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martes, julio 21, 2026
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Semiconductores corrigen 20% en medio de la crisis en Ormuz

La escalada del conflicto en el Estrecho de Ormuz y la caída del sector de semiconductores elevan la incertidumbre en los mercados globales, impulsando una mayor aversión al riesgo y una rotación hacia activos defensivos.

El actual panorama financiero y geopolítico se encuentra en una fase de volatilidad extrema, definida por una interacción crítica entre la escalada militar en Oriente Medio y un proceso de revalorización en los mercados de renta variable. Los indicadores de riesgo se han disparado tras una serie ininterrumpida de ataques entre fuerzas estadounidenses e iraníes, cuyo epicentro ha sido el Estrecho de Ormuz y diversas infraestructuras clave en la región, impactando directamente la estabilidad de las cadenas de suministro energéticas y la seguridad de activos estratégicos. Paralelamente, el mercado estadounidense enfrenta una corrección técnica en el sector de semiconductores, que ha entrado oficialmente en mercado bajista al descender un 20% desde sus máximos históricos, reflejando el escepticismo de los inversores sobre la sostenibilidad de las altas valoraciones ligadas a la inteligencia artificial tras el anuncio de avances competitivos por parte de la startup china Moonshot AI.

En el ámbito corporativo y político de Estados Unidos, las tensiones geopolíticas han forzado una respuesta agresiva por parte del Comando Central (CENTCOM), que ha ejecutado múltiples rondas de ataques contra instalaciones de vigilancia costera, defensa aérea y activos marítimos iraníes. En este complejo escenario, la administración Trump ha marcado una agenda dual, donde por un lado, se ha anunciado la propuesta de una API de pago con tarifas que alcanzan los 100.000 dólares mensuales para acceder en tiempo real a las publicaciones de Truth Social, las cuales han demostrado capacidad para mover los mercados; por otro, el presidente ha solicitado la inclusión de Irán en la legislación de sanciones contra Rusia y ha desclasificado inteligencia sobre la presunta infiltración china en archivos de votantes. En el frente financiero, los depósitos bancarios en Estados Unidos mostraron una contracción, cayendo a 19,361 billones de dólares frente a los 19,435 billones de la semana previa. Asimismo, el gobierno federal evalúa la creación de un regulador para modelos de inteligencia artificial similar a FINRA, buscando mayor control sobre este sector.

Europa y Asia han sido vectores clave en esta inestabilidad. En Alemania, el canciller Merz ha enfatizado la necesidad de estabilizar el sector automotriz ante la crisis, mientras se registran cambios políticos significativos con la renuncia de aliados clave del gobierno. En Italia, Poste Italiane ha lanzado una oferta de intercambio de acciones sobre Telecom Italia. Por su parte, la situación en el Este de Europa y el Mar Negro continúa siendo volátil, con informes de ataques ucranianos a depósitos de combustible en Rusia y una respuesta rusa mediante el lanzamiento de oleadas de misiles balísticos. En Asia, la tensión se extiende con el envío de misiles iraníes que han impactado en Jordania y Kuwait, afectando a infraestructuras de desalinización y plantas eléctricas. En el frente corporativo asiático, destaca la alianza entre Air Cambodia y Comac para la adquisición de 20 aviones C909, mientras China enfrenta el escrutinio financiero tras conocerse que el ex presidente del Banco de Desarrollo de China, Ouyang Weimin, está bajo investigación oficial.

La dimensión de los ataques en Oriente Medio ha generado un efecto dominó diplomático y militar. Países como Kuwait, Jordania y Bahréin han reportado intercepciones de misiles y drones, lo que ha llevado a las autoridades locales a coordinar respuestas de seguridad y ha forzado la suspensión temporal de operaciones en aeropuertos y puertos clave, como el de Aqaba. A pesar de los esfuerzos diplomáticos por parte de la Unión Europea y los estados del Golfo para mantener el Estrecho de Ormuz abierto y libre de peajes o permisos, la realidad operativa es de alta tensión, exacerbada por la muerte de un militar estadounidense en el norte de Irak. Este entorno de «guerra de desgaste» en el sector energético ha sido contrarrestado paradójicamente por acciones como el envío de un millón de barriles de petróleo de Pemex hacia Japón para aliviar el estrangulamiento de suministro, mientras la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) investiga reportes de ataques cerca de un sitio de construcción de una central nuclear en Irán.

Desde mi punto de vista, el panorama de los mercados globales es de una fragilidad operativa notable. Nos encontramos ante una política monetaria restrictiva, una corrección técnica en el sector tecnológico y una geopolítica energética bastante volátil.

Si las tensiones en el Estrecho de Ormuz persisten, espero un suelo elevado para los precios del crudo, lo que podría reavivar las presiones inflacionarias y complicar la senda de tipos de interés de la Reserva Federal. La corrección en semiconductores no debe interpretarse como el fin del ciclo de la inteligencia artificial, sino como una normalización de valoraciones, por lo tanto, espero una rotación de capital hacia sectores defensivos y commodities estratégicos en el corto plazo. Y, por último, la integración de herramientas como la API de Truth Social en las estrategias de trading de alta frecuencia añade una nueva capa de incertidumbre al riesgo sistémico.

Los mercados están operando bajo una prima de riesgo geopolítico alta, por lo que cualquier señal de desescalada en Oriente Medio serviría como catalizador para un rebote técnico, pero el sesgo estructural permanece defensivo ante la incertidumbre sobre la capacidad de la economía global para mantener el crecimiento sin el impulso ininterrumpido del gasto en inteligencia artificial. A este panorama se le suma la atención que los inversores deberán poner esta semana en la temporada de resultados trimestrales, donde reportarán gigantes tecnológicos como Google, Tesla, Intel y Exxon, entre otros, cuyas cifras serán determinantes para calibrar la salud financiera del sector corporativo y la sostenibilidad de las valoraciones actuales.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group