Demasiado optimismo para tanto riesgo, el mercado sube mientras crece la tensión

La tensión en el Estrecho de Ormuz, los cambios en la Reserva Federal de Estados Unidos y el reordenamiento del sector tecnológico conviven con un mercado en modo “codicia”, impulsado por sólidos datos económicos en EE. UU., pero expuesto a riesgos geopolíticos, financieros y energéticos que podrían elevar la volatilidad global.

Los mercados financieros globales atraviesan un periodo de redefinición estructural, donde la convergencia de una agresiva retórica geopolítica en el Estrecho de Ormuz y una transformación sin precedentes en el liderazgo de la Reserva Federal y las principales corporaciones tecnológicas han inyectado amplia volatilidad. La sesión de hoy ha estado marcada por un sentimiento de «Codicia» según el Índice de Miedo y Codicia, que se sitúa en 72/100, a pesar de la creciente incertidumbre que emana del conflicto.

En el frente macroeconómico de Estados Unidos, los datos han mostrado una resiliencia sorprendente. Las ventas minoristas registraron un incremento mensual del 1,7%, superando la previsión del 1,4% y marcando su mejor desempeño interanual desde enero de 2023. Las ventas minoristas básicas también sorprendieron al alza con un avance del 1,9%. En el sector inmobiliario, las ventas pendientes de viviendas crecieron un 1,5%, situando el índice en 73,7 puntos, mientras que los inventarios empresariales aumentaron un 0,4%. En el ámbito laboral, el informe ADP reportó la creación de 54,750 empleos reales, superando la cifra revisada del mes anterior de 40,250. Paralelamente, el Tesoro de los Estados Unidos se prepara para ejecutar la mayor recompra de bonos de su historia, con un valor previsto de 15,000 millones de dólares. No obstante, el sistema financiero muestra grietas subyacentes, con los bancos estadounidenses enfrentando pérdidas no realizadas por un valor de 306,000 millones de dólares.

La política monetaria ha ocupado el centro del escenario con la audiencia de confirmación de Kevin Warsh ante el Comité Bancario del Senado. Warsh ha propuesto una reforma fundamental en la Reserva Federal, sugiriendo un «cambio de régimen» en la conducta de la política monetaria y la implementación de un nuevo marco de inflación basado en proyectos de datos masivos y el impacto de la Inteligencia Artificial. Warsh expresó su escepticismo sobre la «orientación futura» (forward guidance) y propuso aumentar la frecuencia de las reuniones del FOMC a más de cuatro sesiones anuales. Además, enfatizó la necesidad de que la Fed colabore con el Tesoro en políticas no monetarias y en la reducción del balance, subrayando que el dólar es la pieza clave de la economía global. Por su parte, el gobernador Waller destacó la importancia de la eficiencia operativa y la independencia de los presidentes de los bancos regionales, sugiriendo el uso de la IA para gestionar riesgos de ciberseguridad.

En el sector corporativo, la industria tecnológica ha experimentado un sismo con la dimisión de Tim Cook como director ejecutivo de Apple, cerrando una etapa donde la capitalización de la empresa escaló de 344,000 millones a 3,7 billones de dólares. John Ternus, sucesor de Cook, ha asegurado que la misión de la compañía se mantendrá firme, enfocándose en el potencial ilimitado de la IA para «cambiar el mundo una vez más».

En otra vertiente tecnológica, Meta anunció una inversión superior a los mil millones de dólares para un nuevo centro de datos en Tulsa. Por otro lado, el presidente Trump reveló conversaciones positivas con Anthropic en la Casa Blanca, sugiriendo la posibilidad de acuerdos para el sector militar, manteniendo la premisa de que no se puede dictar al ejército cómo operar. Goldman Sachs señaló que los beneficios derivados de las rebajas fiscales del año anterior se han concentrado en los grupos de mayor renta, mientras las previsiones de beneficios por acción continúan su tendencia al alza.

El panorama internacional y las materias primas están condicionados por la extrema tensión entre Estados Unidos e Irán. Trump ha defendido el bloqueo del Estrecho de Ormuz como un «éxito tremendo» y ha manifestado su disposición para una intervención militar si no se alcanza un «gran acuerdo», rechazando por el momento una extensión formal del alto el fuego. Sin embargo, en un mensaje posterior en Truth Social, matizó que extendería el periodo de gracia hasta que se presenten propuestas concretas. Irán, a través de sus portavoces oficiales, ha rechazado negociar bajo presión y ha calificado la extensión del alto el fuego como una táctica para un ataque sorpresa.

El mediador Pakistán, representado por su ministro de Información, continúa instando al diálogo, aunque el viaje del vicepresidente Vance a Islamabad se mantiene en suspenso ante la falta de una respuesta formal iraní. Este conflicto ha llevado a Maersk a recomendar evitar el tránsito por el Estrecho de Ormuz y ha impulsado las proyecciones de David Solomon, CEO de Goldman Sachs, quien advierte que un petróleo entre 80 y 100 dólares es razonable, pero una escalada total podría catapultar el precio hasta los 170 dólares. Finalmente, el dominio del dólar y el repunte del crudo han provocado una caída del 2,12% en el precio del oro.

El panorama actual revela una dicotomía crítica: una economía estadounidense que opera a pleno rendimiento en consumo y empleo, pero que navega en un mar de incertidumbres estructurales. La nominación de Kevin Warsh sugiere que nos dirigimos hacia una Reserva Federal mucho más activa e integrada con las políticas fiscales del Tesoro, lo que podría significar el fin de la era de la independencia monetaria tal como la conocemos. Este «cambio de régimen» probablemente traerá una mayor volatilidad en los tipos de interés a corto plazo, especialmente si Trump mantiene su presión para realizar recortes inmediatos.

En el escenario geopolítico, el mercado está descontando una «prima de guerra» persistente. Si la diplomacia en Islamabad fracasa definitivamente el miércoles, el escenario base de un petróleo a 170 dólares dejaría de ser una hipótesis para convertirse en una realidad inminente, lo que desencadenaría un choque de oferta global y elevaría drásticamente el riesgo de recesión en Europa y Asia, aunque Estados Unidos podría mitigar el impacto gracias a su capacidad de exportación energética. Para los próximos días, espero una rotación de capital hacia el sector defensa y energético, mientras que el sector tecnológico, ahora bajo el escrutinio de la transición en Apple y la integración de la IA militar, enfrentará una fase de consolidación volátil. El dólar continuará su hegemonía como refugio principal, presionando aún más a los metales preciosos y a las divisas emergentes hasta que se defina el nuevo equilibrio en el Estrecho de Ormuz.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group