A pocas semanas de la Cumbre de Microfinanzas SUMMIC 2026 en Cartagena, el sistema solidario peruano —que ya supera los 2,9 millones de socios— discute cómo cerrar la brecha entre la confianza que construyó en sus agencias y la inmediatez que sus socios exigen hoy desde el teléfono.
El sistema de cajas municipales, cajas rurales y cooperativas de ahorro y crédito del Perú atraviesa un punto de quiebre. Ya no se trata de seguir sumando socios —el sistema cooperativo por sí solo pasó los 2,9 millones de asociados, con 500 mil incorporaciones solo en el último año—, sino de resolver cómo atender a esa base creciente sin que cada trámite implique una visita a una agencia física. Es el tema que reunirá del 28 al 29 de septiembre a líderes financieros, reguladores y fintechs de toda la región en Cartagena, durante SUMMIC 2026, la cumbre organizada por la Federación Peruana de Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (FEPCMAC).
Para Topaz, compañía del Grupo Stefanini especializada en tecnología financiera, el debate llega en un momento clave: el salto hacia la banca digital completa —abrir una cuenta, evaluar y desembolsar un microcrédito o gestionar un ahorro programado sin pisar una agencia— ya no depende de construir una plataforma desde cero, un proceso que antes tomaba años. Con arquitecturas cloud-native y despliegues por módulos, sostiene la empresa, una caja o cooperativa puede lanzar un producto de banca digital completo en cuestión de meses.
«El sistema solidario peruano no necesita copiar el modelo de una fintech para competir con ella; necesita una infraestructura que le permita ofrecer, desde el celular, la misma agilidad que sus socias emprendedoras ya encuentran en otras aplicaciones, sin perder lo que las cajas y cooperativas siempre han hecho bien: conocer a su cliente», explica Jorge Iglesias, CEO de Topaz.
Una base de socios que ya cambió de hábitos
El desfase entre el socio y la infraestructura que lo atiende se nota especialmente en quién sostiene hoy el crédito recurrente del sistema solidario. Según cifras de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP citadas por la Federación Nacional de Cooperativas de Ahorro y Crédito del Perú (FENACREP), el 66% de las personas socias o deudoras de las cooperativas de ahorro y crédito son mujeres, muchas de ellas al frente de negocios propios.
El mencionado dato conecta con otra cifra: a inicios de 2026, el Ministerio de la Producción señaló que Perú se consolidó como el país con mayor dinamismo emprendedor de la región, con más de 2,4 millones de micro y pequeñas empresas formales que sostienen más de 10 millones de empleos y aportan el 20,6% del PBI nacional.
En ese sentido, una emprendedora peruana no siempre puede cerrar su negocio a media mañana para hacer fila en una agencia y renovar un microcrédito: necesita resolverlo desde el celular, en el momento en que tiene el efectivo o el dato disponible. Al mismo tiempo, el sistema solidario sigue atendiendo a un socio de mayor edad y más tradicional, que valora la cercanía de la caja o cooperativa pero también se beneficia de una experiencia digital simple. Diseñar para ambos perfiles a la vez, y no solo para el usuario más joven, es -según la compañía- el verdadero reto de la modernización.
La región ya empezó a moverse
El propio sistema de cajas municipales ya avanzó en esa dirección. Las once CMAC afiliadas a la Fepcmac desarrollaron de forma conjunta «Toque», una billetera digital gremial que entró en operación este año para ampliar el acceso a servicios financieros, sobre todo en zonas rurales. El proyecto responde también a un dato de fidelidad relevante: cerca del 40% de los clientes de las cajas opera de forma exclusiva con una sola entidad, una base de confianza que ninguna fintech nueva puede replicar de un día para otro.
Sin embargo, una billetera digital resuelve solo una parte del recorrido del socio: pagos y transferencias simples. El siguiente paso, el que empieza a discutirse de cara a SUMMIC 2026, es si esa misma cooperativa o caja puede ofrecer una experiencia de full banking completa desde el celular, sin que el socio necesite pisar una agencia física en ningún momento del proceso.
Según Iglesias, la diferencia entre una modernización que toma años y una que toma meses no está en cuánta tecnología se compra, sino en si esa tecnología está diseñada para desplegarse en capas sobre lo que la entidad ya tiene, en lugar de exigirle empezar de cero cada vez que quiere lanzar un producto nuevo.
Lo que está en juego en Cartagena
La discusión que reunirá a la región en SUMMIC 2026 no es, en el fondo, una conversación sobre tecnología por sí misma, sino sobre a qué velocidad el sistema solidario puede seguirle el ritmo a un socio —muchas veces una mujer al frente de un negocio propio— que ya decidió que su vida financiera se resuelve desde el celular y que cada vez tiene menos paciencia para adaptarse a los tiempos de una agencia física.
«Las cajas y cooperativas peruanas tienen algo que ninguna fintech puede comprar de un día para otro: la confianza acumulada de millones de socios. El full banking digital no busca reemplazar esa confianza, busca que esté disponible las 24 horas, desde cualquier lugar del país», concluye Iglesias.




