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jueves, julio 16, 2026
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Petróleo extiende rally por tensión entre EE.UU. e Irán y crece temor por el suministro

El Brent y el WTI acumulan cuatro jornadas consecutivas de alzas y se mantienen en máximos de un mes, mientras el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente y los riesgos para la infraestructura energética sostienen la prima geopolítica en el mercado.

El petróleo volvió a ubicarse en el centro de la atención de los mercados internacionales tras completar su cuarta jornada consecutiva de ganancias, impulsado por el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán y por la creciente incertidumbre respecto al suministro energético mundial. Si bien el Brent y el WTI moderaron parte del explosivo avance cercano al 10% registrado a comienzos de la semana, ambos referentes continúan cotizando en máximos de aproximadamente un mes, reflejando que la denominada prima geopolítica sigue plenamente incorporada en los precios.

El barril de Brent avanzó este jueves hasta los US$85,52, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó los US$80,32, apoyados no solo por la tensión militar en Medio Oriente, sino también por una nueva caída en los inventarios estadounidenses de crudo. La Administración de Información Energética (EIA) informó una disminución semanal de 1,7 millones de barriles, mientras que las reservas de gasolina retrocedieron en 1,5 millones, reflejando una demanda estacional que continúa siendo sólida durante el verano en Estados Unidos.

Sin embargo, el verdadero motor del mercado continúa siendo el escenario geopolítico. Durante las últimas horas, Washington lanzó una nueva ronda de ataques contra objetivos militares iraníes, asegurando que las operaciones buscan reducir la capacidad de Teherán para amenazar la navegación comercial en la región. La respuesta iraní no tardó en llegar. Las autoridades del país calificaron el conflicto como una “guerra existencial” y advirtieron que las exportaciones energéticas regionales podrían verse afectadas si continúan las hostilidades.

Más allá del intercambio de declaraciones, el mercado comienza a percibir un riesgo mucho más profundo: que el conflicto deje de concentrarse únicamente en objetivos militares y termine comprometiendo infraestructura energética crítica. Esa posibilidad, aunque todavía no se ha materializado, explica buena parte de la fortaleza que mantiene actualmente el precio del crudo.

La preocupación también fue recogida por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que en su más reciente informe advirtió que la nueva escalada militar vuelve a deteriorar las perspectivas de suministro para los próximos meses y podría retrasar el esperado retorno a un escenario de superávit en el mercado petrolero.

Desde mi perspectiva, el mercado ya no está reaccionando únicamente a los hechos consumados, sino que comienza a valorar escenarios de riesgo que hace apenas unas semanas parecían poco probables. Esa diferencia es muy relevante. Cuando los operadores incorporan incertidumbre geopolítica de forma preventiva, la volatilidad suele incrementarse considerablemente y los movimientos diarios del petróleo comienzan a responder más a titulares que a fundamentos tradicionales como inventarios o producción.

Precisamente por ello, el comportamiento del Brent durante las próximas jornadas podría transformarse en uno de los principales indicadores para medir el nivel de estrés financiero internacional. Si el conflicto continúa escalando y aparecen nuevos ataques sobre infraestructura logística o energética, el mercado podría volver a probar la zona de US$88 a US$90 por barril, niveles que no parecen descabellados considerando la velocidad con la que el petróleo recuperó cerca de diez dólares desde los mínimos registrados a comienzos de julio.

Naturalmente, también existe un escenario alternativo. Si las conversaciones diplomáticas logran reducir la tensión entre ambas potencias y las exportaciones desde Medio Oriente continúan desarrollándose con relativa normalidad, parte de la prima geopolítica actualmente incorporada podría comenzar a desaparecer. En ese contexto, no sería extraño observar correcciones hacia la zona de US$80-US$82 para el Brent, especialmente si disminuye la percepción de riesgo sobre el suministro energético regional.

Por ahora, la principal preocupación del mercado no es una interrupción confirmada del suministro, sino la posibilidad de que ocurra. Mientras esa incertidumbre siga creciendo, el petróleo continuará incorporando una prima de riesgo que podría mantener la volatilidad elevada durante las próximas semanas.

Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group