El petróleo arranca la semana con fuertes caídas luego de los avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán, reactivando las expectativas de una eventual reapertura del Estrecho de Ormuz, ruta estratégica por donde circula cerca del 20% del suministro mundial de crudo.
El Brent retrocede 4,7% hasta los US$95 por barril, alejándose de los máximos sobre US$100 alcanzados durante las últimas semanas. Aun así, el precio continúa operando muy por encima de los niveles previos al conflicto iniciado a fines de febrero, reflejando que el riesgo geopolítico sigue incorporado en el mercado energético.
El alivio sobre el crudo impulsó un fuerte rebote en las bolsas globales. Los futuros del Nasdaq 100 avanzan 1,4%, mientras el S&P 500 sube 0,9%, en medio de expectativas de una menor presión inflacionaria si el petróleo continúa moderando su escalada.
En paralelo, los bonos del Tesoro estadounidense también muestran estabilización tras semanas de fuerte tensión. El rendimiento del bono a 30 años había alcanzado recientemente niveles no vistos desde 2007, mientras los operadores comenzaron a descontar tasas altas por más tiempo producto del encarecimiento energético.
En mi opinión, el mercado petrolero seguirá condicionado por la evolución concreta de las negociaciones y por la normalización parcial del tránsito marítimo en Medio Oriente. Mientras el Estrecho de Ormuz no vuelva plenamente a operar, los precios seguirán encontrando soporte en niveles elevados.
Si el acuerdo avanza y el flujo energético comienza a recuperarse, el Brent podría extender las caídas hacia zonas de US$88 a US$92 por barril. En cambio, un deterioro de las conversaciones o nuevas restricciones sobre la oferta podrían devolver rápidamente al crudo hacia rangos de US$105 a US$110.
Sergio Cisternas, Analista de mercados, EBC Financial Group





