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martes, agosto 25, 2026
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Contaminación ambiental: cuando proteger el ambiente también es proteger nuestros derechos

Nelly Barturen
Abogada | Derecho y Sostenibilidad

En la actualidad atravesamos situaciones cada vez más preocupantes relacionadas con la contaminación y la degradación ambiental. Mientras los Estados, las empresas y la sociedad concentramos gran parte de nuestros esfuerzos en el crecimiento económico, las inversiones y las necesidades del día a día, muchas veces dejamos en segundo plano aquello que resulta esencial para nuestra propia existencia: la protección del ambiente en el que vivimos.

Nuestro planeta no es un recurso ilimitado. La explotación indiscriminada de los recursos naturales, la tala ilegal, la minería ilegal, la contaminación de fuentes de agua, la acumulación de residuos y el uso irresponsable de materiales altamente contaminantes generan impactos que trascienden el daño a la naturaleza.

La contaminación de un río puede comprometer el acceso al agua y afectar actividades como la agricultura. La degradación de los ecosistemas puede perjudicar a comunidades enteras. La contaminación del aire puede repercutir en la salud. La acumulación de residuos en nuestros mares afecta a los ecosistemas y a las especies que los habitan.

Por ello, la contaminación ambiental no debe ser entendida únicamente como un problema ecológico. También es un problema jurídico y social.

Nuestra Constitución Política reconoce, en su artículo 2, inciso 22, el derecho fundamental de toda persona a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de su vida. Este derecho no implica solamente poder disfrutar del ambiente, sino también que este sea preservado.

En esa misma línea, la Ley N.º 28611, Ley General del Ambiente, establece el marco fundamental para la gestión ambiental en el Perú y reconoce derechos y deberes vinculados con la protección del ambiente y el desarrollo sostenible.

Como sociedad, tenemos una responsabilidad que no podemos seguir postergando. El Estado debe cumplir sus funciones de regulación, prevención y fiscalización; las empresas deben asumir responsablemente los impactos de sus actividades; y los ciudadanos debemos participar y contribuir a la protección del ambiente.

Porque cuando hablamos de contaminación ambiental, no estamos hablando solamente de árboles, ríos, mares o animales. Estamos hablando de nuestra salud, nuestra dignidad, nuestros derechos y el futuro de las próximas generaciones.