveedor directo: Muchas interrupciones se originan en niveles previos de la cadena. Evaluar la dependencia de subproveedores, materias primas, puertos o corredores logísticos ayuda a detectar riesgos que normalmente permanecen ocultos.
- Diversificar proveedores y rutas de abastecimiento: Concentrar compras o insumos críticos en una sola fuente puede aumentar la exposición frente a conflictos comerciales, restricciones o cambios abruptos de costos.
- Gestionar inventarios sin concentrar nuevos riesgos: El incremento de inventarios puede ayudar a enfrentar demoras o restricciones comerciales, pero también eleva la concentración de valores, costos de almacenamiento y exposición a pérdidas.
- Revisar planes de continuidad y protección financiera: Se debe combinar medidas operativas con mecanismos de protección adecuados. Evaluar escenarios de contingencia y revisar coberturas permite responder con mayor rapidez y reducir el impacto económico de una disrupción.
Nota: Los datos de Gallagher, señalan que las presiones inflacionarias vinculadas al costo de materiales podrían moderarse conforme se estabilicen las tasas de interés, en línea con las acciones adoptadas por bancos centrales y las proyecciones del Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, advierte que la incertidumbre arancelaria, marcada por los conflictos comerciales entre Estados Unidos y otros países, y las tensiones internacionales, como las registradas en Medio Oriente y la guerra entre Rusia y Ucrania, persistirían en el corto plazo, manteniendo presión sobre las cadenas de suministro globales.




