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miércoles, agosto 19, 2026
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5 claves para fortalecer la influencia de las mujeres en el liderazgo peruano

Más mujeres acceden a la alta dirección, pero su influencia en los espacios de decisión aún es limitada.

La presencia de mujeres en posiciones ejecutivas ha ganado espacio dentro de las organizaciones peruanas. Sin embargo, el siguiente desafío no consiste únicamente en ampliar su participación, sino en asegurar que puedan intervenir de manera efectiva en las decisiones que definen la estrategia y el futuro del negocio.

En mayo, Cornerstone advirtió que, alrededor del 28% de las posiciones C-Level son ocupadas por mujeres. Sin embargo, al observar la gerencia general, la cifra se reduce a cerca de 5 de cada 100. Esta diferencia evidencia que el reto no es solo acceder a la alta dirección, sino contar con la autoridad, la visibilidad y el nivel de influencia necesarios para incidir en las decisiones más relevantes del negocio.

“El acceso a una posición ejecutiva es un avance importante, pero no marca el final del camino. La influencia se consolida cuando una mujer participa en las decisiones estratégicas, administra recursos y cuenta con un mandato claro para responder por los resultados”, señala Sandra Cubas, Regional Managing Partner de Cornerstone.

Sandra Cubas identifica cinco claves para convertir la presencia femenina en una participación efectiva dentro del liderazgo empresarial:

1. Acompañar la posición con autoridad real y sponsorship.- No basta con nombrar a una mujer en un cargo ejecutivo. Además del mandato y los recursos, es importante que cuente con un sponsor dentro de la alta dirección que facilite su exposición a decisiones críticas, respalde su participación y ayude a abrir espacios donde todavía no tiene suficiente visibilidad. El objetivo no es generar dependencia, sino acelerar el acceso a redes de poder y decisión que muchas veces se construyen informalmente.

“La responsabilidad debe estar acompañada por la autoridad necesaria para ejercerla. Las organizaciones deben revisar el alcance real de cada posición, más allá de su denominación o visibilidad”, afirma la ejecutiva.

2. Crear un comité o espacio de decisiones estratégicas.- En muchas organizaciones, las ejecutivas participan cuando las decisiones estratégicas ya han sido tomadas y su rol se centra en la implementación. Fortalecer su influencia implica incorporarlas desde el inicio, en la definición de los desafíos, la evaluación de riesgos y la toma de decisiones sobre inversiones, crecimiento, transformación, tecnología y sucesión. Lo importante es que tengan voz e influencia antes de que las decisiones estén definidas, no solo durante su ejecución.

3. Incorporar coaching ejecutivo para fortalecer la influencia. Una ejecutiva puede tener excelentes capacidades técnicas y, aun así, necesitar herramientas para desenvolverse en entornos de alta complejidad política y organizacional. Un coach puede ayudarla a definir su estilo de influencia, preparar conversaciones difíciles, leer mejor a los stakeholders, construir alianzas, manejar resistencias y comunicar sus posiciones con mayor impacto, sin pretender que tenga que adoptar un estilo de liderazgo ajeno.

4. Desarrollar redes de influencia, no solo competencias. El desarrollo femenino suele enfocarse en capacitación, cuando muchas veces la brecha está en el acceso a relaciones estratégicas. Las organizaciones deberían preguntarse quién presenta a estas ejecutivas ante el directorio, quién las incorpora a proyectos de alto impacto, quién las considera para una gerencia general y quién habla de ellas cuando se discuten sucesiones. Mentoría, sponsorship y coaching cumplen funciones distintas y deberían complementarse.

5. Medir si realmente están aumentando su poder de decisión. Además de contar mujeres en cargos ejecutivos, trabajar con indicadores más sofisticados: porcentaje de mujeres con responsabilidad sobre P&L, mujeres que lideran unidades de negocio, participación y presidencia de comités críticos, exposición al directorio, responsabilidad sobre inversiones y presencia femenina en los planes de sucesión para gerencia general.

Lo importante es comenzar a medir “¿cuántas mujeres están sentadas en la mesa?”  “¿en qué decisiones participan, qué recursos administran y cuánto pesan sus opiniones cuando se define el futuro del negocio?”.

De la representación a la capacidad de decisión

Para Cornerstone, el avance de las mujeres en la alta dirección debe medirse no solo por el número de posiciones que ocupan, sino también por su participación en las decisiones que determinan la continuidad y el crecimiento del negocio.

“El liderazgo se fortalece cuando la diversidad se traduce en autoridad, responsabilidad e influencia. Ese es el paso que las organizaciones deben dar para convertir la representación en una verdadera capacidad empresarial”, concluye Sandra Cubas.