- La automatización de procesos podría reducir horas operativas y permitir que las empresas utilicen sus recursos en actividades de mayor valor.
La inteligencia artificial está dejando de ser únicamente una herramienta de apoyo para convertirse en una alternativa para mejorar la eficiencia y optimizar recursos dentro de las empresas. En Perú, el 54% de las compañías ya implementa herramientas de IA, por encima del promedio regional de 45%; sin embargo, el 62% de los ejecutivos considera que sus organizaciones están solo parcialmente preparadas para aprovechar su potencial. El desafío, entonces, ya no está únicamente en incorporar tecnología, sino en conseguir que su uso tenga un impacto concreto sobre la productividad y los resultados del negocio.
“La discusión debería centrarse en cuánto valor puede generar la IA para una organización. Si una empresa consigue reducir horas destinadas a tareas operativas, disminuir procesos manuales y utilizar mejor el tiempo de sus equipos, puede liberar recursos para actividades que tengan un mayor impacto en el negocio. Ahí es donde la IA comienza a convertirse en una herramienta de productividad y no simplemente en una nueva tecnología”, señala María Jesús Lamarca, CMO y Corporate Affairs de Rankmi, quien además nos comenta dónde se puede generar mayor impacto económico.
- Reducir horas operativas: automatizar tareas repetitivas permite disminuir el tiempo que los equipos destinan a procesos de bajo valor y reasignarlo a actividades estratégicas.
- Optimizar recursos: una mayor capacidad de procesamiento y ejecución permite atender más tareas sin que el crecimiento de la operación dependa únicamente de aumentar recursos.
- Disminuir costos asociados a procesos manuales: reducir pasos repetitivos, tiempos de espera y retrabajos puede generar eficiencias acumulativas en distintas áreas.
- Aumentar la capacidad del equipo: cuando varias tareas pueden ejecutarse de manera coordinada, los trabajadores pueden concentrarse en actividades que requieren análisis, creatividad y toma de decisiones.
Esta oportunidad ya comienza a reflejarse en las expectativas empresariales. El 46% de los líderes consultados por Microsoft señala que sus organizaciones utilizan agentes para automatizar completamente determinados flujos de trabajo o procesos, mientras que el 82% espera utilizar trabajo digital para ampliar la capacidad de su fuerza laboral durante los próximos 12 a 18 meses. En este escenario también surgen soluciones como A-level, que reúne distintos agentes de IA para ejecutar tareas de manera coordinada, una muestra de cómo estas capacidades pueden incorporarse progresivamente a los procesos empresariales.
Para las compañías peruanas, el siguiente paso será medir el retorno de estas inversiones: cuántas horas se ahorran, cuánto disminuyen los tiempos de ejecución, qué recursos pueden reasignarse y qué impacto tiene esto sobre la operación. La adopción de IA tendrá mayor sentido cuando pueda traducirse en indicadores concretos y no solo en la incorporación de una nueva herramienta.
“La verdadera oportunidad está en medir la IA con los mismos criterios con los que se evalúa cualquier decisión de negocio: productividad, eficiencia y retorno. Las empresas que logren identificar dónde la tecnología puede generar ahorros o liberar capacidad tendrán mayores posibilidades de convertir esta transformación en una ventaja competitiva sostenible”, concluye Lamarca.




