La moderación de la inflación en Estados Unidos redujo la presión sobre la Reserva Federal y dio impulso a Wall Street, mientras el sector tecnológico y la inversión en inteligencia artificial sostuvieron el avance de los mercados.
El comportamiento de las plazas financieras internacionales ha estado guiado por la asimilación del informe de inflación en Estados Unidos, la recalibración de las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, una intensa actividad en los resultados corporativos del sector tecnológico e inteligencia artificial, y una persistente tensión geopolítica en el Medio Oriente.
En el frente macroeconómico de Estados Unidos, la atención se concentró en la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio. La inflación general interanual descendió al 3,4%, ajustándose exactamente a las previsiones del mercado (3,4%) tras situarse en el 3,5% en la lectura anterior. Por su parte, la inflación subyacente interanual (que excluye los alimentos y la energía) descendió al 2,5%, igualando también la previsión del 2,5% e inferior al 2,6% previo, marcando su ritmo de crecimiento más lento desde marzo de 2021. En términos intermensuales, el IPC general registró un aumento del +0,1% frente al -0,4% de junio (coincidiendo con las previsiones del +0,1%), mientras que el IPC subyacente intermensual avanzó un 0,2%, cumpliendo la previsión del 0,2% y acelerándose respecto al 0,0% anterior.
La lectura del IPC provocó un repunte inicial en los futuros de las bolsas estadounidenses y en los futuros de tipos de interés a corto plazo, ya que el dato atenuó los temores de ajustes monetarios inminentes. Tras el informe, los operadores pasaron a descontar un 45% de probabilidad de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal en septiembre, mientras que el mercado de futuros descartó posteriormente una subida de tipos antes de que termine el año.
A nivel de flujos de mercado y renta variable estadounidense, la emisión de acciones en Estados Unidos en 2026 se consolidó como la tercera más elevada de la historia. Según estimaciones de Citadel Rubner, las asignaciones de carteras de los hogares han generado entradas de capital por aproximadamente 1,6 billones de dólares en lo que va de año, promediando unos 7.500 millones de dólares al día y superando en un 55% el ritmo récord anterior. En cuanto a las perspectivas de los índices, Ed Yardeni elevó su objetivo de fin de año para el S&P 500 a 8.400 puntos, situándose como la previsión más alta del mercado. Tras la apertura de Wall Street, el S&P 500 rozó máximos históricos impulsado por el repunte de los grandes fabricantes de chips, mientras que el Nasdaq 100 alcanzó su nivel más alto en un mes. En el segmento de dispositivos, Google ($GOOGL) presentó los smartphones Pixel 11, Pixel 11 Pro, Pixel 11 Pro XL y Pixel 11 Pro Fold, incrementando sus precios en 100 dólares respecto a la generación previa debido a una severa crisis de memoria en la industria.
En el sector corporativo y tecnológico, SpaceX ($SPCX) amplió sus ganancias diarias superando el +10%, acumulando una subida de casi el +40% en los últimos cinco días de negociación y sumando más de 550.000 millones de dólares a su capitalización bursátil desde el 6 de agosto. En infraestructura de IA y computación, Coreweave ($CRWV) se disparó un 20,5% tras duplicar sus ingresos interanuales gracias a la demanda de computación basada en IA. Por su parte, Cerebras Systems (CBRS) reportó sus resultados del segundo trimestre con ingresos de 180,1 millones de dólares (frente a los 194 millones estimados). Continuando en el ámbito tecnológico, Cisco (CSCO) presentó sus resultados del cuarto trimestre superando estimaciones con un BPA ajustado de 1,22 dólares (estimado 1,17 dólares) e ingresos de 17.300 millones de dólares (estimados 16.850 millones). Además, Cisco reportó pedidos de hiperescaladores de IA por un total de 4.000 millones de dólares en el trimestre.
En materias primas y energía, la EIA publicó los datos de inventarios reales de crudo en Estados Unidos, los cuales registraron un sorpresivo incremento de 17,422 millones de barriles, frente a la previsión de una caída de -1,8 millones de barriles y un dato anterior de 2,479 millones. El crudo estadounidense cerró cotizando en torno a los 83 dólares por barril. Según la EIA, las importaciones estadounidenses de petróleo crudo procedentes de Venezuela aumentaron hasta alcanzar su nivel más alto desde septiembre de 2024, mientras que las importaciones netas de crudo subieron a su punto más elevado desde junio de 2025 y las reservas de crudo en la costa del Golfo de EE. UU. crecieron al mayor ritmo desde enero de 2023.
En el panorama geopolítico y comercial, Donald Trump declaró a través de Truth Social que Estados Unidos mantiene el control total del Estrecho de Ormuz mediante un bloqueo naval calificado como un «muro de acero», afirmando que la infraestructura militar e iraquí de la IRGC está mermada, que Irán padece una inflación del 300% y carece de recursos financieros. Por su parte, fuentes de seguridad de Irán citadas por Al Mayadeen advirtieron que buques de gran tamaño no pueden atravesar el estrecho debido a los riesgos y sancionarán a cualquier nave que viole las regulaciones vigentes. Paralelamente, las fuerzas armadas yemeníes y los hutíes amenazaron con atacar concentraciones y cualquier presencia israelí en Somalia y Al Jawf. Respecto a las negociaciones internacionales, fuentes de Al Arabiya señalaron que los mediadores requieren tiempo adicional para procesar los expedientes estancados entre Estados Unidos e Irán, destacando el optimismo del mediador paquistaní sobre la prórroga del periodo de 60 días. Por último, en materia comercial en Norteamérica, Canadá se encuentra evaluando una propuesta arancelaria al sector automotriz en sus conversaciones con Estados Unidos, manteniendo una exención para el valor del contenido estadounidense en automóviles exportados desde Canadá.
Desde mi punto de vista, el panorama general de los mercados financieros refleja una fase de transición en la que la moderación de la inflación subyacente en Estados Unidos brinda un soporte fundamental para la valoración de los activos de riesgo, reduciendo de manera sustancial la probabilidad de un ajuste restrictivo por parte de la Reserva Federal en el corto plazo. Esta certidumbre monetaria ha incentivado un flujo histórico de capitales hacia la renta variable, impulsado principalmente por la tracción del sector tecnológico y las inversiones masivas en infraestructura de inteligencia artificial.
No obstante, los escenarios para los próximos meses sugieren una convivencia entre dos fuerzas opuestas, mientras que las sólidas proyecciones corporativas y las entradas constantes de capital sostienen sesgos alcistas en los índices bursátiles, el elevado rendimiento de los bonos del Tesoro en la parte larga de la curva y el fuerte repunte del dólar actuarán como un freno para la expansión indiscriminada de múltiplos. Asimismo, la acumulación masiva de inventarios de crudo frente a las tensiones geopolíticas y la restricción operativa en el Estrecho de Ormuz mantendrán un elevado nivel de volatilidad en los mercados de materias primas. De mantenerse la estabilidad en las expectativas de tasas y si la presión de costes en componentes tecnológicos logra ser absorbida por la demanda final, el escenario base apunta hacia una consolidación de las ganancias en renta variable, con una rotación progresiva hacia empresas de alta generación de caja dentro del ecosistema tecnológico.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




