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miércoles, julio 8, 2026
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El petróleo repunta y la inflación vuelve a inquietar a Wall Street

El alza del petróleo por las tensiones en Oriente Medio y el repunte de las expectativas de inflación en Estados Unidos aumentan la cautela en los mercados, mientras los inversionistas esperan nuevas señales de la Reserva Federal.

El panorama financiero global atraviesa un periodo de marcada incertidumbre, donde la convergencia de tensiones geopolíticas, la reconfiguración de las expectativas inflacionarias y la normalización del ciclo de inversión en infraestructura tecnológica están dictando el ritmo de los mercados. La combinación de un entorno de tasas de interés bajo vigilancia, el ruido político que emerge tanto en Europa como en el seno de la OTAN, y una creciente cautela sobre las valoraciones en el sector de la inteligencia artificial, ha configurado un escenario donde la volatilidad se posiciona como el factor dominante para los inversionistas en este verano.

En el contexto de Estados Unidos, los mercados han asimilado una serie de datos macroeconómicos y declaraciones oficiales que subrayan la complejidad del panorama. La Reserva Federal de Nueva York informó que las expectativas de inflación a un año alcanzaron un 3,7% en junio, superando el 3,5% de mayo y registrando su nivel más alto desde septiembre de 2023, mientras que las expectativas a tres años ascendieron al 3,3%, el punto más alto desde junio de 2022, manteniéndose sin cambios las expectativas a cinco años en el 3%. En sintonía con esto, Williams de la Fed destacó que, aunque la tendencia de crecimiento económico es constante y el mercado laboral muestra estabilidad con riesgos equilibrados, la inflación sigue siendo elevada. Williams se mostró optimista respecto a una moderación de la inflación impulsada por la caída de los precios de la energía, sugiriendo que la política monetaria está bien posicionada y cerca del impacto máximo de los aranceles. Por su parte, Waller de la Fed enfatizó que no se mantendrán los tipos bajos para financiar déficits gubernamentales y que, aunque preferiría objetivos de inflación en rangos, cambiarlos ahora no sería creíble. En el frente fiscal, las reservas de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) han caído a su nivel más bajo en 43 años, y un informe interno del Tesoro advierte que los riesgos de una burbuja en la inteligencia artificial presentan similitudes con la burbuja de las puntocom. En el plano político, el presidente Donald Trump se encuentra en Turquía para la cumbre de la OTAN, donde se abordarán temas de defensa, Ucrania e Irán. Trump ha señalado una relación positiva con Putin, la intención de retirar sanciones, y ha expresado que Groenlandia debería estar bajo control estadounidense, además de cuestionar la postura de los aliados durante la entrada en Irán.

En el sector corporativo, la atención se centra en la industria de semiconductores y memoria, donde Morgan Stanley identifica una transición hacia una etapa más normal del ciclo tras un crecimiento explosivo inicial. Se debate la posibilidad de un exceso de capacidad en los hyperscalers y el fenómeno denominado «chipflation», donde la competencia y el exceso de capacidad podrían moderar los precios del hardware. Aunque la demanda de memoria HBM y DRAM supera a la oferta, indicadores adelantados sugieren un punto máximo de impulso. Se advierte que el posicionamiento en empresas como Samsung, SK Hynix y Micron es muy concurrido, lo que aumenta la sensibilidad a pequeñas decepciones en resultados. El enfoque del mercado se desplaza hacia las intenciones de inversión de los hyperscalers (Microsoft, Amazon, Meta, Alphabet, OpenAI), aunque la tesis de largo plazo para la IA permanece intacta, proyectando un crecimiento de beneficios de entre el 35% y 40% para 2027 y entrando en una «Fase Dos» centrada en la monetización y el retorno sobre el capital invertido. En este contexto, Sandisk ($SNDK) sufrió un desplome del 14,4% tras el anuncio de una inversión de 51.000 millones de dólares de SK Hynix en una nueva planta, compañía que además busca captar fondos mediante su salida a bolsa en EE. UU., habiendo reducido su objetivo a 28.000 millones de dólares. Goldman Sachs, por su parte, señaló que tras el reequilibrio del Russell 2000, la ponderación de acciones de infraestructura de IA se redujo a la mitad, al 7%, y consideró que el mercado laboral estadounidense se encuentra en un escenario «Ricitos de Oro» (Goldilocks), con un crecimiento sostenible que no obliga a un endurecimiento monetario excesivo. Además, un estudio de McKinsey y la NSF advierte sobre una escasez de hasta 157.000 empleos en la industria de chips para 2030, afectando principalmente a Texas, California y Nueva York.

En Europa, el ambiente político añade una capa adicional de incertidumbre. La habilitación de Marine Le Pen para presentarse a las elecciones presidenciales de Francia en 2027 provocó un ligero aumento en la prima de riesgo del bono francés a 10 años frente al alemán. En el Reino Unido, Farage de UK Reform anunció su renuncia como diputado y la intención de forzar elecciones parciales bajo el argumento de que el país requiere elecciones generales. Paralelamente, el ministro de Asuntos Exteriores de la UE, Kallas, minimizó el impacto de los movimientos de tropas estadounidenses en la defensa europea. En Asia, la situación en el Estrecho de Ormuz ha escalado las tensiones. Catar convocó al embajador adjunto iraní para protestar por un ataque a un petrolero de GNL, mientras Irán sostiene que el tráfico se realiza conforme a sus acuerdos y amenaza con una respuesta decisiva ante cualquier acción provocadora de EE. UU., en medio de un repunte del precio del petróleo de un 2% por encima de los 70 dólares. Asimismo, los datos económicos de Nueva Zelanda mostraron una variación del índice de precios del GDT de -4,9%.

Desde mi punto de vista, observo que los mercados se encuentran en un punto de inflexión táctico. La tesis de una economía Goldilocks en Estados Unidos sostiene los activos de riesgo, pero la creciente sensibilidad de los inversionistas ante la normalización del ciclo de gasto en IA sugiere que la expansión de las valoraciones ha llegado a su límite, dando paso a una fase donde la rentabilidad será medida estrictamente por el retorno sobre la inversión en infraestructura tecnológica. Proyectamos una volatilidad sostenida a corto plazo, donde cualquier dato de inflación que supere las expectativas podría forzar una revaluación de la postura de la Reserva Federal, complicando el escenario de aterrizaje suave. En el futuro inmediato, el riesgo geopolítico relacionado con el suministro energético desde el Estrecho de Ormuz se perfila como el principal catalizador de presión alcista para la inflación y bajista para el sentimiento de mercado. El escenario base para el cierre de año es una consolidación de los índices, donde la selectividad y el enfoque en compañías con capacidad de monetización real serán los únicos motores de rendimiento, alejándonos del optimismo ciego hacia el sector de semiconductores de hardware, hacia una preferencia por la utilidad de la IA en la economía real.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group