La evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán continúa siendo el principal catalizador para el mercado energético global. Durante las últimas jornadas, el crudo ha oscilado entre señales de distensión diplomática y nuevos intercambios militares en torno al estrecho de Ormuz, una ruta por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. En este contexto, el Brent cotiza actualmente en US$95,54 por barril, acumulando una caída mensual de 14,35%, reflejando que el mercado ha comenzado a descontar una eventual normalización parcial del suministro.
Sin embargo, el escenario sigue lejos de resolverse. Los desacuerdos sobre el programa nuclear iraní y los recientes ataques entre ambas potencias mantienen elevada la prima de riesgo geopolítico. Al mismo tiempo, los inversionistas monitorean con atención los datos de inflación en Estados Unidos, especialmente el índice PCE, ante la posibilidad de que los altos costos energéticos sigan trasladándose al consumidor.
En mi opinión considero que el mercado petrolero está entrando en una etapa de mayor equilibrio después de varios meses de extrema volatilidad. El fuerte ajuste registrado durante mayo sugiere que los inversionistas comienzan a asignar una mayor probabilidad a una solución diplomática, aunque todavía existe un margen importante para episodios de tensión.
Si las negociaciones avanzan y el estrecho de Ormuz recupera gradualmente su normalidad operativa, el Brent podría buscar niveles entre US$88 y US$92 por barril durante las próximas semanas. Por el contrario, una escalada militar que afecte nuevamente el tránsito marítimo podría impulsar rápidamente los precios hacia la zona de US$105 a US$110 por barril.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group





