Mientras la acción de SpaceX debuta como la IPO más grande de la historia, Rafael Meruane – CEO y cofundador de Notbank by CryptoMarket – lanza una pregunta incómoda para Wall Street: ¿estamos financiando una empresa o comprando un relato?
La salida a bolsa de SpaceX el 12 de junio de 2026 quedó registrada como un hito financiero: la compañía de Elon Musk comenzó a cotizar en el Nasdaq bajo el ticker SPCX, a un precio fijo de 135 dólares por acción, lo que la valoró en torno a 1,77 billones de dólares. Días después, la acción ya se movía por encima de los 160 dólares, confirmando el furor del mercado por la «épica espacial» de Musk.
Pero detrás del entusiasmo, hay un dato que pocos quieren mirar de frente: en 2025 la compañía facturó 18.700 millones de dólares, un 33% más que el año anterior, pero cerró el ejercicio con pérdidas netas de 4.900 millones de dólares. Para Rafael Meruane, ese contraste – ingresos en alza, pérdidas multimillonarias y una valorización que roza los 2 billones – es la fórmula exacta de las grandes burbujas de la historia reciente.
«No falta tecnología, sobra relato»: la advertencia de Rafael Meruane
«¿Estamos frente a otra burbuja disfrazada de épica? La valorización de SpaceX debería encender todas las alarmas. No porque falte tecnología, sino porque sobra relato», afirma Meruane.
Según el CEO de Notbank by CryptoMarket, el private equity «ha aprendido a poner precios a empresas opacas como si fueran memes: no por flujo de caja, rentabilidad o riesgos verificables, sino por la narrativa del futuro inevitable». Y agrega un punto que considera clave para entender el fenómeno: «quienes administran esos fondos tienen un conflicto evidente, porque sus comisiones y bonos crecen cuando las valorizaciones suben. La pregunta es quién audita entonces el entusiasmo».
SpaceX, ¿una empresa o una cáscara de promesas?
Para Meruane, el problema de fondo es que SpaceX «ya no parece una sola compañía, sino una cáscara que agrupa promesas: cohetes, satélites, conectividad, datos e inteligencia artificial». Y es justamente esa última pieza, la apuesta por la IA, la que más le preocupa.
«Esa pata de inteligencia artificial arrastra pérdidas millonarias sin una previsión razonable de que vaya a generar las rentabilidades necesarias para justificar semejante precio», sostiene. Para el cofundador de Notbank, se trata de «el viejo truco de convertir pérdidas presentes en inversión estratégica y venderlas como destino histórico».
El fantasma de WeWork sobrevuela la IPO más grande de la historia
La comparación que hace Meruane es directa y, según él, inevitable: «esta película ya la vimos con WeWork. También hablaban de cambiar el mundo y de elevar la consciencia de la humanidad, mientras sus números gritaban exactamente lo contrario. Hoy el decorado es espacial, no de oficinas compartidas, pero la pregunta es la misma», concluye Rafael Meruane.




