El WTI avanzó 2.85% y el Brent 2.05%, mientras Wall Street cerró en negativo ante el riesgo de interrupciones en el suministro energético y nuevas expectativas sobre las tasas de la Fed.
La jornada bursátil estuvo marcada por una cierta volatilidad exacerbada por tensiones geopolíticas en Oriente Medio y una marcada reconfiguración de expectativas macroeconómicas. Las alarmas se encendieron tras las declaraciones de altos funcionarios iraníes anunciando un cambio de postura de «defensiva a totalmente ofensiva», el endurecimiento de la retórica respecto al estrecho de Ormuz y reportes de incidentes con drones en Erbil, lo cual impulsó con fuerza los precios de la energía ante el temor de interrupciones en la oferta global. La incertidumbre sobre la efectividad del escolta marítimo estadounidense en Ormuz, sumada a la caída de las reservas estratégicas de crudo en Estados Unidos a su nivel más bajo desde 1982 (293.4 millones de barriles), mantuvo bajo presión a las acciones. A nivel macro, los mercados también digirieron una sólida lectura del índice manufacturero de la Fed de Nueva York (20.6) y revisiones de Wells Fargo, que elevó sus proyecciones de tasas de interés para la Fed, previendo incrementos de 25 puntos básicos tanto para este año como para 2027.
En el sector tecnológico, las megacaps intentaron actuar como contrapeso defensivo apoyadas en anuncios estratégicos de gran envergadura dentro del ecosistema de la Inteligencia Artificial. Destacó el gigante de los semiconductores NVIDIA, tras confirmar un acuerdo de inversión por 1,500 millones de dólares en el campus tecnológico de SB Energy en Ohio para asegurar 4.25 GW de capacidad dedicada exclusivamente a infraestructura de IA, además de respaldar el despliegue del nuevo centro de datos de OpenAI por 100,000 millones de dólares. A pesar de los desequilibrios vendedores al cierre en el bloque Mag 7 y la cautela generalizada en los índices, las alianzas en la infraestructura computacional amortiguaron pérdidas mayores en la tecnología pesada, permitiendo que el sector tecnológico amortiguara el impacto negativo observado en el resto del mercado industrial y financiero.
Los cierres reflejaron claramente una postura de aversión al riesgo con sesgo alcista en commodities. En Wall Street, el Dow Jones lideró los retrocesos cediendo -0.45%, seguido por el S&P 500 (-0.43%) y el Nasdaq 100 (-0.26%). Europa cerró en terreno negativo con caídas acentuadas en el IBEX 35 (-0.87%) y el CAC 40 (-0.66%), mientras que Asia mostró un comportamiento divergente con avances en el China 50 (+1.33%) y el Hang Seng (+1.34%). En el mercado de materias primas y renta fija, la tensión geopolítica disparó el petróleo WTI a 84.7 USD (+2.85%) y el Brent a 92.6 USD (+2.05%), al tiempo que los metales preciosos se mantuvieron alcistas con el oro (+0.96%) superando los 4,419 USD y la plata (+1.85%) alcanzando los 65.90 USD. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años (US10Y) subió a 4.726% (+0.72%), mientras el DXY operó casi plano en 99.5 (-0.05%) y Bitcoin (+2.27%) cotizó cerca de los 64,260 USD.
Desde mi perspectiva, el mercado se encuentra entre el riesgo geopolítico que actúa como el principal catalizador de volatilidad a corto plazo, encareciendo la energía y complicando la lucha contra la inflación. Para las próximas sesiones, la atención estará centrada en el desarrollo de las negociaciones de paz en Oriente Medio, la efectividad del flujo petrolero en Ormuz, la evolución de las tensiones comerciales con la fecha límite arancelaria de Canadá y la confirmada visita de Xi Jinping a Estados Unidos, junto con la información que se conozca de las Actas de la Fed esta semana. Si el crudo mantiene su escalada por encima de los 90 dólares en el Brent por más tiempo, la presión al alza en los rendimientos de los bonos continuará, lo que podría limitar el espacio de valorización de las acciones e imponer un tono de cautela operativa dominado por la rotación hacia cobertura en energía y activos refugio.
Laura Torres, Directora de Inversión, IMB Capital Quants




