Sin embargo, la Bolsa de Valores de Lima se posiciona como la segunda mejor en el mundo con un rendimiento de más de 20%.
La incertidumbre de la segunda vuelta por las elecciones presidenciales en Perú empieza a reflejarse en la cautelosa actuación por parte de los inversionistas, en la presión sobre tipo de cambio y en una mayor volatilidad, refiere Alfredo Marentes, analista de mercado en VT Markets.
Las elecciones presidenciales introducen un nivel de incertidumbre que los mercados tienden a castigar de forma inmediata. “En el caso de Perú, esta incertidumbre se traduce en una postura más cautelosa por parte del inversionista extranjero”, precisa Marentes.
En plataformas de trading -agrega- el impacto es directo: aumento en la volatilidad, ampliación de spreads y rotación de capital hacia activos refugio. “Más allá de quién resulte ganador en las elecciones, lo que realmente evalúa el mercado es la claridad y previsibilidad de su agenda económica”.
Impacto en la Bolsa de Valores de Lima
La Bolsa de Valores de Lima (BVL) tiene una sensibilidad elevada al riesgo político debido a su fuerte exposición al sector minero y al ciclo económico local. “En escenarios electorales, los inversionistas institucionales tienden a reducir posiciones de forma preventiva, lo que disminuye la liquidez y amplifica los movimientos de precios. Como resultado, es común observar oscilaciones diarias que superan significativamente los promedios históricos”, señala el experto.
Este escenario contrasta con el sólido desempeño reciente del mercado peruano. La BVL ha logrado posicionarse como la segunda bolsa más rentable del mundo, impulsada principalmente por el dinamismo de los commodities logrando un rendimiento acumulado de 20.8%, según datos del índice MSCI nuam Perú General.
El dólar seguirá subiendo
Para Alfredo Marentes, el fortalecimiento del dólar en períodos preelectorales responde a una dinámica estructural en economías emergentes: la búsqueda de cobertura ante la incertidumbre.
“Es probable que esta presión alcista continúe hasta que exista un resultado claro y, sobre todo, hasta que el mercado pueda interpretar las primeras señales de política económica del nuevo gobierno. La magnitud y velocidad de una eventual corrección dependerán directamente de la credibilidad del presidente electo”, finaliza.





