Según el Global Business Complexity Index, elaborado por TMF Group, Perú es el décimo país más complejo del mundo para hacer negocios y el sexto de Latinoamérica. El proceso de digitalización y de adecuación a nuevos requisitos por parte de las empresas extranjeras es la principal razón por la que el país pasó del puesto 13, que ocupaba en 2025, al 10 en esta edición.
TMF Group, firma líder de servicios administrativos y de cumplimiento normativo, publicó la 13a. edición de su reporte anual Global Business Complexity Index (GBCI), el cual analiza 81 jurisdicciones que representan más del 90% de la economía mundial y evalúa el entorno operativo para empresas e inversionistas.
En esta edición, Perú se ubica en el décimo puesto, volviendo al Top 10 de jurisdicciones más complejas para hacer negocios a nivel global. Esta posición refleja un retroceso si tomamos en cuenta que en el 2025, el país había logrado salir de esta selección, ubicándose en el puesto 13.
Después de 3 años de mejora sostenida (2023, 2024 y 2025), el análisis elaborado por TMF Group muestra que, en 2026, Perú aún tiene trabajo por hacer para mejorar las oportunidades de negocio. Pese a que el país andino se ubica entre los 10 más complejos a nivel global, se puede apreciar que en Latinoamérica supera a otros 5 países: México (2°), Brasil (3°), Colombia (6°), Bolivia (7°) y Argentina (9°).
La digitalización, un arma de doble filo para Perú
A nivel global, el GBCI 2026 identifica los principales impulsores de la complejidad en tres áreas clave: contabilidad e impuestos, empleo y gestión de entidades legales.
En los anteriores rankings, factores como la inestabilidad geopolítica, la escasez de mano de obra especializada y las difíciles condiciones fiscales y contables fueron los elementos más relevantes de la complejidad empresarial en Perú, según TMF Group. Sin embargo, para este año se ha señalado como principal escollo el proceso de digitalización.
En el último año, Perú se ha centrado en la digitalización para mejorar la resiliencia comercial, incluida la adopción de plataformas avanzadas de comercio electrónico, para permitir a las Pymes en particular acceder más fácilmente a los mercados. Sin embargo, el Índice considera que la digitalización es un arma de doble filo, ya que plantea tanto retos como ventajas para las empresas extranjeras que operan en la jurisdicción.
Este proceso de digitalización es uno de los principales factores que hacen más complicado hacer negocios en Perú. A medida que las autoridades implementan nuevos requisitos y procesos digitales, las empresas deben mantenerse ágiles y mantener actualizados los sistemas de cumplimiento, lo que aumenta la complejidad operativa.
Al mismo tiempo, si bien Perú ha avanzado en la digitalización de trámites corporativos y fiscales, el mantenimiento de procesos que requieren presencia física sigue limitando la eficiencia de estos esfuerzos. Esta coexistencia entre sistemas digitales y prácticas tradicionales genera fricciones operativas y contribuye a la dificultad estructural del entorno empresarial.
En 2026, el 58% de las jurisdicciones a nivel global exigen que al menos algunas empresas emitan facturas electrónicas, frente al 54% del año anterior y un aumento sustancial en comparación con el 38% de 2020. El fortalecimiento de mecanismos como la contabilidad electrónica apunta hacia un modelo de mayor control y supervisión por parte de las autoridades, lo que incrementa las exigencias de cumplimiento para las empresas.
No obstante, los obstáculos creados por un proceso de digitalización aún en marcha desaparecerían una vez que los cambios y adecuaciones sean completamente adoptados por autoridades y empresas, transformando gradualmente sus servicios mediante la automatización de procesos y la mejora de sus servicios de gestión, mitigando parte de la complejidad.
“Cuando las empresas logren adoptar con éxito las herramientas digitales, podrán agilizar las presentaciones, aclarar las obligaciones y simplificar las interacciones con las autoridades, lo que tendrá un impacto positivo. Las empresas que inviertan en cumplimiento, tecnología y procesos serán las mejor posicionadas para operar con eficiencia y aprovechar las oportunidades del mercado peruano”, afirma Geraldo Arosemena, Country Head para Perú y Bolivia de TMF Group.
Complejidad global: una tendencia estructural
El reporte GBCI analiza 292 indicadores por jurisdicción, abarcando aspectos clave como contabilidad e impuestos, gestión legal de entidades y regulación laboral. Más allá del atractivo macroeconómico de cada país, el Índice mide el costo operativo de cumplir con marcos normativos que frenan el crecimiento tanto de las empresas locales como de los inversionistas internacionales.
Por otro lado, el estudio resalta que países como Dinamarca, Hong Kong y los Países Bajos se encuentran entre las 10 jurisdicciones más fáciles para hacer negocios.
Top 10 de jurisdicciones por complejidad (1=más compleja, 81=menos compleja)
| 1. Grecia | 72. Curazao
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| 2. México | 73. Malta |
| 3. Brasil | 74. Islas Vírgenes Británicas |
| 4. Francia | 75. República Checa |
| 5. Turquía | 76. Nueva Zelanda |
| 6. Colombia | 77. Países Bajos |
| 7. Bolivia | 78. Hong Kong, RAE |
| 8. Italia | 79. Jersey |
| 9. Argentina | 80. Dinamarca |
| 10. Perú | 81. Islas Caimán |
Para ayudar a las empresas a navegar este entorno en constante evolución, TMF Group realizará el webinar “Expansión en LATAM: cómo transformar la complejidad regulatoria y los cambios tecnológicos en una ventaja competitiva” el próximo 6 de agosto. Durante la sesión, expertos de TMF compartirán perspectivas estratégicas sobre cumplimiento societario multijurisdiccional, reformas tributarias regionales y el impacto de los cambios tecnológicos en las operaciones transfronterizas en América Latina. Para registrarse, visite este link.





