La jornada en los mercados financieros internacionales estuvo marcada por un fuerte incremento en la aversión al riesgo, impulsada por una venta importante de acciones del sector de semiconductores que opacó el descenso generalizado en los precios del petróleo, al tiempo que la política exterior y fiscal de Estados Unidos dominó la narrativa macroeconómica. En el ámbito estadounidense, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ofreció una serie de declaraciones clave donde advirtió que la paciencia de la administración no es ilimitada y que no se fijarán plazos exactos para reducir lazos con Irán. Bessent anunció una ofensiva de cero filtraciones para aislar financieramente a dicho país, la cual incluirá una oleada de sanciones y el bloqueo de cualquier fuente de ingresos para la Guardia Revolucionaria Islámica, tras suspender las licencias generales que permitían ciertos pagos de remesas. Además, detalló que cinco sectores serán objeto de sanciones secundarias (activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo) tras sancionar a casi 60 entidades, personas y embarcaciones vinculadas a redes nucleares, misilísticas, cibernéticas y petroleras. Bessent instó a los países a cerrar las sucursales bancarias iraníes en el extranjero en un plazo determinado, enfatizando que, si las naciones no actúan, Estados Unidos lo hará de forma unilateral cortando el acceso al sistema del dólar. Señaló directamente que nadie, incluida China, está exento y que si ese país facilita transacciones debe ser investigado, destacando que las recientes medidas de Emiratos Árabes Unidos contra Irán responden a esta presión.
Respecto al mercado de renta fija, Bessent declaró que el Tesoro aún no ha comprado ni un solo bono y que la próxima operación será el 9 de septiembre, al tiempo que ejecutivos de Wall Street señalaron que el Tesoro evalúa medidas agresivas para evitar que los rendimientos del bono a 10 años escalen hacia el 5% antes de las elecciones de mitad de mandato. Entre las opciones consideradas destacan la recompra de bonos del Tesoro, el incremento en la emisión de deuda a corto plazo y la posible eliminación del bono a 20 años, buscando generar ingresos fiscales en lugar de implementar austeridad para afrontar la demanda de capital por inteligencia artificial y el reto de una deuda de 40 billones de dólares. En las operaciones del mercado de deuda local, el Tesoro vendió 92 mil millones de dólares en letras a 3 meses a un alto rendimiento del 3,715% con una cobertura de 3,08 y adjudicó el 97,66% de las ofertas en la categoría alta, mientras que en la subasta de letras a 6 meses colocó 97 mil millones de dólares a una tasa del 3,79% con una relación oferta-cobertura de 3,05 y un porcentaje real asignado del 59,64%.
El sector de comercio exterior y geopolítica norteamericana vivió momentos de alta tensión comercial a raíz de una serie de publicaciones del presidente Donald Trump en Truth Social, donde afirmó que Canadá se ha aprovechado de Estados Unidos por años debido a los aranceles ridículamente altos aplicados a sus agricultores y productos del campo, generando un déficit de 60 mil millones de dólares. Trump decretó que a partir del 1 de enero de 2027 los aranceles sobre todos los automóviles, camiones grandes y pequeños, autopartes y acero provenientes de Canadá aumentarán al 50%, advirtiendo que si producen en Estados Unidos el arancel será del 0%. Trump añadió que no necesitan a Canadá sino que Canadá los necesita a ellos dado que realizan el 95% de sus negocios con Estados Unidos, y remarcó que los funcionarios canadienses deben acatar las órdenes o las consecuencias serán peores. Ante esta situación, el secretario Bessent señaló que a Trump le gustaría que Canadá negociara de buena fe, mientras que el vicepresidente Vance declaró desde Maine que Canadá y China han sido los peores países en política comercial, afirmando que la contraparte canadiense llegó con exigencias irrazonables a pesar de que las conversaciones continúan. La respuesta de las autoridades canadienses no se hizo esperar: el primer ministro de Ontario, Doug Ford, declaró en rueda de prensa que es momento de infligir un daño económico a Estados Unidos, mientras que el primer ministro canadiense, Carney, afirmó que Canadá se sentará a negociar solo cuando exista la actitud correcta, señalando que podrían aplicar aranceles compensatorios de forma más selectiva o buscar una mayor colaboración económica y de seguridad con la Unión Europea, sin descartar un acuerdo justo. En relación a América Latina, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que su administración se encuentra trabajando activamente para reducir los aranceles sobre el acero y los automóviles. Paralelamente, la administración estadounidense contempla imponer aranceles del 7,5% a China por exceso de capacidad comercial previo a las conversaciones entre los presidentes Xi y Trump, mientras que voceros oficiales aclararon que cualquier anuncio de aranceles que no provenga de la Casa Blanca constituye pura especulación.
En el ámbito corporativo y de mercados de divisas, el segmento tecnológico y energético concentró la atención operativa. Elon Musk anunció avances estratégicos para Nvidia ($NVDA), detallando que el sistema NVL72 de Vera Rubin se lanzará a órbita en el cuarto trimestre de 2027 y que la arquitectura Vera Rubin, optimizada para el espacio, alcanzará una escala significativa en 2028. Asimismo, SpaceXAI adoptó la CPU Nvidia Vera para acelerar la IA agénica, mientras que el chip Nvidia Groq 3 LPX ya se encuentra en plena producción alcanzando una velocidad de 3.400 tokens de salida por segundo. En infraestructura para supercómputo, Lancium anunció una colaboración con Nvidia para desarrollar fábricas de inteligencia artificial a escala de gigavatios dentro de su cartera de más de 15 GW, confirmando una inversión estratégica por parte de la firma de semiconductores. No obstante, el sector tecnológico enfrentó alertas de ciberseguridad al revelarse que ciberespías respaldados por China desplegaron chatbots de OpenAI y Anthropic, eludiendo controles en el modelo Claude haciéndose pasar por ingenieros e intensificando ataques mediante el uso del modelo DeepSeek.
En Europa, Asia y las regiones de Oriente Medio y la cuenca del Pacífico, la agenda política y económica mostró un ritmo convulso. En Japón, la prensa local reportó que el gobierno recurrirá al uso de inteligencia artificial para acelerar diez veces el desarrollo de materiales estratégicos, al tiempo que se estudia la concesión de exenciones fiscales a corporaciones sobre las ganancias obtenidas por la venta de negocios no estratégicos para fomentar la reinversión en adquisiciones exenta del impuesto de sociedades. En el área del Pacífico, los cancilleres de Corea del Sur y Estados Unidos, Cho y Rubio, acordaron intensificar la comunicación estrecha sobre la situación de Corea del Norte.
Desde mi punto de vista y una perspectiva macrofinanciera integrada, el mercado global se encuentra transitando por una fase de reconfiguración estructural caracterizada por un cambio en la prima de riesgo. La simultaneidad de una ofensiva comercial proteccionista hacia socios clave como Canadá y China, sumada a la radicalización de las sanciones secundarias para estrangular financieramente a Irán mediante el uso del dólar como herramienta coercitiva, establece un entorno de alta volatilidad donde los flujos de capital se tornan sumamente selectivos. El hecho de que la administración estadounidense intente contener los rendimientos del bono a 10 años por debajo del 5% mediante ingeniería de pasivos fiscales (recompras de deuda y mayor emisión de papel a corto plazo) mientras financia la transición hacia la inteligencia artificial evidencia una fragilidad técnica en el mercado soberano que continuará condicionando la valoración de la renta variable.
En el horizonte de corto y mediano plazo, se proyectan tres escenarios operativos primarios. En el escenario central, la renta variable mantendrá una corrección técnica saludable mientras digiere los elevados múltiplos del sector de semiconductores y asimila las amenazas de aranceles del 50% al sector automotriz y siderúrgico; este escenario mantendrá los precios del crudo acotados por la debilidad de la demanda global a pesar de los bloqueos navales en Oriente Medio. En un escenario bajista o de aversión extrema, el fallo de la diplomacia comercial y la imposición unilateral de aranceles cruzados desencadenarían represalias coordinadas entre Canadá, China y la Unión Europea, impulsando un repunte en la inflación por costos y provocando una venta masiva en activos de riesgo con una huida hacia la liquidez en dólares y el oro. Finalmente, un escenario alcista dependerá de una desescalada en los frentes arancelarios antes de 2027 y del éxito operativo en el despliegue de infraestructura de supercómputo e IA por parte de las Megacaps, lo cual permitiría un desacoplamiento positivo de los rendimientos corporativos frente a la incertidumbre geoeconómica global.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




