La APN aprobó el Plan Maestro del terminal portuario en Arequipa, que plantea su desarrollo en tres etapas y condiciona el proyecto a la captación de carga y participación de un operador privado.
Durante años, el puerto de Corío, proyectado en el distrito de Punta de Bombón, provincia de Islay, en Arequipa, estuvo asociado a cifras que lo presentaban como una de las mayores inversiones portuarias propuestas en el país. Las estimaciones difundidas anteriormente contemplaban una inversión de hasta US$7.000 millones y una capacidad de 100 millones de toneladas anuales.
La nueva hoja de ruta establece una dimensión considerablemente menor. La Autoridad Portuaria Nacional aprobó el Plan Maestro de Corío, que contempla una inversión estimada de US$800 millones distribuida en tres etapas para el desarrollo de un terminal multipropósito.
El documento establece los lineamientos técnicos para una infraestructura destinada a atender carga fraccionada, contenedores y graneles sólidos. Sin embargo, su aprobación no significa que el proyecto cuente con un inversionista, una concesión adjudicada, un cronograma definitivo de obras o contratos de carga.
La nueva escala contrasta con las proyecciones iniciales
La diferencia entre las cifras difundidas en años anteriores y las consideradas actualmente marca un cambio significativo en la dimensión del proyecto. La inversión de hasta US$7.000 millones habría colocado a Corío entre los proyectos portuarios de mayor magnitud planteados para el país.
También se había proyectado una capacidad de hasta 100 millones de toneladas anuales. Esta cifra superaba el movimiento conjunto de los puertos de uso público del país, que bordea los 70 millones de toneladas anuales, de acuerdo con las estimaciones citadas en el sector.
Con el nuevo Plan Maestro, fuentes del sector consultadas por Infobae señalan que la capacidad técnica proyectada para Corío estaría cerca de los 2 millones de toneladas anuales. Esta escala resulta considerablemente menor a las proyecciones que acompañaron al proyecto durante los últimos años.
El proyecto todavía debe atraer inversión privada
La aprobación del Plan Maestro permite avanzar hacia una nueva etapa de estructuración y promoción. El Gobierno Regional de Arequipa podrá impulsar el proyecto ante ProInversión con el objetivo de encontrar un operador privado.
En un esquema de Asociación Público Privada, el inversionista tendría que asumir la construcción, el financiamiento y la operación del terminal. Para ello, Corío deberá demostrar que puede captar suficiente carga y generar condiciones que hagan viable una inversión estimada en US$800 millones.
El proyecto también deberá superar una etapa de definición comercial. La existencia de infraestructura portuaria no garantiza por sí sola la llegada de carga, por lo que la demanda efectiva y las condiciones logísticas serán determinantes para su desarrollo.
Graneles sólidos serían la principal oportunidad
Una parte importante de la expectativa sobre Corío está vinculada con la posibilidad de movilizar graneles sólidos. En ese aspecto, el terminal tendría un perfil diferente al de los principales puertos del país, donde la carga contenerizada tiene un peso relevante.
Entre las oportunidades identificadas figura la posibilidad de captar carga procedente de Bolivia y Brasil, especialmente productos agrícolas y otros graneles. Sin embargo, esta posibilidad todavía depende de que los propietarios de la carga encuentren ventajas concretas de costos y logística para utilizar Corío frente a otras rutas de salida.
Un estudio elaborado por la consultora Infraplan estimó que el potencial de carga brasileña que podría salir por puertos peruanos se acercaría a 50 millones de toneladas. Este volumen, sin embargo, no correspondería exclusivamente a Corío, sino que tendría que distribuirse entre distintos terminales del país.
Corío competirá por carga con otros puertos
La eventual captación de carga brasileña y boliviana coloca al proyecto frente a una competencia logística con otros terminales peruanos. Entre ellos se encuentran Callao, Chancay, Paita, Salaverry y Paracas, además de los puertos ubicados en el sur.
Por ello, uno de los principales retos para Corío será demostrar que puede ofrecer una alternativa competitiva para los usuarios de carga. La ubicación, los costos de transporte, la infraestructura complementaria y las conexiones terrestres serán factores determinantes para definir su capacidad de atraer operaciones.
¿Cuándo podría operar el puerto de Corío?
Con el Plan Maestro aprobado, el proyecto inicia una etapa en la que deberá avanzar hacia su estructuración y promoción para conseguir participación privada. Este proceso todavía debe definir las condiciones bajo las cuales se desarrollará la infraestructura.
Especialistas del sector estiman que la estructuración y promoción podrían tomar entre dos y tres años, mientras que la construcción demandaría alrededor de tres años adicionales.
En un escenario favorable, Corío podría iniciar operaciones en un plazo aproximado de cinco o seis años. No obstante, este horizonte dependerá de que se concrete la inversión privada, se asegure una demanda suficiente, se desarrolle la infraestructura complementaria y se establezca una estrategia logística capaz de convertir el potencial de carga en operaciones efectivas.




