El plan incluye un rediseño de la gobernanza corporativa, control de caja de US$ 2,000 millones y auditoría de adquisiciones, según el director del proyecto de reorganización.
La reorganización patrimonial de Petro-Perú viene cobrando un nuevo impulso bajo la conducción de ProInversión, que redimensionará las gerencias de la empresa estatal y reforzará el control sobre sus procesos de compra de crudo, como parte del plan de reestructuración en curso.
Según Ángel Delgado, director del Proyecto de Reorganización Patrimonial y Operativa de Petro-Perú, el proceso marca un cambio respecto a etapas anteriores, en las que la petrolera recibía recursos del Estado sin mayores condicionamientos. Este esquema, indicó, habría quedado atrás tras la emisión del Decreto de Urgencia 10-2025, que encarga a ProInversión la reestructuración de la compañía.
Nuevo modelo de gobernanza y rediseño organizacional
El plan contempla un redimensionamiento integral de las gerencias de Petro-Perú, en coordinación con consultores internacionales como Deloitte y el estudio Muñiz. De acuerdo con el funcionario, el objetivo es implementar un modelo de gobernanza “medible, con responsables definidos y una estructura más dinámica y eficiente”.
Asimismo, precisó que el esquema no implica la escisión de la empresa estatal, sino la reorganización de sus activos para evaluar la rentabilidad de cada bloque patrimonial y facilitar la eventual participación de capital privado, manteniendo al Estado como propietario.
Control de caja y revisión de compras de crudo
Uno de los ejes centrales del proceso será la administración de un financiamiento por US$ 2,000 millones, que no provendrá del Tesoro Público, sino de la banca internacional y sin garantía soberana. ProInversión asumirá el control de estos recursos y supervisará su ejecución.
Delgado señaló que parte de este esquema incluye la revisión técnica de todas las compras de crudo y pagos asociados, con el fin de verificar la validez de las operaciones y evitar irregularidades. Para ello, se contratará una empresa auditora de primer nivel, cuyo trabajo iniciará en el corto plazo.
En ese contexto, también se prevé un primer desembolso de US$ 500 millones como financiamiento puente para garantizar la continuidad operativa de la empresa.
Bloques patrimoniales y posible subasta de activos
Como parte del rediseño estructural, ProInversión evalúa la conformación de bloques patrimoniales de activos de Petro-Perú, entre ellos inmuebles como clubes, casas de playa y la sede central ubicada en Corpac.
El funcionario no descartó que estos activos puedan ser sometidos a subasta individual o agrupada, en función de su valor de mercado y de la estrategia de reorganización.
Horizonte de seis años para estabilización de la empresa
El proceso de reestructuración tendría un horizonte de seis años, periodo en el que Petro-Perú buscaría recuperar sostenibilidad financiera y, eventualmente, su grado de inversión. Según lo expuesto, la empresa debería lograr condiciones que le permitan refinanciar su deuda en mejores términos y operar con mayor autonomía.
Finalmente, se indicó que el objetivo de mediano plazo es que la petrolera pueda financiar sus operaciones con sus propios ingresos, reduciendo la dependencia de recursos extraordinarios del Estado.



