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lunes, agosto 24, 2026
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Trump prepara ofensiva económica contra Irán por el estrecho de Ormuz

Washington alista nuevas sanciones para cortar el flujo financiero hacia Teherán y presionar por la reapertura de una ruta clave para el comercio mundial de petróleo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prepara para este lunes una nueva ofensiva económica y financiera contra Irán, con el objetivo de aislar al régimen y presionar para la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte internacional de petróleo.

Las nuevas medidas serán anunciadas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien calificó la operación como un “Día D económico” contra Teherán.

La referencia al Día D alude al desembarco de las fuerzas aliadas en Normandía en junio de 1944, considerado un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos busca cortar el financiamiento de Irán

Bessent adelantó que la estrategia de Washington estará enfocada en reducir las fuentes de ingresos y financiamiento que permiten al régimen iraní sostener su actividad militar y económica.

Las nuevas sanciones apuntarían especialmente al flujo de divisas procedente de China, mediante empresas y cuentas bancarias utilizadas para mover recursos a través del sistema financiero internacional.

La Secretaría del Tesoro también contempla la posibilidad de aplicar aranceles contra terceros países que mantengan operaciones comerciales con Irán, una medida que ampliaría la presión económica más allá de las empresas directamente vinculadas con Teherán.

El objetivo de Washington es restringir progresivamente los recursos disponibles para el Gobierno iraní y utilizar esa presión como herramienta para forzar nuevas negociaciones.

Ormuz, en el centro de la disputa

El estrecho de Ormuz constituye uno de los principales puntos estratégicos del conflicto debido a su importancia para el transporte mundial de petróleo.

La ruta conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y su funcionamiento resulta fundamental para el traslado de hidrocarburos desde los principales productores de Medio Oriente hacia los mercados internacionales.

El control ejercido por Irán sobre el tránsito marítimo en la zona ha contribuido a elevar la incertidumbre en los mercados energéticos. Desde el inicio de las hostilidades, el precio del petróleo acumula un incremento de entre 16% y 21%, según el reporte citado.

Para Trump, una reapertura del estrecho permitiría reducir parte de la presión sobre el precio del crudo y, con ello, sobre los costos de combustible que enfrentan los consumidores estadounidenses.

Irán amenaza con responder a los aliados de Washington

La nueva ofensiva económica también eleva el riesgo de una respuesta militar iraní contra países aliados de Estados Unidos en Medio Oriente.

Mohsen Rezaee, representante del líder religioso Mojtaba Khamenei en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, advirtió que los países que colaboren con las restricciones económicas contra Teherán podrían ser considerados enemigos.

La advertencia aumenta la preocupación entre los aliados árabes de Washington, particularmente Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Arabia Saudita, que podrían quedar expuestos ante una eventual escalada.

Los gobiernos árabes han expresado su preocupación por una estrategia que pueda derivar en una nueva confrontación militar en la región, debido al impacto que tendría sobre su seguridad y sus economías.

Trump descarta por ahora una nueva ofensiva militar

Ante estos riesgos, Trump habría optado por priorizar las sanciones económicas y financieras frente a los planes de una nueva operación militar.

La estrategia busca generar suficiente presión sobre Irán para llevar al régimen a una nueva ronda de negociaciones indirectas que permita recuperar la libre navegación por el estrecho de Ormuz.

Sin embargo, Teherán ha rechazado la posibilidad de negociar mientras continúen el bloqueo y las nuevas medidas económicas estadounidenses.

El escenario mantiene abierta la posibilidad de una escalada que afectaría no solo a Estados Unidos e Irán, sino también a los principales productores de petróleo y a los mercados internacionales de energía.

Petróleo y elecciones presionan a Trump

El precio de los combustibles se ha convertido en uno de los principales problemas políticos para la administración estadounidense. Una prolongación de las restricciones sobre Ormuz podría mantener elevada la cotización internacional del petróleo y trasladar esa presión al mercado interno.

La situación adquiere mayor relevancia para Trump debido a la cercanía de las elecciones de medio término, mientras la opinión pública estadounidense muestra rechazo a una nueva guerra y reclama una reducción de los precios de los combustibles.

Bessent tiene previsto presentar las nuevas medidas durante una conferencia de prensa programada para las 14:00 horas del este de Estados Unidos. La respuesta de los mercados y de Teherán será determinante para medir el alcance de esta nueva fase de presión económica sobre Irán.