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domingo, abril 26, 2026
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PIB débil en EE.UU. y riesgo petrolero elevan temores de estancamiento

La desaceleración del crecimiento en Estados Unidos, junto con el riesgo de interrupciones en el suministro petrolero por tensiones en Medio Oriente, intensifica la volatilidad global y eleva los temores de un escenario de bajo crecimiento con presiones inflacionarias.

La economía global atraviesa un periodo de volatilidad acentuada, donde la fragilidad de los datos macroeconómicos en las economías avanzadas colisiona con una escalada de tensiones en Oriente Medio que amenaza la estabilidad del suministro energético. Mientras los indicadores de consumo y crecimiento en Estados Unidos muestran señales de agotamiento, los inversores dirigen su atención hacia los esfuerzos diplomáticos de la administración Trump, que intenta equilibrar la presión sobre sus aliados con la necesidad de evitar una conflagración regional mayor. Este escenario se ve agravado por las advertencias de organismos multilaterales sobre el estrecho margen fiscal de las naciones y el impacto disruptivo de la inteligencia artificial en el mercado laboral, configurando un entorno de incertidumbre donde el sentimiento de riesgo oscila entre la esperanza de acuerdos de paz y la realidad operativa de los ataques militares.

En Estados Unidos, los indicadores macroeconómicos más recientes sugieren un enfriamiento notable de la actividad productiva. El informe final del Producto Interno Bruto (PIB) para el cuarto trimestre de 2025 reveló una expansión anualizada de apenas el 0.5%, una revisión a la baja significativa desde la estimación anterior del 0.7% y el 1.4% de la lectura preliminar.

Este debilitamiento se atribuye principalmente a una contracción en la inversión fija, destacando una caída del 6.5% en estructuras y del 1.7% en inversión residencial, mientras que el gasto público se desplomó un 5.6% debido al cierre del gobierno de semanas atrás. Paralelamente, el mercado laboral mostró signos de fatiga con las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo escalando a 219,000, superando las previsiones de 210,000 y marcando su cifra más alta desde febrero. Por su parte, el índice de precios PCE de febrero, referente predilecto de la Reserva Federal, se mantuvo en un 2.8% interanual, con una inflación subyacente que descendió ligeramente al 3.0%, cumpliendo las expectativas del mercado justo antes del estallido del conflicto con Irán. En este contexto, el modelo GDPNow del 9 de abril proyecta un crecimiento del PIB real para el primer trimestre de 2026 de solo el 1.3%.

Este debilitamiento se atribuye principalmente a una contracción en la inversión fija, destacando una caída del 6.5% en estructuras y del 1.7% en inversión residencial, mientras que el gasto público se desplomó un 5.6% debido al cierre del gobierno de semanas atrás. Paralelamente, el mercado laboral mostró signos de fatiga con las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo escalando a 219,000, superando las previsiones de 210,000 y marcando su cifra más alta desde febrero. Por su parte, el índice de precios PCE de febrero, referente predilecto de la Reserva Federal, se mantuvo en un 2.8% interanual, con una inflación subyacente que descendió ligeramente al 3.0%, cumpliendo las expectativas del mercado justo antes del estallido del conflicto con Irán. En este contexto, el modelo GDPNow del 9 de abril proyecta un crecimiento del PIB real para el primer trimestre de 2026 de solo el 1.3%.

En el ámbito comercial y diplomático, Greer, representante comercial de la administración Trump, aclaró que no se prevén cambios en las normativas sobre vehículos conectados, lo que de facto prohíbe el acceso de automóviles chinos al mercado estadounidense debido a la dificultad técnica para establecer producción local bajo dichas reglas. Simultáneamente, Donald Trump ha expresado optimismo respecto a un posible acuerdo de paz con Irán, afirmando que los líderes iraníes son «mucho más razonables» en reuniones privadas que, ante la prensa, aunque advirtió que la ausencia de un pacto sería «muy dolorosa» para Teherán. Trump también solicitó personalmente al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reducir la intensidad de los bombardeos en Líbano para facilitar el éxito de estas negociaciones. No obstante, las tensiones persisten sobre Groenlandia, donde el primer ministro local no descarta que Trump mantenga su deseo de control o una mayor cooperación en defensa, manteniendo conversaciones activas con Dinamarca y Washington.

El sector corporativo estadounidense ha mostrado movimientos estratégicos en medio de este entorno incierto. Amazon lidera la expansión tecnológica con planes de invertir 25,000 millones de dólares en centros de datos en Misisipi, proyectando la creación de 2,000 empleos directos. En el ámbito de la inteligencia artificial, Intel y Google han profundizado sus acuerdos de colaboración para avanzar en infraestructura de IA, mientras que Yobi y Microsoft han anunciado una alianza para desarrollar modelos de IA específicos para el entorno empresarial. Estos avances tecnológicos se producen mientras el Índice de Miedo y Codicia se sitúa en 35/100, reflejando un sentimiento de «miedo» predominante entre los operadores, y Goldman Sachs advierte que la volatilidad de las acciones ha comenzado a aumentar en sintonía con las valoraciones, un patrón no visto desde finales de la década de 1990.

La situación en Oriente Próximo ha dado un giro crítico tras ataques directos a la infraestructura energética de Arabia Saudí. Fuentes oficiales confirmaron la detención de operaciones en varias instalaciones, incluyendo una estación de bombeo del oleoducto este-oeste y las instalaciones de Manifa y Khurais, lo que ha provocado una pérdida combinada de 1.3 millones de barriles diarios en la capacidad de producción. El primer ministro Netanyahu ha reiterado que no habrá un alto el fuego en Líbano y que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continuarán atacando a Hezbolá «con toda la fuerza» hasta asegurar el norte de Israel, instando a la población a estar alerta ante posibles represalias de Hezbolá. Por su parte, el Líder Supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, declaró que Irán no busca la guerra pero exigirá compensaciones por daños y llevará la gestión del Estrecho de Ormuz a una «nueva fase», supeditando cualquier cese de hostilidades a que Estados Unidos cumpla compromisos en todos los frentes.

En Europa y el resto del mundo, la OTAN ha intensificado su retórica de preparación bajo el mando de Mark Rutte, quien, tras reunirse con Trump, subrayó que los aliados deben asegurar presupuestos y aumentar capacidades militares rápidamente. Rutte coincidió con el secretario Rubio en que la alianza «no puede ser una calle de sentido único», recordando los sacrificios conjuntos en Afganistán. En Alemania, el canciller Friedrich Merz ha retomado conversaciones directas con Teherán y ha descartado restricciones al uso de bases estadounidenses en suelo alemán, aunque advirtió que los precios del petróleo podrían superar los niveles de febrero. Por último, Kristalina Georgieva, Directora General del FMI, advirtió sobre el agotamiento del espacio fiscal global y señaló que las próximas reuniones del Banco Mundial se centrarán en mitigar el choque de oferta causado por la guerra, el cual podría demandar apoyos financieros adicionales de entre 20,000 y 50,000 millones de dólares para los países más afectados.

El panorama actual revela una dicotomía peligrosa entre la fragilidad macroeconómica de Occidente y la inestabilidad geopolítica de los hubs energéticos. La revisión a la baja del PIB de EE. UU. al 0.5% sugiere que la economía estadounidense está mucho más cerca de un estancamiento de lo que los mercados de renta variable han querido descontar.

Proyectamos una persistencia en la volatilidad de los precios del crudo WTI y Brent debido a la pérdida de capacidad productiva en Arabia Saudí. Si las negociaciones diplomáticas de Trump no logran cristalizar un alto el fuego real en Líbano y una desescalada en Ormuz, el riesgo de una espiral inflacionaria por costos de oferta obligará a los bancos centrales a mantener tipos elevados, profundizando la debilidad del crecimiento hacia finales de 2026.

Si la presión de Washington sobre Israel surte efecto y el paso seguro por el Estrecho de Ormuz se normaliza para petroleros no iraníes, podríamos ver una estabilización del mercado energético que permitiría a la Fed un aterrizaje suave, apoyado por el aumento de productividad que el FMI estima en un 0.8% gracias a la IA.

Sin embargo, el «miedo» reflejado en los índices de sentimiento sugiere que los inversores deben priorizar la liquidez y los activos de refugio ante la posibilidad de que la diplomacia falle y Netanyahu priorice la seguridad militar sobre la estabilidad de los mercados financieros globales.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group