12.9 C
Peru
martes, mayo 19, 2026
Inicio ACTUALIDAD Wall Street enfrenta una nueva prueba entre guerra, inflación y tasas altas

Wall Street enfrenta una nueva prueba entre guerra, inflación y tasas altas

Los mercados globales operan bajo presión por la guerra con Irán, el alza del petróleo y las expectativas de tasas altas en Estados Unidos, en un escenario de creciente volatilidad para Wall Street y los bonos soberanos.

Los mercados financieros internacionales atraviesan un periodo de reajuste macroeconómico y tensiones geopolíticas de alta intensidad, caracterizado por una rotación de flujos defensivos, el encarecimiento de las materias primas y un cambio radical en las expectativas de las políticas monetarias. En los Estados Unidos, la agenda económica y geopolítica ha estado fuertemente determinada por la evolución de la guerra con Irán, la cual mantiene en vilo la estabilidad del Estrecho de Ormuz. El presidente Donald Trump sostuvo una reunión de alto nivel con su equipo de seguridad nacional y ha manifestado a través de sus redes sociales y entrevistas con medios como The New York Post y CNN que el tiempo es esencial, advirtiendo a Teherán que el reloj está corriendo y que más les vale moverse rápido. Aunque el mandatario estadounidense aclaró en Truth Social que no hay un ataque programado para el día de mañana y que Irán ha solicitado a través de Catar detener las hostilidades, también enfatizó que se encuentra preparado para atacar en cualquier momento y que no está abierto a realizar concesiones ni otorgar compensaciones financieras por daños de guerra.

Paralelamente, un funcionario de la Casa Blanca confirmó que el presidente Trump celebrará la ceremonia de juramento de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal el próximo viernes, en un momento donde el mercado monetario ha dado un giro drástico; según los datos de Kalshi, los futuros sobre tipos de interés apuntan ahora a una probabilidad superior al 50% de que la Fed suba las tasas antes de enero, con un 34% de probabilidades de que ocurra antes de 2027. Esta perspectiva de endurecimiento monetario se ha fortalecido debido a datos macroeconómicos robustos, como el Índice del Mercado Inmobiliario NAHB que se ubicó en 37 puntos, superando la previsión y el dato anterior de 34, así como una Producción Industrial que creció un 0.7% mensual, acompañada de una utilización de la capacidad instalada del 76.1% y una producción manufacturera del 0.6%. En este escenario de presiones inflacionarias, el rendimiento del bono largo de Estados Unidos escaló a su nivel más alto desde 2023, 5,14%; mientras que el rendimiento a 10 años superó el 4.56% por primera vez desde mayo de 2025, situándose al cierre en 4.603%, lo que obligó al propio Trump a reconocer en una entrevista con Fortune que parece resignado a esperar más tiempo para ver recortes de tipos de interés, sentenciando que realmente no se pueden analizar las cifras hasta que la guerra haya terminado. Las tensiones con Irán dispararon los precios del petróleo en Estados Unidos por encima de los 107 dólares por barril, cerrando el WTI con un avance del 1.8% en los 102 dólares y el Brent un 1.71% al alza en los 105 dólares, a pesar de que el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, declaró que el país podría duplicar fácilmente las exportaciones de gas natural sin afectar los precios internos y que repondrán cada barril liberado de la Reserva Estratégica.

En el ámbito internacional de Washington, la Casa Blanca dio a conocer importantes avances comerciales tras la reunión de Trump con el presidente chino Xi Jinping, donde acordaron que Irán no puede obtener armas nucleares, exigieron la apertura del Estrecho de Ormuz sin peajes y confirmaron que Xi visitará Washington este año; entre los acuerdos alcanzados, China aprobó una compra inicial de 200 aviones Boeing, se comprometió a comprar al menos 17,000 millones de dólares anuales en productos agrícolas estadounidenses hasta 2028, restableció el acceso al mercado para más de 400 instalaciones de carne de res de EE. UU., reanudó las importaciones de aves de corral y acordó abordar las preocupaciones sobre las cadenas de suministro de tierras raras y minerales críticos como el neodimio, escandio, itrio e indio; mientras que en el plano de la defensa, Estados Unidos intenta modificar un acuerdo militar de larga data con Groenlandia para garantizar la permanencia indefinida de sus tropas incluso si la isla obtiene su independencia.

El sector corporativo estadounidense refleja fielmente este escenario de contradicciones estructurales, donde el índice de Miedo y Codicia se sitúa en 63 puntos, denotando un sentimiento de codicia, a pesar de las advertencias de estrategas de Morgan Stanley respecto a que la venta masiva global de bonos amenaza con descarrilar el rally de la inteligencia artificial.

Jonathan Krinsky, estratega técnico de BTIG, señaló que el mercado de valores está emitiendo demasiadas señales de advertencia como para ignorarlas, destacando que el SPDR S&P 500 (SPY) registró un RSI diario de 78 antes de caer un 1.2% el viernes, un comportamiento que históricamente ha promediado rendimientos negativos en las semanas posteriores con caídas de hasta el 7% de máximo a mínimo. Krinsky también alertó sobre el riesgo de concentración del S&P 500, el cual se encuentra cerca de su nivel más alto de este siglo, evidenciado por el hecho de que el sector tecnológico ha alcanzado una ponderación del 37.5% en el índice, superando el pico de la burbuja puntocom, mientras que el S&P 500 se situó un 8,5% por encima de su media móvil de 50 días con solo el 47% de sus componentes cotizando sobre dicha métrica. Este rally de escasa amplitud provocó que el factor Momentum de Goldman Sachs aumentara un 25% en los últimos tres meses, situando la exposición neta de los fondos de cobertura cerca de máximos de cinco años según los datos de Prime Services. Las «Siete Magníficas» abrieron todas a la baja con excepción de Nvidia ($NVDA), que avanzó un 0.8% impulsada por las expectativas de sus resultados del primer trimestre el miércoles y por el anuncio de que Dell ($DELL) cuenta ya con 5,000 clientes para sus servidores de inteligencia artificial equipados con chips de la tecnológica. Los movimientos de carteras institucionales de gran envergadura también sacudieron el mercado: la Fundación Bill Gates deshizo la totalidad de su participación en Microsoft por un valor aproximado de 3,200 millones de dólares, mientras que Berkshire Hathaway reveló un nivel récord de 397,000 millones de dólares en efectivo (suficiente para comprar 478 empresas del S&P 500) tras liquidar por completo su participación en la aseguradora UnitedHealth (UNH), cuyas acciones se desplomaron un 5.3%. El conglomerado de Warren Buffett acumuló a su vez una participación de 2,600 millones de dólares en Delta Air Lines (DAL), impulsando sus acciones un 2.4%, en un entorno donde EchoStar (SATS), Rocket Lab (RKLB) y AST SpaceMobile (ASTS) registraron avances luego de que Elon Musk confirmara su regreso a Texas para trabajar en la oferta pública inicial de SpaceX. En otros movimientos corporativos de relevancia, las acciones de Dominion Energy ($D) se dispararon ante una potencial adquisición por parte de NextEra Energy, mientras que Regeneron Pharmaceuticals (REGN) sufrió un colapso del 10% después de que los datos de fase 3 de su medicamento fianlimab para el melanoma metastásico decepcionaran al mercado, provocando una rebaja de calificación por parte de los analistas de Citi.

En Europa y Asia, el impacto del endurecimiento monetario global y las fricciones geopolíticas se transmitieron con fuerza hacia los mercados de deuda y divisas. Los rendimientos de los bonos del G7 alcanzaron máximos de 20 años, un fenómeno que firmas como Apollo califican de estructural y atribuible a la inflación energética, el gasto deficitario, el endurecimiento cuantitativo de la Fed y la desglobalización que eleva las primas a plazo. En Alemania, el costo del endeudamiento continuó su escalada con rendimientos a largo plazo alcanzando sus niveles más altos desde 2011, provocando que la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, afirmara de manera contundente que su trabajo es preocuparse siempre por dicha liquidación de deuda. En el Reino Unido, la crisis política y la desviación fiscal dispararon el rendimiento de los bonos del Estado a 10 años a su nivel más alto desde 2008, mientras que el rendimiento a 30 años superó el 5.85%, marcando un hito en este siglo. A pesar de que el portavoz de Andy Burnham aseguró que este rechazará cualquier cambio en las normas fiscales británicas si accede al parlamento y que el Primer Ministro Keir Starmer declaró firmemente que no va a marcharse, la incertidumbre pesó sobre los activos de la región, llevando a Goldman Sachs a recortar sus previsiones de crecimiento del beneficio por acción en Europa a tan solo un 5% para el próximo año. A pesar de ello, los índices bursátiles europeos cerraron con signo positivo, destacando el avance del Stoxx 600 (+0.54%), el Ibex 35 (+0.75%), el Cac 40 (+0.44%) y el UK100 de Londres (+1.40%), mientras que el dólar a nivel global cedió terreno reflejado en una caída del 0.25% en el índice DXY, arrastrando a la lira turca a un nuevo mínimo histórico frente al billete verde, acumulando una pérdida de valor del 98% desde el año 2010. Al otro lado del mundo, en Asia, los mercados de deuda se vieron liderados a la baja por Japón ante los crecientes temores inflacionarios impulsados por el petróleo, lo que llevó al rendimiento del bono japonés a 30 años a registrar un nuevo máximo histórico. El Ministro de Finanzas de Japón, Katayama, informó al G7 sobre la necesidad de vigilar de cerca el mercado cambiario debido al impacto de la volatilidad del crudo en el forex, aclarando que el G7 no contempla una acción coordinada sobre la venta de bonos de forma conjunta, y revelando que el primer ministro Takaichi le instruyó evaluar mecanismos para financiar el presupuesto extra previsto mitigando los riesgos.

En China, los mercados financieros cerraron a la baja reflejando una brusca desaceleración de la economía y una reanudación en la caída de la inversión, lo que provocó retrocesos en el Nikkei de Tokio (-0.89%), el A50 de China (-0.93%) y el Hang Seng de Hong Kong (-1.11%), a la espera de la visita oficial que Vladimir Putin planea realizar en noviembre para la cumbre de la APEC, marco en el cual el Kremlin anticipa la firma de unos 40 documentos bilaterales. Finalmente, en el mercado de materias primas y criptoactivos, el oro avanzó un 0.14% y la plata un 1.26%, mientras que el Bitcoin continuó bajo presión a la baja perdiendo un 1%, manteniéndose correlacionado con la aversión al riesgo global y los flujos hacia la liquidez del Tesoro estadounidense, todo en una sesión donde la volatilidad de las acciones y los bonos presentó la correlación negativa más marcada desde 2020.

Desde mi perspectiva, el panorama actual revela una encrucijada macroeconómica de alta fragilidad estructural, donde la complacencia de la renta variable contrasta peligrosamente con las alarmas severas que emite el mercado de bonos globales. La correlación negativa extrema entre la volatilidad de las acciones y los bonos sugiere que los inversionistas institucionales están asumiendo coberturas masivas mediante el acaparamiento de efectivo récord y la rotación hacia materias primas, ante el riesgo inminente de que el costo de capital descarrile las valoraciones del sector tecnológico impulsado por la inteligencia artificial. El escenario base para las próximas jornadas apunta a una consolidación técnica de los rendimientos de los bonos soberanos en niveles restrictivos, lo que forzará una convergencia a la baja de las megacaps hacia el resto del mercado, un movimiento que podría acelerarse si los resultados y guías de Nvidia el miércoles no logran superar las elevadas expectativas institucionales. En un escenario alternativo de riesgo alcista por el frente geopolítico, el fracaso definitivo de las negociaciones de paz y un recrudecimiento de la guerra con Irán dispararán el petróleo Brent por encima de los 115 dólares por barril, lo que consolidaría las expectativas de un alza defensiva de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Kevin Warsh, gatillando una corrección técnica profunda de entre el 7% y el 10% en el S&P 500 y empujando al Bitcoin a romper soportes clave por debajo de los niveles de abril. Por el contrario, un escenario de alivio y descompresión monetaria solo será viable si las filtraciones de una tregua por etapas y una congelación nuclear a largo plazo con Irán se materializan oficialmente, permitiendo la apertura segura del Estrecho de Hormuz y la transferencia de uranio enriquecido a Rusia; lo que deprimiría el crudo hacia la zona de los 84 dólares, propiciaría un descenso en los rendimientos de los bonos del G7 y liberaría la liquidez acumulada en los fondos de cobertura para reanudar el rally bursátil global de cara al cierre del año.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group