Para la entidad, profundizar la inclusión financiera requiere que el acceso a los servicios se traduzca también en un uso efectivo y en mayores oportunidades para las personas y los negocios. Durante el Seminario Inclusión Financiera de ComexPerú, el superintendente destacó que la educación financiera será clave para que la población aproveche mejor los beneficios del sistema financiero.
El Perú ha avanzado significativamente en acceso y pagos digitales, pero el siguiente desafío de la inclusión financiera será lograr que las personas y los negocios aprovechen ese acceso para ahorrar, financiarse, protegerse frente a riesgos y crecer.
Sergio Espinosa, superintendente de Banca, Seguros y AFP (SBS), señaló que más del 70% de los adultos cuenta con una cuenta o billetera, mientras que el acceso al crédito bordea el 35%. “No basta tener acceso a los servicios, sino también usarlos, aprovecharlos, sacarles partido”, afirmó. Añadió que la educación financiera y la información generada por la digitalización serán claves para ampliar el financiamiento.
Jaime Dupuy, director ejecutivo de ComexPerú, sostuvo que el acceso debe ser un punto de partida. “El verdadero desafío es qué pueden hacer las personas y las empresas a partir de ese acceso”, señaló. Para ello, planteó promover la competencia y la innovación, profundizar la interoperabilidad y aprovechar responsablemente la tecnología y los datos.
Del pago digital a una inclusión financiera más profunda
Cristina Müller, head de Asuntos Gubernamentales y Regulatorios para la Región Andina de Visa, sostuvo que el siguiente paso es aprovechar la expansión de los pagos digitales para profundizar el acceso a más servicios financieros. “La inclusión financiera no debemos medirla solo por la cantidad de transacciones realizadas o por el número de personas que tienen acceso a una cuenta, sino debemos medirla en el uso, en la capacidad de las personas y de los pequeños negocios de acceder a más servicios financieros”, señaló. En esa misma línea, Claudia Silva, head de Pagos de Yape, remarcó que “no podemos hablar de inclusión financiera sólo por transacciones digitales, sino tenemos que complementar esa oferta con productos que realmente profundicen la relación financiera de nuestros clientes y contribuyen a mejorar su bienestar como tal”.
Para escalar este proceso, la infraestructura de pagos será clave. Desde el BCRP, José Luis Vásquez destacó que la interoperabilidad permitió acelerar la transformación de los pagos y que el siguiente paso será incorporar nuevos actores y casos de uso, especialmente en regiones con menores niveles de inclusión financiera.
Financiamiento MYPE: el crédito no basta
Ángel Rodríguez, gerente de Sostenibilidad, Estrategia, Proyectos y Alianzas de Credicorp, sostuvo que ampliar el financiamiento debe ir acompañado de mayores capacidades empresariales. “Un crédito resuelve la necesidad de liquidez, pero por sí solo no garantiza desarrollo”, señaló. Añadió que la capacitación, la formalización y la confianza son claves para que las MYPE puedan crecer.
En esa línea, Pedro Ayin, head de Segmentos de Interbank, destacó el rol de la digitalización para conocer mejor a los pequeños negocios. “La tecnología es una herramienta de inclusión financiera y no es un fin en sí mismo”, afirmó. Explicó que digitalizar cobros y pagos permite ordenar los flujos y desarrollar ofertas crediticias más ajustadas a sus necesidades.
Ese acompañamiento resulta aún más relevante en sectores con mayores brechas, como la pequeña agricultura. Jorge Amaya, director ejecutivo de AGROIDEAS, resaltó que fortalecer la asociatividad, la formalización y las capacidades de gestión es fundamental para que el cofinanciamiento público pueda convertirse en un puente hacia el sistema financiero.
Para ComexPerú, el reto es avanzar hacia una inclusión financiera que impulse la productividad, la resiliencia y el crecimiento de las empresas.




