Las plazas financieras globales completaron una sesión marcada por la coexistencia del optimismo tecnológico y la cautela ante las tensiones en Oriente Medio. El sentimiento en Wall Street, reflejado en el Índice de Miedo y Codicia en 61/100 (zona de «Codicia»), propició un cierre donde las cotizaciones reaccionaron al alza desde sus mínimos intradiarios. Este comportamiento se dio en un entorno donde los robustos indicadores de la actividad económica estadounidense contrastaron con las alertas de la Reserva Federal sobre riesgos inflacionarios latentes y presiones en las cadenas internacionales de suministro.
En el plano macroeconómico de los Estados Unidos, los datos de actividad y consumo continuaron mostrando resiliencia. La Confianza del Consumidor de la Conference Board batió las proyecciones al situarse en 93.1 puntos (frente al 92 esperado), secundado por el Índice Compuesto de la Fed de Richmond que avanzó con fuerza hasta las 13 unidades y el Índice de Actividad Nacional de Chicago con un saldo positivo de 0.14. El CEO de Bank of America, Brian Moynihan, reafirmó esta solidez al reportar que el gasto de los consumidores en mayo es coherente con una economía fuerte, mientras que el mercado laboral exhibió moderación con la variación semanal del empleo ADP, que registró la creación de 35,750 puestos de trabajo. Esta solidez sigue alimentando las preocupaciones inflacionarias, ya que los analistas proyectan que el PCE subyacente de abril aumentó un 0.28%, situando la tasa interanual en el 3.3% y la tasa anualizada a seis meses en un preocupante 3.8%. En este contexto, Lorie Logan de la Fed advirtió que el cierre del Estrecho de Ormuz obligaría al mundo a contraer el consumo energético debido a que el suministro global de crudo ya ha caído en 13 millones de barriles diarios, mientras que Neel Kashkari alertó que una guerra prolongada con Irán podría provocar nuevas subidas de tipos de interés. Frente a la plataforma Kalshi que asigna un 39% de probabilidad a un endurecimiento monetario antes de 2027, Citigroup afirmó que las probabilidades de recortes aumentarán cuando se moderen los precios. En renta fija, el rendimiento del bono a 10 años cerró en el 4.479% y la curva entre los bonos de 5 y 30 años se aplanó hasta los 81 puntos básicos, llevando a Steven Major de Tradition Dubai a definir el mercado de bonos como inestable, al tiempo que el asesor de la Casa Blanca, Kevin Hassett, descalificó las métricas de Michigan tildándolas de encuesta política demócrata y asegurando que los precios energéticos caerán inmediatamente tras la apertura del Estrecho.
El frente diplomático estadounidense centró sus esfuerzos en desmentir las informaciones de la televisión estatal de Teherán sobre un supuesto borrador de Memorando de Entendimiento (MOU) para una tregua naval, catalogándolo como una completa invención en la red social X durante una reunión de gabinete donde el gobernador Doug Burgum ensalzó la capacidad presidencial para coordinar a los líderes del Golfo. El presidente Donald Trump fue rotundo al declarar a PBS News que no otorgará alivio de sanciones a cambio de la entrega de uranio altamente enriquecido de Irán para evitar que sea absorbido por Rusia o China, recalcando que cualquier acuerdo tiene que ser perfecto y no avanzará sin la inclusión de los Acuerdos de Abraham con Arabia Saudí. Además, el mandatario advirtió formalmente a Omán para que asegure la cooperación en el Estrecho de Ormuz, proyectó una caída en los precios de los combustibles abriendo la puerta a una exención tributaria a la gasolina y confirmó planes para reabrir las reservas petroleras de California. En esta línea, el Secretario de Estado, Marco Rubio, reportó avances diplomáticos detallando que Venezuela ha suministrado 10 millones de barriles de crudo a Estados Unidos, mientras el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que Irán carece actualmente de capacidad industrial para fabricar barcos o drones, antes de que trascendiera una llamada telefónica directa entre Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
En el parqué estadounidense, las dinámicas de mercado evidenciaron una alta concentración donde el valor total de la renta variable de Estados Unidos rebasó los 75 billones de dólares, superando la suma de las siguientes nueve plazas financieras del mundo juntas. Las métricas de Goldman Sachs revelaron que este rally depende casi exclusivamente del desarrollo tecnológico, dado que su cesta de Inteligencia Artificial acumula un avance del 42% en el año frente al rendimiento de apenas el 3.5% que registra el S&P 500 al excluir este componente. Esta distorsión se reflejó en que el S&P 500 anotó su octavo máximo histórico de mayo con una amplitud de mercado negativa, sumando más valores a la baja que al alza y situándose en una lectura de impulso de 88.22. En el plano de los flujos sistemáticos, Bank of America alertó que una corrección del 2.9% activaría ventas masivas automáticas de CTAs por 103,000 millones de dólares, mientras que Rubner de Citadel apuntó que las recompras corporativas corren a un ritmo de 5,000 millones diarios y proyectan superar el billón de dólares en 2026. A nivel sectorial, seis de los once sectores superaron al S&P 500 en el año evidenciando que el impulso va más allá de las grandes empresas tecnológicas, mientras que los analistas vincularon el rally de las acciones como el motor principal del cobre, dado que ambos activos registraron sus mayores primas respecto a sus medias de 60 meses desde 2022.
Dentro de las emisoras tecnológicas, la firma de semiconductores Micron Technology ($MU) lideró el sector al dispararse un 7% en la apertura, alcanzando una capitalización bursátil récord de 1.1 billones de dólares y coronando un rally del 1,500% en 13 meses desde los 70,000 millones que valía en abril de 2025, convirtiéndose en el noveno componente más grande del S&P 500. El optimismo corporativo fue convalidado por Goldman Sachs al elevar su objetivo de fin de año para el S&P 500 a los 8,000 puntos basándose en previsiones de ganancias por acción de 340 dólares para 2026, mientras que JPMorgan fijó una meta de 9,000 puntos hacia mediados de 2027. Por su parte, Edward Yardeni elevó su proyección de fin de año a 8,250 puntos y estimó que el índice alcanzará los 10,000 puntos antes de concluir la década debido al fenómeno del impulso fabuloso de los beneficios empresariales («FIMO»), sustentado en el excepcionalismo emprendedor estadounidense y el liderazgo global en inteligencia artificial de firmas como Google, Amazon y Meta, minimizando los riesgos de la deuda nacional o los tipos de interés elevados.
En el plano internacional, los corredores europeos operaron bajo un sesgo de cautela después de que el miembro del BCE, Sleijpen, reconoció que la institución se encuentra navegando en la delgada línea entre sus escenarios base macroeconómicos y los modelos adversos de riesgo. Al cierre de las pizarras, el índice paneuropeo Stoxx 600 finalizó plano con un leve avance del 0.03%, mientras que la Bolsa de Madrid lideró las ganancias con un incremento del 0.49% en el IBEX 35, seguida por el CAC 40 de París con un alza del 0.43% y el FTSE 100 de Londres cediendo un 0.20%. En la sesión de Asia-Pacífico, las dinámicas fueron marcadamente divergentes ya que la bolsa de Corea del Sur trepó a un nuevo máximo histórico acumulando un rendimiento del 100% en lo que va de 2026, mientras que las plazas de la Gran China corrigieron por toma de utilidades arrastrando al Hang Seng de Hong Kong a una caída del 1% y al índice A50 de China continental a un retroceso del 0.21%, acoplándose el índice Nikkei de Japón a las pérdidas de la región al retroceder un 0.60%.
En los mercados de commodities y activos alternativos, las cotizaciones reflejaron la alta volatilidad de los flujos de información en Oriente Medio, donde Teherán condicionó cualquier pacto final a una verificación tangible y a la liberación inmediata de 24,000 millones de dólares en activos congelados. Las tensiones militares se reactivaron luego de que el Canal 12 de Israel informara el avance de operaciones terrestres en el sur del Líbano más allá de la línea amarilla, lo que fue confirmado por Netanyahu al reportar el control de zonas estratégicas mientras el mandatario iraní Pezeshkian buscaba la mediación con el Emir de Catar para pactar un término digno de la guerra. Paralelamente, aunque se informó que la Marina estadounidense reactivó el guiado de buques comerciales en la zona, el CENTCOM desmintió formalmente la reanudación del Proyecto Libertad o la escolta activa de cargueros, lo que desplomó el precio del petróleo crudo West Texas Intermediate (WTI) un 5% hasta los 87.5 dólares por barril y la referencia Brent un 4.3% hasta los 92 dólares. En refinados, el RBOB de la gasolina cedió hasta los 3.05 dólares por galón para julio, mientras que la caída de la energía arrastró a los metales preciosos provocando retrocesos del 1.13% en el oro y del 2.12% en la plata, al tiempo que el Bitcoin acompañó la corrección de los activos de riesgo al devaluarse un 1.7%, perforando el soporte de los 76,000 dólares para establecer su cierre en las 74,700 unidades.
En mi opinión, el panorama de los mercados globales expone una encrucijada institucional donde colisionan variables estructurales contrapuestas, configurando dos escenarios clave para las próximas semanas. En el escenario base (alcista), la renta variable prolongará su ciclo expansivo impulsada por la formidable liquidez institucional que inyectan las recompras de acciones en Estados Unidos a razón de 5,000 millones de dólares diarios y el robusto crecimiento de los beneficios empresariales ligado a la inteligencia artificial. La histórica capitalización de Micron Technology en el umbral de los 1.1 billones de dólares constata que los flujos institucionales siguen premiando el liderazgo tecnológico global, por lo que, bajo estas premisas de alta productividad y consumo firme, los objetivos de Goldman Sachs en 8,000 puntos y de JPMorgan hacia los 9,000 enteros para el S&P 500 lucen totalmente viables para consolidar el actual mercado alcista.
En contraposición, el escenario adverso (bajista) cuenta con rigideces macroeconómicas que imponen una estricta prudencia en las mesas de dinero. El principal foco de riesgo es el notable aplanamiento de la curva de rendimientos de los bonos y la aceleración proyectada en el PCE subyacente que apunta a una tasa anualizada a seis meses del 3.8%. Si el deflactor de consumo ratifica un rebote inflacionario, la Reserva Federal se verá obligada a validar la postura restrictiva de Logan y Kashkari eliminando las expectativas de recortes de tipos, lo que sumado a la inestabilidad física en el Líbano y el Estrecho de Ormuz mermaría la prima de riesgo. Técnicamente, una caída del S&P 500 que vulnere el soporte crítico del 2.9% gatillará el desarme automático de fondos cuantitativos por más de 103,000 millones de dólares acelerando la volatilidad, por lo que la continuidad del rally dependerá estrictamente de que la inflación subyacente estadounidense comience a moderarse o de que la corrección del crudo a 87.5 dólares alivie rápidamente las presiones en las cadenas logísticas.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group





