El proyecto desarrolla una central hidroeléctrica reversible a 800 metros bajo tierra, con 2.200 MW de capacidad, 350 GWh de almacenamiento y una vida útil estimada de 150 años para impulsar la transición energética.
Australia avanza en la construcción de Snowy 2.0, una central hidroeléctrica subterránea que busca fortalecer la estabilidad del sistema eléctrico mediante el almacenamiento de energía renovable. El proyecto, desarrollado en las Montañas Nevadas del estado de Nueva Gales del Sur, contempla una inversión en infraestructura de gran escala y se perfila como una de las mayores instalaciones de almacenamiento energético del mundo.
La obra se construye aproximadamente a 800 metros bajo tierra y conectará los embalses de Tantangara y Talbingo mediante una red de 27 kilómetros de túneles, permitiendo almacenar electricidad generada por fuentes renovables para utilizarla cuando aumente la demanda.
Proyecto tendrá capacidad para abastecer a millones de hogares
Snowy 2.0 funcionará como una central hidroeléctrica reversible. Durante los periodos de mayor consumo, el agua almacenada será utilizada para generar electricidad; cuando exista excedente de energía eólica o solar, el sistema bombeará nuevamente el agua hacia el embalse superior para reutilizarla posteriormente.
La infraestructura contará con seis turbinas reversibles, una potencia instalada de 2.200 megavatios (MW) y una capacidad de almacenamiento de 350 gigavatios hora (GWh).
Según Snowy Hydro, esta capacidad permitirá suministrar electricidad a tres millones de hogares durante una semana, reforzando la confiabilidad del sistema eléctrico australiano y facilitando una mayor incorporación de energías renovables.
Además, la central ha sido diseñada con una vida útil de 150 años, convirtiéndose en un activo estratégico de largo plazo para la seguridad energética del país.
Tuneladoras enfrentan uno de los mayores desafíos de ingeniería
Uno de los principales componentes del proyecto es Monica, la cuarta tuneladora incorporada a las obras. Esta máquina perfora un túnel de aducción de 9,9 metros de diámetro, atravesando la compleja formación geológica conocida como Long Plain Fault Zone.
La construcción requiere cuatro gigantescas tuneladoras que trabajan de manera simultánea en distintas secciones de la infraestructura subterránea.
El traslado de una pieza de 137 toneladas demandó meses de planificación
La magnitud del proyecto también ha supuesto importantes desafíos logísticos. Para poner en operación la tuneladora Monica fue necesario transportar desde el puerto de Port Kembla una de las piezas más pesadas de toda la obra: la sección central del cabezal de corte.
El componente pesa más de 137 toneladas, tiene siete metros de diámetro y fue movilizado mediante un convoy especial de 73 metros de longitud equipado con 152 ruedas.
Debido a sus dimensiones, el cabezal completo fue dividido en cinco partes para facilitar su traslado por carretera hasta la zona de montaje, una operación que requirió varios meses de planificación y coordinación.
Con su elevada capacidad de almacenamiento, tecnología de bombeo reversible y horizonte operativo de siglo y medio, Snowy 2.0 se perfila como uno de los proyectos de infraestructura energética más relevantes de Australia y una pieza clave para acelerar la transición hacia una matriz eléctrica con mayor participación de fuentes renovables.




