Nestlé evalúa vender su negocio global de helados: ¿qué pasará con D’Onofrio en Perú?

La multinacional analiza transferir su división heladera a Froneri como parte de una reestructuración que prioriza café, nutrición y alimentos de mayor rentabilidad.

La multinacional Nestlé confirmó que mantiene conversaciones avanzadas para desprenderse de su unidad global de helados, en el marco de una estrategia de reorganización enfocada en concentrar recursos en segmentos con mayor rentabilidad y proyección de crecimiento. La posible operación implicaría transferir esta división a Froneri, sociedad conjunta creada con el fondo PAI Partners, que ya gestiona la mayoría de sus marcas heladeras a nivel internacional.

Reorganización estratégica y foco en negocios clave

El anuncio forma parte de un plan corporativo más amplio orientado a simplificar el portafolio global y reforzar la presencia en cuatro áreas estratégicas: café, nutrición, alimentos y snacks, y productos para mascotas. Estas categorías concentran cerca del 70 % de la facturación global del grupo y presentan mejores perspectivas de crecimiento sostenido.

La decisión responde a una revisión integral del modelo de negocio, en un contexto donde las grandes multinacionales alimentarias buscan mayor eficiencia, escalabilidad y estabilidad de ingresos frente a mercados más volátiles y consumidores con hábitos cambiantes.

Resultados financieros y presión sobre márgenes

El repliegue del negocio de helados se produce tras un 2025 complejo para la compañía, que reportó una caída aproximada del 17 % en su beneficio neto y un retroceso en ventas. Entre los factores que impactaron los resultados figuran el incremento en los costos de materias primas, mayores aranceles comerciales y volatilidad cambiaria en distintos mercados, elementos que presionaron los márgenes operativos.

Además del segmento heladero, la firma evalúa reducir su presencia en el negocio de agua embotellada, unidad que representa alrededor del 3,5 % de sus ingresos. Esta posible desinversión responde al objetivo de optimizar la estructura corporativa y concentrar inversiones en divisiones con mayor retorno proyectado.

¿Qué ocurrirá con D’Onofrio en el mercado peruano?

La eventual venta incluye marcas internacionales como Häagen-Dazs y Drumstick, valoradas en conjunto en aproximadamente 1.300 millones de dólares. El proceso de transición comenzaría en 2026 y podría extenderse entre 12 y 18 meses a nivel global.

En Perú, la compañía indicó que aún evalúa los detalles y próximos pasos para su operación de helados, lo que incluye el futuro de D’Onofrio. Por el momento, no se han confirmado cambios concretos y la empresa señaló que informará oportunamente cualquier decisión.

La marca D’Onofrio nació en Lima en 1897, cuando el empresario italiano Pedro D’Onofrio inició la venta de helados en carretillas de madera, convirtiéndose con el tiempo en un símbolo del mercado local. En 1997, Nestlé Perú adquirió la marca, fortaleciendo su expansión y posicionamiento tanto en el país como en el exterior.

Reestructuración global y ajuste laboral

La reconfiguración corporativa incluye un programa de ahorro que contempla la reducción de aproximadamente 16.000 puestos de trabajo a nivel mundial hasta finales de 2027, principalmente en áreas administrativas, junto con procesos de simplificación interna y automatización. La meta es generar ahorros superiores a los 3.000 millones de euros en costos operativos.

La estrategia se desarrolla bajo la dirección de Philipp Navratil, quien asumió el liderazgo a fines de 2025 con el encargo de revitalizar el desempeño financiero en un entorno económico complejo.

Tendencia global en la industria alimentaria

La decisión de abandonar el negocio de helados se enmarca en una tendencia más amplia dentro del sector de bienes de consumo. Empresas como Unilever también han optado por separar o escindir divisiones heladeras para concentrarse en líneas con mayor rentabilidad y menor dependencia de factores estacionales o logísticos.

Analistas del sector sostienen que las grandes multinacionales están reduciendo la diversidad de sus portafolios para enfocarse en categorías con mayor capacidad de innovación, escalabilidad y estabilidad de ingresos, redefiniendo así el mapa competitivo global de la industria alimentaria.