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jueves, agosto 13, 2026
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Rusia queda bajo presión por déficit de combustible tras ataques a sus refinerías

La refinería de Orsk quedó completamente inoperativa tras un ataque ucraniano y sus reparaciones podrían tardar hasta seis meses. Rusia ya recurre a importaciones de gasolina para enfrentar la escasez en varias regiones.

La refinería rusa de Orsk, ubicada en la región de Oremburgo, quedó completamente inoperativa tras un ataque con drones ocurrido el 11 de agosto. Las autoridades estiman que la reparación de la infraestructura afectada podría demorar hasta seis meses debido a las dificultades para acceder a equipos importados.

El gobernador de Oremburgo, Yevgueni Sólntsev, señaló que la planta se encuentra totalmente detenida y que la región deberá recurrir al combustible importado. De las 287 estaciones de servicio existentes en el territorio, alrededor del 80% permanecen operativas.

Refinerías bajo ataques

El ataque contra Orsk se suma a una serie de incidentes que han afectado a la infraestructura petrolera rusa durante los últimos meses.

A finales de julio, la refinería de Riazán, al sur de Moscú, quedó inoperativa tras un ataque ucraniano, aunque las autoridades estimaron que su recuperación tomaría algunas semanas. También fue afectada una refinería de Tiumén, en Siberia occidental, aunque todavía no existe una fecha definida para su retorno a las operaciones.

Entre las principales refinerías rusas que han sido atacadas recientemente figuran instalaciones de Omsk, Kirishi, Riazán, Kstovo y Nizhnikamsk. La planta de Kstovo, en la región de Nizhni Nóvgorod, ha sido atacada hasta cuatro veces durante este año.

Rusia recurre a importaciones de gasolina

La crisis de combustible comenzó a agravarse a finales de mayo, cuando los ataques contra depósitos y refinerías petroleras aumentaron. El problema se extendió desde Crimea hacia otras regiones del país.

Ante la reducción de la capacidad de refinación, Rusia comenzó a recurrir a importaciones de gasolina. El 5 de agosto llegó al país un cargamento de combustible procedente de India, uno de los principales compradores de petróleo ruso.

El Gobierno también autorizó la comercialización de combustible Euro-2, de menor calidad que el estándar Euro-5 utilizado habitualmente, como medida para enfrentar la escasez en determinadas regiones.

Menor refinación y presión sobre la producción

La infraestructura petrolera rusa enfrenta además las consecuencias de las sanciones internacionales, las restricciones al transporte de crudo, la congestión portuaria y los ataques contra instalaciones vinculadas al sector.

Según datos citados por The Insider, Rusia procesó alrededor de 267 millones de toneladas de petróleo en 2024, su nivel más bajo desde 2012. Los daños directos registrados en la industria de refinación durante 2025 superarían los 100.000 millones de rublos, equivalentes a unos US$1.189 millones.

La menor capacidad de refinación también genera presión sobre las empresas productoras, que enfrentan dificultades para transportar y exportar el petróleo extraído.