Ampliar el uso de este combustible permitiría reducir brechas en los hogares más vulnerables y avanzar hacia una matriz energética más limpia e inclusiva.
El GLP es una fuente energética clave para la economía del país, pues contribuye a mejorar la calidad de vida de los hogares y a impulsar el desarrollo de comercios y actividades productivas. Sin embargo, aún existe una brecha pendiente: más de 3,5 millones de hogares enfrentan pobreza energética, lo que refuerza la necesidad de fortalecer el acceso al GLP como herramienta de inclusión.
La inclusión energética no solo mejora las condiciones de vida de los hogares beneficiarios, al facilitar el acceso a una fuente moderna y eficiente para sus actividades cotidianas, sino que también contribuye a reducir los impactos ambientales y sanitarios asociados al uso de combustibles sólidos, como la leña o el carbón. En ese sentido, ampliar el acceso al GLP representa una oportunidad para avanzar hacia una matriz energética más limpia y sostenible.
“El GLP cumple un rol fundamental en la inclusión energética del país, especialmente para los hogares que aún enfrentan limitaciones para acceder a fuentes de energía modernas y seguras. Su crecimiento entre las familias de menores ingresos demuestra que este energético no solo sostiene actividades cotidianas y productivas, sino que también contribuye a cerrar brechas y mejorar la calidad de vida de millones de peruanos. Por ello, resulta clave seguir fortaleciendo las condiciones que permitan ampliar su acceso de manera segura, eficiente y sostenible”, señaló Ignacio Schneider, gerente general de Limagas.
Este avance se refleja especialmente en los hogares de menores ingresos. De acuerdo con la Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPGL), entre 2012 y 2024 la penetración del GLP en hogares en situación de pobreza extrema pasó de 10,4% a 54,1%, mientras que en los hogares en situación de pobreza no extrema aumentó de 45% a 67,8%. Estas cifras evidencian el potencial de este energético para seguir contribuyendo al cierre de brechas y a una inclusión energética más efectiva en el país.
En esa línea, Schneider destacó que el desafío del sector es continuar articulando esfuerzos entre el Estado, la empresa privada y los actores de la cadena de distribución para garantizar que más familias puedan acceder a una energía moderna, segura y sostenible. “Cerrar la brecha energética requiere fortalecer los programas de inclusión, asegurar condiciones adecuadas de abastecimiento y promover un uso responsable del GLP en todo el país”, puntualizó.




