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domingo, junio 14, 2026
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Tras 23 años de espera, las Obras de Cabecera por fin toman rumbo

ProInversión espera adjudicar el megaproyecto a fines de 2025. El inicio de construcción está previsto para 2028.

Después de más de dos décadas de postergaciones, el proyecto de Obras de Cabecera y Conducción da señales concretas de avance. Según ProInversión, la adjudicación de la primera fase —con una inversión estimada de USD 476 millones— se realizará entre diciembre de 2025 y enero de 2026, si se cumple el nuevo cronograma. La licitación ya está en marcha y se prevé que la construcción comience en el segundo trimestre de 2028, con finalización estimada para 2031.

La primera etapa contempla el diseño, construcción, operación y mantenimiento de infraestructura capaz de conducir hasta 5 metros cúbicos por segundo de agua potable desde el Ramal Sur hacia zonas como La Molina, Ate, Santa Anita, Cieneguilla y Pachacámac. El objetivo es claro: garantizar el acceso a agua segura para más de un millón de personas que hoy no cuentan con el servicio o lo reciben solo por horas. Esta iniciativa se enmarca en los esfuerzos por reducir la brecha nacional de acceso a agua potable y saneamiento, que aún afecta a más de 3 millones de peruanos.

Según el viceministro de Construcción y Saneamiento, Christian Barrantes, entre el 5% y 6% de los limeños aún no tiene acceso permanente al agua, principalmente por el crecimiento urbano desordenado que complica las intervenciones. Durante años, el proyecto estuvo estancado por indefiniciones institucionales y falta de continuidad política, hasta que fue reestructurado recientemente en dos fases.

La nueva modalidad de contrato —pago por disponibilidad— transfiere el riesgo de construcción y financiamiento al inversionista privado, que recibirá pagos solo cuando la infraestructura esté operativa. Esta fórmula busca reducir el impacto fiscal y atraer inversión institucional. Sobre el impacto tarifario, las autoridades afirman que no habrá incrementos significativos, ya que los costos podrían diluirse al incorporar a nuevos usuarios. La Fase 2 del proyecto, que incluye obras en Junín y nuevas represas, aún no tiene fecha de inicio definida, pero se prevé su activación entre 5 y 6 años después del arranque de la primera.