El uso de herramientas de inteligencia artificial para traducir contenidos se está acelerando, pero su implementación empieza a generar riesgos en la toma de decisiones de las empresas.
La inteligencia artificial ya forma parte de la rutina laboral. De acuerdo con un estudio de McKinsey & Company, más del 60% de las empresas a nivel global ha incorporado IA en al menos una función del negocio, siendo la generación y traducción de contenidos uno de los usos más extendidos. En Perú, esta tendencia se replica impulsada por la necesidad de optimizar tiempos y operar con mayor agilidad.
En el caso de la traducción automática, su uso se ha masificado desde correos internos hasta documentos operativos, comerciales y presentaciones ejecutivas. Sin embargo, esta práctica está generando lo que especialistas denominan “errores silenciosos”: fallas que no siempre se detectan a tiempo, pero que pueden impactar la operación, generar confusión entre equipos o afectar decisiones estratégicas en contextos clave.
“Muchas empresas están avanzando rápido con la inteligencia artificial, pero sin definir criterios claros de uso. El riesgo no está en la herramienta, sino en cómo se aplica en contenidos críticos”, señala David Mego, CEO de Bilingual. Según explica, uno de los principales problemas surge cuando se utiliza IA en documentos donde la precisión no es negociable, como contratos, reportes financieros o lineamientos técnicos.
En estos casos, una traducción automática puede mantener la estructura del texto, pero alterar el significado de términos específicos o perder matices relevantes. Estas variaciones, aunque sutiles, pueden generar interpretaciones incorrectas, inconsistencias en la ejecución o incluso riesgos reputacionales cuando la información se comparte con clientes, aliados o stakeholders internacionales.
El impacto también se traslada al frente comercial y de marca, donde una traducción literal puede no reflejar el tono ni la intención del mensaje. Esto limita la conexión con audiencias locales y reduce la efectividad de campañas o presentaciones, especialmente en mercados donde el lenguaje y los matices culturales cumplen un rol clave en la decisión de compra.
A ello se suma un desafío menos visible, pero igual de relevante: la coherencia. Cuando distintas áreas utilizan herramientas de IA sin una guía común, es frecuente encontrar variaciones en terminología, estilo y tono, lo que debilita la consistencia del mensaje corporativo y complica la coordinación entre equipos en distintos países.
Frente a este escenario, Bilingual trabaja bajo un enfoque que prioriza la precisión y la consistencia en la comunicación corporativa, con procesos de revisión experta y criterios definidos según el tipo de contenido. Esto permite a las empresas asegurar la calidad en documentos críticos, mantener coherencia en su mensaje y reducir riesgos operativos en entornos multilingües.
“Muchas veces el problema no es la traducción en sí, sino la falta de criterios sobre qué nivel de precisión requiere cada contenido. Nuestro enfoque parte de ahí: entender el impacto del mensaje en la operación y aplicar el nivel de rigurosidad adecuado en cada caso”, explica David Mego, CEO de Bilingual.
En un entorno donde las empresas operan de forma cada vez más global, gestionar el idioma deja de ser una tarea operativa y se convierte en un factor estratégico. Contar con lineamientos claros y procesos especializados no solo reduce errores, sino que fortalece la capacidad de las organizaciones para comunicarse con consistencia y crecer de manera sostenible en distintos mercados.




