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Siemens reafirma sus objetivos de sostenibilidad 2030 a través de un statement global

Este compromiso global se traduce en acciones concretas que impulsan la transición energética, la digitalización y la inclusión social.

Siemens, la empresa alemana líder en tecnología para industria e infraestructura, presentó a nivel global su Sustainability Statement 2025, un documento que marca el rumbo hacia los objetivos de sostenibilidad para 2030 y refleja cómo la compañía ha pasado en los últimos años a integrarla en el corazón de su estrategia y modelo de negocio.

Este lanzamiento no solo reafirma el liderazgo global en cuanto a transformación digital y sostenible, sino que también se destacan métricas claras en la forma en que cada región, país y persona en Siemens forman parte de este compromiso compartido.

El documento presenta sus resultados a través de DEGREE, la estrategia de sostenibilidad de 360° que incluye mediciones de impacto internas y externas, teniendo como estructura tres áreas clave:

  • Descarbonización y eficiencia energética
  • Eficiencia de recursos y circularidad
  • Centralidad en las personas y la sociedad

Todas ellas construidas sobre una base sólida de ética y gobernanza, que asegura transparencia, cumplimiento normativo y principios responsables.

“Estas áreas de impacto reflejan la fortaleza de nuestro negocio y lo conectan con los procesos de transformación de nuestros clientes, garantizando que la sostenibilidad no sea solo un imperativo estratégico, sino también un resultado medible y operativo en todo nuestro negocio global” mencionó Dalma Parisi, responsable del área de Sostenibilidad, Legal y Government Affairs para Sudamérica (sin Brasil).

El Sustainability Statement 2025 recientemente presentado por Siemens, reemplaza de esta manera al Sustainability report anual, ya que a través de metodología CRSD ofrece métricas específicas del impacto de la compañía en su propia transformación empresarial, así como en su entorno ambiental, social y de negocios.

Hitos e impacto global que nos conecta

El nuevo Sustainability Statement muestra avances medibles en las catorce metas del marco DEGREE. Entre los hitos más relevantes se encuentran:

  • 694 millones de toneladas métricas de emisiones evitadas por clientes gracias a soluciones Siemens.
  • 66 % de reducción en la huella operativa propia desde 2019.
  • Más de un millón de personas de la comunidad capacitadas en sostenibilidad y digitalización, camino al objetivo de tres millones para 2030.

Sudamérica: parte activa de la transformación

En Siemens Sudamérica, este compromiso global se traduce en acciones concretas que impulsan la transición energética, la digitalización y la inclusión social. Desde los países de la región se contribuye a los objetivos globales incluyendo información y métricas en todos los indicadores del statement, incluyendo horas de voluntariado, comunidades impactadas, mediciones energéticas, capacitaciones a colaboradores, métricas ambientales y de seguridad en el trabajo, entre otras; demostrando así que la sostenibilidad no tiene fronteras: es un esfuerzo colectivo que une a todos los continentes.

«Sudamérica enfrenta desafíos profundos y estructurales: la transición energética, la necesidad de infraestructuras más resilientes, la urgencia de acelerar la digitalización y la demanda social por modelos productivos más inclusivos y sostenibles. Frente a este escenario, Siemens tiene una responsabilidad clara y una oportunidad única: aportar soluciones concretas que permitan a nuestros clientes, gobiernos y comunidades avanzar más rápido hacia un futuro bajo en emisiones, eficiente en recursos y centrado en las personas. Este Statement refleja nuestra contribución y avances en ese sentido, pero también deja asentado el espíritu que nos mueve: desafiar lo posible y trabajar lado a lado con nuestros clientes y ecosistemas para transformar retos en oportunidades”, detalló Eduardo Gorchs, CEO de Siemens Sudamérica (sin Brasil). 

Toyota supera su récord de ventas y consolida su liderazgo por 34 años consecutivos en el mercado automotriz peruano

Toyota del Perú superó su récord de ventas del 2013 alcanzando una nueva cifra de 39,071 de unidades vendidas en el 2025 con una participación de mercado del 20%, consolidando su liderazgo por 34 años consecutivos. La marca lidera los principales segmentos del mercado, así como el segmento de vehículos electrificados.

En un contexto donde la industria automotriz fue muy competitiva, Toyota del Perú reafirmó su posición como la marca número uno en ventas del país, alcanzando en 2025 la comercialización de 39,071 unidades y una participación de mercado del 20%, reafirmando una vez más su liderazgo por 34 años consecutivos en el sector automotriz nacional.

De acuerdo con cifras de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), durante el 2025 se comercializaron 196,460 vehículos en el país, lo que representa un crecimiento de más de 24% frente al 2024, reflejando una recuperación sostenida de la demanda y un entorno favorable para el desarrollo del mercado.

“Este sólido desempeño, se logró gracias a nuestras principales fortalezas: un amplio portafolio de vehículos diseñado para responder a distintas necesidades y estilos de vida; una oferta líder en tecnología híbrida, que impulsa una movilidad más eficiente y sostenible; una sólida red de concesionarios, con 48 puntos de atención a nivel nacional que nos permiten estar más cerca de nuestros clientes; y una alta capacidad de servicio y suministro de repuestos, garantizando una experiencia confiable antes, durante y después de la compra”, señaló Aldo Kobayashi, Gerente Ejecutivo Comercial.

Liderazgo por segmentos y portafolio sólido

Durante el 2025, Toyota del Perú continuó fortaleciendo su portafolio con el lanzamiento de tres nuevos modelos en distintos segmentos: la nueva 4Runner en abril, la Hilux SRX en agosto y el GR Yaris en octubre, respondiendo a las tendencias del mercado y a las distintas necesidades de los usuarios.

La Toyota Hilux se mantuvo como el modelo más vendido de la marca, concentrando el 35% de sus ventas totales y liderando el segmento de pick-ups. Su desempeño es especialmente relevante en sectores productivos como construcción, agroindustria, servicios y minería, donde Toyota alcanza más del 80% de participación, consolidando su posición como aliado estratégico de estas industrias.

En el segmento SUV, Toyota alcanzó una participación de mercado del 19%, siendo el Corolla Cross el modelo más vendido del segmento con 1,604 unidades, reforzando su liderazgo en una de las categorías de mayor crecimiento del mercado. Asimismo, los modelos de entrada como Yaris, Rush y Avanza se posicionaron como líderes en sus respectivos segmentos y representaron en conjunto el 50% de las ventas totales de la marca.

Adicionalmente, Toyota registró una penetración del 25% de transmisiones automáticas en su portafolio, reflejando la evolución de las preferencias del consumidor hacia soluciones de conducción más cómodas y eficientes.

Liderazgo en electrificación y movilidad sostenible

Como parte de su compromiso con la movilidad sostenible, Toyota del Perú consolidó en 2025 su liderazgo en el segmento de vehículos electrificados, con la venta de 3,549 unidades y una participación de mercado del 33%. Esto significa que uno de cada tres vehículos electrificados vendidos en el país es Toyota, posicionando a la marca como el principal referente en electrificación en el Perú.

Dentro de este portafolio, el Corolla Cross híbrido se consolidó como el vehículo electrificado más vendido del mercado, seguido por la RAV4 híbrida, modelos que incorporan tecnología híbrida autorrecargable que no requiere infraestructura de carga externa, adaptándose a las condiciones y realidades del mercado local.

De cara al 2026, Toyota incorporará un nuevo modelo híbrido autorrecargable (HEV), un híbrido enchufable (PHEV) y un vehículo 100% eléctrico (BEV), en línea con su estrategia de Múltiples Opciones Tecnológicas.

Cadena de valor y experiencia integral al cliente

Toyota del Perú fortaleció en 2025 su cadena de valor con una propuesta centrada en acompañar al cliente durante todo el ciclo de vida del vehículo. Uno de cada cuatro vehículos vendidos fue financiado a través del servicio de financiamiento “Toyota Life”, mientras que seis de cada diez clientes accedieron al “Seguro Toyota”, brindando de esta manera tranquilidad y seguridad a los clientes. A ello se suma “Toyota 10” la garantía de hasta 10 años o 200,000 kilómetros, que reafirma el compromiso de la marca con una experiencia de propiedad confiable, segura y de largo plazo.

En cuanto a los servicios de movilidad, KINTO continuó ampliando su alcance en el país. Durante el 2025, el nuevo servicio de leasing operativo KINTO One superó su meta, alcanzando 114 unidades acumuladas en operación. Asimismo, KINTO Share enfocó su gestión en tres pilares estratégicos: cliente interno, expansión a nivel nacional y fortalecimiento del reconocimiento de marca, logrando 4,165 bookings y una tasa de ocupación del 46%.

Proyecciones 2026

Para el 2026, Toyota del Perú proyecta mantener una participación de mercado del 20%, continuar fortaleciendo su liderazgo en SUVs y electrificación, y expandir la conectividad a través de “Toyota Connect”, servicio que estará disponible en todo el line up, permitiendo a los clientes acceder a soluciones digitales y servicios conectados que elevan la experiencia de uso y propiedad del vehículo.

Instituciones en año preelectoral: responsabilidad, límites y decisiones que importan

Por Antonio Herrera

Entrar a un año preelectoral siempre tensiona el espacio público. El debate se polariza, los discursos se simplifican y la tentación de dividir se vuelve recurrente. En ese contexto, no solo los actores políticos quedan bajo escrutinio: las empresas, las organizaciones y los liderazgos sociales también.

El 2026 se acerca con un país cansado, desconfiado y fragmentado. Y frente a ese escenario, surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué rol deben asumir las empresas y las organizaciones en un contexto electoral sin cruzar líneas que no les corresponden?

No se trata de hacer política partidaria, pero tampoco de esconderse detrás de una neutralidad cómoda. Se trata de entender que la actividad empresarial y social no ocurre en el vacío: ocurre dentro de una sociedad que está decidiendo su futuro.

El falso dilema: hablar o callar

En años preelectorales suele instalarse un dilema simplificado: o las empresas opinan y “se politizan”, o guardan silencio para no exponerse. Ambos extremos son problemáticos.

Callar frente a temas estructurales como legalidad, institucionalidad, educación, inversión, empleo, sostenibilidad no es neutral. Es una forma de abdicar de responsabilidad. Pero opinar sin criterio, desde la improvisación o la militancia, también erosiona confianza.

El desafío está en un punto más complejo: participar del debate público sin convertirse en actor partidario. Defender principios, no candidaturas. Promover reglas de juego, no slogans de campaña.

Lo que sí está en el ámbito de responsabilidad

Las empresas y organizaciones no están llamadas a decirle a la ciudadanía por quién votar. Pero sí tienen legitimidad para pronunciarse sobre las condiciones que hacen posible el desarrollo.

Hablar de respeto al Estado de derecho, estabilidad institucional, promoción de la inversión responsable, generación de empleo formal, educación pertinente, sostenibilidad ambiental y social, no es hacer política partidaria. Es defender las bases mínimas sobre las que funciona una sociedad que quiere progresar.

Cuando estos temas se abandonan por miedo a la crítica, el debate público se empobrece y queda capturado por discursos simplistas o extremos.

El riesgo de la neutralidad cómoda

Existe una neutralidad que no es prudencia, sino comodidad. Es aquella que evita incomodar, pero también evita contribuir. Esa neutralidad tiene costos.

En sociedades con alta informalidad, baja confianza y debilidad institucional, la ausencia de voces responsables deja espacio a narrativas que prometen soluciones rápidas a problemas complejos. Y esas promesas suelen terminar en frustración colectiva.

No se trata de que las empresas “salven” al país, sino de que no renuncien a su rol como actores relevantes del desarrollo.

Criterios para una participación responsable

Participar con responsabilidad en un año preelectoral exige al menos cuatro criterios claros:

Principios antes que personas: Defender valores, no figuras. Legalidad, democracia, respeto, crecimiento sostenible.

Coherencia interna: No se puede exigir institucionalidad hacia afuera si no se practica hacia adentro. La coherencia es condición de legitimidad.

Lenguaje que construye: Evitar la confrontación innecesaria. Apostar por argumentos, no descalificaciones.

Mirada de largo plazo: El objetivo no es ganar la coyuntura, sino contribuir a un país que funcione mejor después de la elección.

El impacto en la confianza

Cuando las organizaciones participan de manera responsable, contribuyen a algo fundamental: confianza social. Ayudan a ordenar el debate, a elevar el nivel de la conversación y a recordar que el desarrollo no se construye desde el enfrentamiento permanente.

Por el contrario, cuando se alinean acríticamente con discursos extremos o se refugian en el silencio absoluto, refuerzan la percepción de desconexión con la realidad del país.

Una oportunidad para madurar como sociedad

Los procesos electorales no solo eligen autoridades; también revelan qué tan madura es una sociedad. El Perú tiene ante sí una oportunidad: demostrar que es capaz de debatir sin destruirse, de disentir sin fracturarse y de elegir sin perder el rumbo.

Las empresas y organizaciones pueden contribuir a esa madurez si entienden que su rol no es protagonismo político, sino responsabilidad cívica.

Conclusión: ni militancia ni indiferencia

El año preelectoral exige equilibrio. No militancia partidaria, pero tampoco indiferencia. No discursos oportunistas, pero tampoco silencio evasivo.

Las empresas y organizaciones que actúen con criterio, coherencia y visión de país ayudarán a construir un entorno más estable, predecible y confiable, independientemente de quién gane la elección.

Porque al final, las elecciones pasan. Pero las decisiones, y las omisiones, dejan huella. Y en un país que busca reencontrarse con su rumbo, esa huella importa más que nunca.

El impacto del comercio electrónico en la economía española

El comercio electrónico se ha convertido en un actor clave en la economía global. Ha transformado los modelos de negocio, ha mejorado las formas de interacción con los consumidores y ha allanado el camino para que las pequeñas empresas alcancen un mayor éxito.

En España, durante la última década, el comercio electrónico ha pasado de ser un canal de venta complementario a un canal principal. Esto ha conllevado, como es lógico, numerosos cambios en el empleo (es decir, desarrolladores web, marketing digital, diseñadores digitales, etc.), la infraestructura (pagos online) y la logística (entregas, RMA).

Veamos cómo ha cambiado la economía española como resultado del auge del comercio electrónico.

Crecimiento del comercio minorista online en España

El comercio electrónico ha experimentado un crecimiento constante en España. Esto se debe al aumento del uso de internet, la amplia disponibilidad de teléfonos inteligentes y la mayor fiabilidad de los sistemas de pago digitales.

De acuerdo a datos Según el Departamento de Comercio de EE. UU., la facturación del comercio electrónico en España alcanzó aproximadamente 67.000 millones de euros (alrededor de 72.000 millones de dólares) en 2022, lo que refleja un crecimiento interanual de alrededor del 25% y representa casi el 5,7% del PIB del país.

Los consumidores españoles compran habitualmente ropa, electrónica, alimentación y servicios de viaje online. Esto aporta miles de millones de euros a la economía anualmente. Según la misma fuente, España contaba con cerca de 32 millones de usuarios de comercio electrónico en 2022, lo que representa casi el 68% de la población. Se prevé que esta cifra siga creciendo.

Lo bueno es que ha animado a minoristas locales e internacionales a invertir en España a través de sus tiendas digitales. Las pymes, en particular, se han beneficiado enormemente en España al permitir que clientes de diferentes provincias y países realicen pedidos y los reciban a través de servicios de mensajería. Y todo esto sin invertir en infraestructura física.

Creación de empleo y diversificación económica

El auge meteórico del comercio electrónico ha generado múltiples empleos en diversos sectores. Empleos como desarrollo web, diseño, marketing digital y atención al cliente se han expandido. Además, también se han abierto puestos en logística y gestión de la cadena de suministro debido a la mayor demanda de servicios de almacenamiento, entrega de última milla y otros servicios de logística.

La adopción del comercio electrónico entre las empresas también ha aumentado de forma constante. Según un fuente el sector B2C representó el 85,42 % de la cuota de mercado del comercio electrónico en España. Se trata de una cuota de mercado enorme. Pero el sector B2B tampoco se queda atrás; se prevé que aumente su cuota de mercado a una tasa de crecimiento anual compuesta del 34,2 % hasta 2031.

Por lo tanto, el crecimiento parece sostenido.

Transformación de la logística y la infraestructura

Debido al aumento de la actividad del comercio electrónico, la infraestructura logística se ha vuelto más robusta.

Los clientes esperan entregas rápidas y actualizaciones en tiempo real sobre sus envíos. Por eso, las empresas han invertido en centros de distribución, almacenes automatizados y mayor transparencia.Seguimiento de paquetes.

La posibilidad de rastrear paquetes, en particular, se ha convertido en una expectativa estándar, en lugar de un servicio premium. Los clientes esperan saber cuándo recibirán sus paquetes.

Este desarrollo en la tecnología de seguimiento ha mejorado enormemente la confianza de los clientes en los minoristas en línea.

Comercio transfronterizo y alcance global

Gracias al auge del comercio electrónico, la posición de España en el comercio transfronterizo ha mejorado. Plataformas como Amazon y AliExpress permiten la venta transfronteriza de productos y también proporcionan la infraestructura de entrega.

Esto ha permitido que incluso las pequeñas empresas vendan sus productos en línea a otros países. Plataformas como estas también admiten idiomas regionales, para que los clientes puedan comprar en su propio idioma sin necesidad de traductores.

Pagos digitales y confianza del consumidor

Una parte crucial del comercio electrónico son los pagos digitales. Estos deben ser seguros, rastreables y, cuando sea necesario, reversibles. Sin estas tres cualidades, los sistemas de pago digitales no son confiables.

Afortunadamente, bajo la España Digital 2026 Gracias al programa, se han logrado numerosos avances para mejorar los ingresos del comercio electrónico de las pequeñas y medianas empresas. Esto también incluye sistemas de pago confiables.

Sin embargo, los sistemas de pago confiables no bastan para generar confianza en el cliente. Las empresas también necesitan garantizar a sus clientes que sus pedidos se procesan correctamente.

Como mencionamos anteriormente, esto se puede lograr fácilmente con la ayuda deSeguimiento de paquetes.Las empresas de mensajería asociadas con las tiendas proporcionan números de seguimiento, así como API que las empresas pueden integrar con sus aplicaciones y sitios para mostrar a los clientes el estado de su envío.

Herramientas de seguimiento de paquetes de terceros, como trackmypackage.net También ofrecemos servicios similares para rastrear paquetes. Esto mejora la confianza del cliente.

Desafíos y consideraciones regulatorias

A pesar de sus beneficios, el comercio electrónico también presenta desafíos para la economía española. Si bien ofrece oportunidades para que los vendedores locales aumenten sus ingresos, también genera competencia con un mercado más amplio.

Esta competencia de los mercados globales puede presionar a los minoristas locales. Por ejemplo, Amazon y AliExpress también permiten a los clientes españoles comprar desde otros países.

Además, debido al comercio electrónico, se han incrementado las emisiones de los camiones de reparto, la electricidad de los almacenes y otras emisiones relacionadas con la logística. Esto genera preocupación ambiental.

Además, los responsables de las políticas deben equilibrar la innovación con la protección del consumidor, la equidad fiscal y la privacidad de los datos.

Sin embargo, España continúa adaptando su marco regulatorio para asegurar un crecimiento sostenible manteniendo la competencia justa y protegiendo los derechos de los consumidores con diversas iniciativas, como la ya mencionada España Digital, así como Kit Digital de Red Es.

Conclusión

La adopción del comercio electrónico ha aumentado considerablemente en España. Ha tenido impactos tanto positivos como negativos, pero por ahora, los positivos superan a los negativos.

Las PYME son las que más se han beneficiado de las iniciativas de comercio electrónico, ya que ahora pueden aumentar su negocio y vender a una base de clientes más amplia.

Si bien las ventas B2C representan la mayor cuota de mercado del comercio electrónico por ahora, se prevé que el B2B también se recupere pronto. Por lo tanto, España deberá mejorar su infraestructura de entrega para atender el aumento de la actividad del comercio electrónico, pero debe hacerlo de forma respetuosa con el medio ambiente.

Automatización energética: cómo las empresas reducen costos y avanzan en sostenibilidad

La implementación de sistemas automatizados para la gestión energética está transformando el panorama empresarial para reducir costos y optimizar el consumo en empresas, impulsando la eficiencia y la sostenibilidad.

La adopción de sistemas automatizados para la gestión energética cobra impulso en los entornos corporativos. Hoy se integran sensores avanzados de Internet de las Cosas (IoT), plataformas inteligentes y algoritmos de IA para monitorear, analizar y regular el consumo. El objetivo es desarrollar infraestructuras más eficientes que se ajusten dinámicamente tanto a la demanda de energía como a la disponibilidad de recursos, minimizando desperdicios y optimizando su uso.

¿Qué beneficios aporta y en qué estructuras se aplica?

“La automatización energética facilita una reducción significativa de costos operativos relacionados con el consumo y permite alcanzar objetivos ambientales y regulatorios de sostenibilidad. También habilita mantenimiento predictivo y optimiza la eficiencia operativa en infraestructuras industriales, comerciales y corporativas”, señala Fabián Bosquiazzo, Natural Resources Sales VP en Softtek. Y añade: “Al mismo tiempo, posiciona favorablemente a las organizaciones en mercados cada vez más sensibles a criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), incrementando competitividad, reputación y capacidad de adaptación ante futuras regulaciones”.

Tecnologías y aplicaciones

Las tecnologías clave que habilitan el monitoreo en tiempo real son los sensores y dispositivos IoT, la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y la computación de borde, además de blockchain y la integración con sistemas de gestión de edificios (BMS). “Estas tecnologías facilitan un flujo continuo de datos, retroalimentación instantánea, alertas automatizadas cuando corresponde y cambios proactivos”, explica Bosquiazzo.

Un informe de la consultora Verified Market Research valoró al mercado aplicaciones de automatización inteligente en energía y medio ambiente en U$S 10,5 mil millones en 2024, y prevé que acelere su crecimiento, alcanzando los U$S 25,8 mil millones para 2033, creciendo a una tasa anual compuesta del 10,5% entre 2026 y 2033. Según este análisis, la automatización inteligente “está transformando la forma en que se produce, distribuye y consume la energía. Las empresas de servicios públicos y los proveedores de energía adoptan cada vez más herramientas de automatización para mejorar la eficiencia operativa y proporcionar capacidades de monitorización en tiempo real. Este cambio no solo promueve el ahorro energético, sino que también mejora la fiabilidad de la red”.

Otros casos de uso

Además de su aplicación en las redes de distribución eléctrica inteligentes, para la gestión de la demanda y el suministro de energía en tiempo real, estos sistemas ya encuentran otros casos de uso, como, por ejemplo:

  • Gestión energética industrial: Para la mejora de la eficiencia energética en procesos de fabricación y equipos.
  • Edificios inteligentes: Para optimizar el uso de energía en iluminación, HVAC y sistemas de mantenimiento.
  • Centros de datos: Para la mejora del enfriamiento y la distribución de la carga de los servidores.
  • Integración de energías renovables: Para optimizar sistemas solares, eólicos y de almacenamiento de energía.

Al automatizar la gestión energética con estas tecnologías y sistemas, las empresas dan un salto evolutivo en su camino hacia la sostenibilidad. “Se trata de soluciones con gran valor para el negocio y con un importante poder disruptivo, por tanto, su adopción exige una visión de largo plazo y un compromiso sostenido por parte de los accionistas y la alta dirección, que permita acompañar los procesos de transformación, maduración tecnológica y cambio cultural necesarios para que estos proyectos generen valor de forma consistente y sostenible en el tiempo”, concluye Bosquiazzo.