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BYD lanza el ATTO 8 en Perú con estrategia dual híbrida y busca acelerar la adopción de la electromovilidad

La automotriz china introduce en el mercado peruano el BYD ATTO 8 en dos versiones —DM-i y DM-p—, apostando por los híbridos enchufables como solución intermedia ante la limitada infraestructura de carga. La propuesta combina autonomía superior a 1,100 km, eficiencia operativa y alto desempeño en el segmento de SUVs de tres filas.

Estrategia: híbridos enchufables como solución de transición

El lanzamiento del BYD ATTO 8 en Perú responde a una estrategia alineada con la realidad de los mercados latinoamericanos, donde la infraestructura de carga eléctrica aún es limitada y representa una barrera para la adopción masiva de vehículos 100% eléctricos. En ese marco, durante el evento de presentación —que reunió a ejecutivos de la marca, aliados estratégicos y representantes del sector— la compañía destacó su apuesta por el sistema “Dual Mode”, un esquema híbrido enchufable que permite operar el vehículo en modo eléctrico en trayectos urbanos, mientras el motor a combustión actúa como respaldo para extender la autonomía o aportar potencia adicional en situaciones de mayor exigencia.

“Lo puedes manejar como un vehículo totalmente eléctrico y el motor a combustión actúa para recargar la batería o darte potencia adicional”, explicó Daniel Yoshiwara, gerente de producto de BYD, quien añadió que este sistema permite “eliminar la ansiedad” del usuario frente a la autonomía, uno de los principales frenos en la adopción de tecnologías electrificadas. “El motor eléctrico te da una conducción silenciosa, ágil y sin vibraciones, pero además tienes el respaldo del motor a combustión”, precisó.

Doble propuesta: eficiencia y performance en un mismo modelo

Uno de los elementos más relevantes del lanzamiento es la introducción de dos configuraciones diferenciadas dentro de un mismo modelo. “Hay una versión DM-i enfocada en quienes buscan espacio, versatilidad, comodidad y tecnología con un buen desempeño, pero también hay usuarios que quieren algo más deportivo y con mayor nivel de lujo”, señaló Yoshiwara.

En esa línea, la diferencia tecnológica es sustancial. Mientras la DM-i combina un motor eléctrico con uno a combustión, la DM-p incorpora un segundo motor eléctrico, lo que eleva su desempeño a niveles poco habituales en el segmento. “En la versión DM-p puedes tener más de 536 caballos de potencia y una aceleración de 0 a 100 en solo 4.9 segundos”, detalló. “Es un vehículo de alta performance en formato SUV”, agregó, destacando que estas cifras marcan un hito dentro de su categoría.

Autonomía, tamaño y costo operativo: la propuesta económica

Uno de los principales diferenciales del ATTO 8 es su autonomía combinada, que puede alcanzar hasta 1,118 km, una cifra especialmente relevante considerando que se trata de un SUV de tres filas de asientos. “Una camioneta de esta categoría que te pueda dar más de 1,100 kilómetros de autonomía no es común, y menos en un vehículo de este tamaño”, explicó Yoshiwara.

Esta combinación de capacidad y eficiencia permite reducir significativamente los costos operativos frente a vehículos tradicionales. “Puedes viajar con toda la familia, con total eficiencia y con un costo operativo bastante menor”, subrayó, destacando el valor económico del modelo en mercados como el peruano.

Tecnología y experiencia a bordo

El modelo incorpora un conjunto de tecnologías orientadas a mejorar la experiencia de conducción y el confort de los ocupantes. “Dependiendo de la versión, tienes asientos con función de masajes, calefacción y ventilación, no solo en la primera fila, sino también en la segunda”, explicó Yoshiwara, destacando un nivel de equipamiento poco habitual en el segmento.

En el sistema de audio, el vehículo puede incorporar hasta 21 parlantes con 1,500 watts de potencia. “Es como tener tu propia sala de conciertos sobre ruedas”, afirmó. En seguridad, destacó el sistema de monitoreo de fatiga del conductor: “El vehículo detecta si estás cansado y te alerta para que tomes un descanso”.

Baterías y modelo energético: integración vertical

Un elemento central en la propuesta de BYD es su origen como fabricante de baterías. “BYD nació como una empresa de baterías hace más de 30 años, y hoy el negocio automotriz es solo una parte del grupo”, explicó Yoshiwara, señalando que la compañía también participa en soluciones de almacenamiento energético y generación.

En el caso del ATTO 8, las baterías están diseñadas para alcanzar aproximadamente 5,000 ciclos de carga completa, equivalentes a cerca de un millón de kilómetros. “Luego de esa etapa, las baterías pasan a una segunda vida, en aplicaciones de almacenamiento energético doméstico o comercial”, indicó. “No se descartan, se reutilizan”, enfatizó.

Precio y posicionamiento en el mercado

El BYD ATTO 8 se introduce en el mercado peruano con un precio inicial desde US$ 54,990, incluyendo bonos de lanzamiento y financiamiento. “Es una muy buena alternativa para quienes buscan una camioneta grande, cómoda, espaciosa, de tres filas, pero con el plus de eficiencia de un sistema híbrido enchufable”, afirmó Yoshiwara.

En un mercado en transición, la estrategia de BYD apunta a consolidar los híbridos enchufables como una solución intermedia viable, capaz de combinar autonomía extendida, menor costo operativo y una experiencia de conducción más avanzada, en línea con las condiciones actuales del mercado peruano.

Eventos climáticos en la costa elevan presión sobre economía local y refuerzan necesidad de monitoreo preventivo

Vientos de hasta 38 km/h impactarán la costa desde el 26 de marzo, con posibles efectos en transporte y actividades económicas, advierte el Centro de Monitoreo RIMAC. En un año marcado por riesgos climáticos, eventos moderados ya anticipan presiones sobre la economía y refuerzan la necesidad de prevención.

El incremento de la velocidad del viento en la costa peruana, previsto entre el 26 y el 30 de marzo, vuelve a poner en agenda la exposición del país a eventos climáticos y sus efectos sobre la actividad económica. Este escenario ocurre en un año marcado por riesgos asociados tanto a eventos costeros de corto plazo como a la posible evolución de un nuevo episodio de El Niño hacia 2026.

De acuerdo con información del Centro de Monitoreo RIMAC, para la presente semana, se esperan vientos de moderada intensidad a lo largo del litoral, con mayor impacto en la región Ica, donde las ráfagas podrían alcanzar hasta los 38 km/h, generando levantamiento de polvo y arena. En la costa norte, de Piura a Trujillo, se prevén vientos de hasta 32 km/h, mientras que en la costa centro, de Áncash a Lima, se registrarían velocidades cercanas a los 34 km/h, acompañadas de neblina durante la madrugada y primeras horas del día.

Estos eventos, aunque acotados, pueden generar disrupciones puntuales en transporte, comercio y actividades productivas, especialmente en zonas con mayor exposición.

Impacto económico bajo escenario base

En ese contexto, un análisis de estrategia de inversiones de RIMAC advierte que el eventual desarrollo del Fenómeno de El Niño (FEN) en 2026 plantea riesgos para la economía peruana, aunque con impactos manejables en el escenario central.

“El análisis base muestra que la economía peruana mantiene fundamentos que permiten absorber choques de magnitud intermedia, aunque el balance de riesgos sigue sesgado al alza en inflación”, señaló Augusto Rodríguez, vicepresidente ejecutivo de inversiones de RIMAC.

El escenario proyecta una inflación de 2.4% y un crecimiento del PBI de 3.2%, con una tasa de referencia del BCRP de 4.25% hacia fin de año y un tipo de cambio entre S/3.25 y S/3.35 por dólar.

Zonas más expuestas

A nivel territorial, el mayor impacto potencial se concentraría en el norte del país, Tumbes, Piura y Lambayeque, donde las lluvias podrían afectar sectores como agricultura, pesca, manufactura, comercio e infraestructura. En la zona centro, incluyendo Lima, Callao e Ica, los riesgos serían más focalizados, principalmente por interrupciones logísticas.

Eventos previos reflejan la magnitud de estos efectos: en 2023, El Niño restó 1.1 puntos porcentuales al PBI, mientras que en 2017 las pérdidas alcanzaron el 1.6%.

Más allá del frente macroeconómico, el país mantiene una alta exposición estructural: tres de cada diez peruanos viven en zonas propensas a inundaciones severas, y más de 3.6 millones de viviendas se ubican en áreas de alto riesgo.

En este contexto, la anticipación y el monitoreo continuo de eventos se vuelven determinantes para reducir impactos económicos y sociales. Herramientas de seguimiento en tiempo real permiten identificar alertas tempranas y facilitar la toma de decisiones en sectores productivos y autoridades.

“El norte del país concentra la mayor exposición, pero la magnitud del impacto dependerá de la capacidad de anticipación y de ejecución de medidas preventivas”, añadió Rodríguez de RIMAC.

El análisis advierte que el principal riesgo para la economía radica en la coincidencia de choques de oferta, climáticos y externos, lo que refuerza la necesidad de fortalecer la prevención y la capacidad de respuesta.

El cambio climático está redefiniendo el futuro de la transmisión eléctrica en el Perú

El aumento de fenómenos climáticos impacta la infraestructura energética y acelera la transición hacia sistemas eléctricos más eficientes, seguros y limpios.

En el marco del Día Mundial del Clima y la Adaptación al Cambio Climático, el impacto de los fenómenos climáticos extremos sobre sectores críticos como el energético se vuelve cada vez más evidente. En el Perú, el incremento en la frecuencia e intensidad de lluvias, inundaciones, deslizamientos y sequías está generando presiones crecientes sobre el sistema energético, especialmente en la transmisión eléctrica, clave para garantizar el suministro a nivel nacional.

El país es particularmente vulnerable a estos fenómenos. De acuerdo con el Banco Mundial, Perú presenta una alta exposición a riesgos naturales, una situación que se agrava con eventos como el fenómeno de El Niño, que intensifica lluvias, inundaciones y deslizamientos, afectando infraestructura clave en distintas regiones. Además, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advierte que un aumento de 1,5 °C podría incrementar hasta en 400% la población afectada por inundaciones. A ello se suma la pérdida de más del 56% de los glaciares en las últimas seis décadas, según el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña, lo que compromete recursos hídricos clave para la generación de energía.

En este contexto, la transmisión eléctrica enfrenta desafíos cada vez más complejos. Las lluvias intensas y los deslizamientos pueden dañar torres y líneas, dificultar el acceso para mantenimiento y afectar la continuidad del servicio.

Este contexto plantea un doble desafío para el sector: fortalecer la resiliencia de la infraestructura existente frente a riesgos climáticos y acompañar la transición hacia una matriz energética más limpia, que demanda redes más robustas, flexibles y capaces de integrar energías renovables. En este escenario, ISA ENERGÍA viene impulsando iniciativas orientadas a responder a ambos frentes.

“El país tiene una oportunidad histórica para consolidar un sistema eléctrico más flexible, moderno y sostenible. La transición energética implica gestionar la energía de forma más inteligente, fortalecer la transmisión, incorporar almacenamiento y contar con reglas claras. En esa línea, en ISA ENERGÍA venimos impulsando la expansión y modernización de redes, así como soluciones con baterías, para aportar mayor capacidad y flexibilidad al sistema y garantizar un suministro seguro y confiable”, señaló Alfredo Palacios Delgado, Director Comercial de Soluciones Energéticas de ISA ENERGÍA en Perú y Chile.

El Perú cuenta con recursos renovables y condiciones técnicas que permiten avanzar hacia una matriz energética más limpia. Sin embargo, alcanzar ese objetivo requerirá una mayor articulación entre empresas, autoridades y operadores del sistema, así como decisiones de largo plazo que prioricen la eficiencia energética como eje estructural del desarrollo.

En esa línea, ISA ENERGÍA reafirma su compromiso de contribuir a un sistema eléctrico más resiliente, eficiente y sostenible, promoviendo infraestructura moderna capaz de adaptarse a los efectos del cambio climático y de acompañar el crecimiento de las energías renovables, con impacto positivo en el ambiente y en las comunidades.

Auna: valorizaciones aún ofrecen punto de entrada atractivo pese a presión en márgenes

La compañía registró un crecimiento interanual de 7% en ingresos, impulsado por sus operaciones en Perú y Colombia, aunque con presión en la rentabilidad por el débil desempeño en México. Analistas destacan que, pese a este contexto, la acción mantiene un descuento relevante frente a sus pares regionales.

Los ingresos consolidados de Auna alcanzaron PEN 1,133 millones, lo que representa un crecimiento de 7% interanual. Este resultado estuvo respaldado principalmente por el sólido desempeño en Perú, donde los ingresos crecieron 11% interanual, impulsados por una mayor demanda en emergencias, servicios ambulatorios y un incremento en el ticket promedio.

Asimismo, el negocio oncológico, a través de Oncosalud, mostró un crecimiento de 10% interanual, explicado por la expansión en membresías y ajustes en precios.

En Colombia, los ingresos aumentaron 7% interanual en moneda local, apoyados en mayores tickets en cirugías y la implementación de modelos de riesgo, aunque en un entorno de menor volumen de procedimientos y restricciones de liquidez en el sistema de salud.

México presiona resultados y márgenes

En contraste, el desempeño en México registró una caída de 3% interanual en moneda local, afectado por complicaciones operativas y una recuperación aún gradual en los procedimientos médicos. Este mercado fue el principal factor detrás de la presión en la rentabilidad consolidada.

El EBITDA ajustado alcanzó PEN 220 millones, lo que representa una contracción de 13% interanual, con un margen de 19.5%. Este resultado refleja el impacto del desempeño en México y, en menor medida, en Colombia.

Por su parte, el apalancamiento neto se mantuvo en 3.6 veces deuda neta/EBITDA, sin variaciones frente al cierre de 2024.

Perspectivas de recuperación y expansión

Hacia adelante, la compañía proyecta un crecimiento de ingresos y EBITDA en el rango de 10% a 14% para 2026, acompañado de un nivel de inversión (capex) cercano al 4% de los ingresos.

El avance en iniciativas estratégicas, como la expansión en México y el desarrollo de asociaciones en Perú, podría impulsar la recuperación de la demanda y mejorar la eficiencia operativa en los próximos trimestres.

Valorización y recomendación del mercado

A nivel de valorización, la acción de Auna cotiza alrededor de 5.1 veces EV/EBITDA proyectado para 2026, lo que implica un descuento cercano al 22% frente a sus pares regionales.

En este contexto, Intéligo SAB mantiene su recomendación de Comprar+, con un precio objetivo de USD 10.9 por acción, destacando que las valorizaciones actuales continúan representando un punto de entrada atractivo para inversionistas.

S&P 500 cae en entorno de miedo extremo mientras petróleo y guerra marcan la pauta

Los mercados globales operaron en un clima de “miedo extremo”, con el S&P 500 registrando fuertes caídas, mientras el precio del petróleo y la escalada geopolítica en Medio Oriente marcaron la pauta. La combinación de la ofensiva militar de Estados Unidos contra Irán, negociaciones diplomáticas y cambios estructurales en las economías occidentales genera alta volatilidad, afectando tanto a corporaciones tecnológicas como a bancos centrales y fondos de inversión.

La jornada financiera global ha estado marcada por una volatilidad extrema y un sentimiento de «miedo extremo», con el Índice de Miedo y Codicia situándose en apenas 21/100. Los mercados se encuentran digiriendo una compleja combinación de ofensivas militares, negociaciones diplomáticas de alto nivel y cambios estructurales en las principales economías de Occidente. Mientras la administración de Donald Trump en Estados Unidos intensifica la presión sobre Irán mediante la «Operación Furia Épica», las corporaciones tecnológicas ajustan sus estrategias de inversión y los bancos centrales de Europa y Canadá advierten sobre un entorno inflacionario mucho más variable y persistente debido a los choques en la oferta de energía.

El panorama en Estados Unidos está dominado por la postura de la administración Trump frente al conflicto en el Estrecho de Ormuz. El presidente Donald Trump anunció recientemente una suspensión estratégica de 10 días en el período de destrucción de las plantas de energía iraníes, extendiendo el plazo hasta el lunes 6 de abril de 2026 a las 8:00 PM (hora del este), tras una petición del gobierno de Irán. A pesar de la retórica agresiva, Trump afirmó que las conversaciones «van muy bien», revelando que Teherán ha entregado ya un total de 10 petroleros cargados de crudo como gesto de disculpa y señal de derrota militar. No obstante, el mandatario fue enfático al advertir a la OTAN que Estados Unidos no necesita su ayuda y criticó la falta de apoyo de los aliados ante lo que calificó como una «nación lunática ahora diezmada».

Desde el gabinete, las señales son de una ofensiva total, pero con fines diplomáticos. El Secretario de Estado, Marco Rubio, informó que la marina iraní y su capacidad misilística están en vías de destrucción total, mientras que el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, definió la estrategia del Pentágono como «negociar con bombas», aclarando que la «Operación Furia Épica» no pretende ser una guerra interminable, sino un golpe final masivo. Por su parte, el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, buscó calmar a los mercados asegurando que el suministro petrolero mundial está bien abastecido y que superarán cualquier punto de estrangulamiento en el Estrecho de Ormuz, lo que derivará en precios de energía e inflación más bajos.

En el ámbito legislativo y de seguridad, el enviado estadounidense Steven Witkoff confirmó que se ha presentado a Irán un marco de paz de 15 puntos, al cual Teherán ya ha respondido oficialmente y se encuentra a la espera de una contrapropuesta de Washington. Mientras tanto, el Pentágono considera desviar ayuda militar originalmente destinada a Ucrania hacia el Medio Oriente para consolidar la posición en el Golfo.

A pesar del ruido geopolítico, las grandes tecnológicas estadounidenses continúan ejecutando movimientos estratégicos. Meta ha anunciado un incremento masivo en su inversión para el centro de datos en El Paso, elevando la cifra a 10,000 millones de dólares, reafirmando su apuesta por la infraestructura de inteligencia artificial, sin embargo sus acciones cayeron más de 8% y se perfilan a registrar su menor nivel desde abril de 2025 debido a dos fallos judiciales que responsabiliza a la empresa de adicción a redes sociales en usuarios jóvenes. En el sector de servicios, Netflix ($NFLX) iniciará una actualización en sus precios de suscripción en Estados Unidos, con una tarifa base que comenzará en los 8.99 dólares. No obstante, estas noticias no fueron suficientes para sostener el apetito por el riesgo, ya que el S&P 500 ($SPY) registró caídas al cierre de la sesión, reflejando la cautela de los inversores ante el entorno de «miedo extremo».

En el análisis financiero, instituciones como Deutsche Bank han implementado un «Índice de Presión» para predecir los giros tácticos de la administración Trump, combinando aprobación política, expectativas de inflación y rendimientos del Tesoro, mientras que Goldman Sachs mantiene un monitoreo estrecho sobre los comentarios de la administración respecto a la «Operación Furia Épica».

En el continente europeo, la atención se centra en las implicaciones del choque petrolero. Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), declaró desde Tallin que la información sobre el desarrollo del conflicto en Medio Oriente es ahora la variable clave para determinar la postura de política monetaria de la entidad. Por su parte, Megan Greene, del Banco de Inglaterra (BoE), advirtió que los efectos de segunda ronda del choque petrolero podrían tardar hasta un año en juzgarse completamente, sugiriendo que la oferta energética no se recuperará totalmente hasta 2027 o 2028. La seguridad marítima también es prioridad; el Jefe del Estado Mayor de la Marina Francesa confirmó conversaciones con el Reino Unido, Alemania, Italia y España para garantizar la libertad de navegación. Por su parte, los Asset Managers han pasado de una posición corta extrema a principios de 2026 a una posición larga neta de $18.4 millones en el VIX, reflejando una fuerte cobertura ante la volatilidad.

Desde el Banco de Canadá (BoC), la Vicegobernadora Senior, Carolyn Rogers, ofreció una visión sobria sobre el futuro económico, señalando que las tensiones comerciales, la adopción de la IA y la reducción de la inmigración cambiarán permanentemente el panorama canadiense. El banco prevé un crecimiento casi nulo de la fuerza laboral y un entorno de inflación mucho más variable en los próximos cinco años. En el plano asiático, Pakistán ha emergido como el mediador fundamental en el marco de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, siendo el puente para la comunicación de la propuesta de paz, mientras que naciones como Japón e India se mantienen involucradas en las mesas de discusión sobre la seguridad en las rutas comerciales del Golfo.

El panorama actual de los mercados aún sugiere un escenario de cautela sujeta a la caducidad del ultimátum del 6 de abril. La decisión de Trump de pausar los ataques indica que existe un espacio para la capitulación diplomática de Irán, lo cual, de materializarse, generaría un alivio inmediato en los precios del crudo y un rally de alivio en las bolsas globales. Sin embargo, la desconfianza hacia los aliados de la OTAN y el posible desvío de recursos de Ucrania hacia Oriente Medio plantean un riesgo de inestabilidad en Europa del Este que los mercados aún no han descontado totalmente.

En el corto plazo, espero que la volatilidad persista. Si Irán acepta los 15 puntos del marco de paz antes del lunes 6 de abril, el dólar podría ceder parte de su fortaleza reciente frente a monedas emergentes, y el S&P 500 buscaría recuperar niveles de soporte. De fracasar las conversaciones, el «golpe final» prometido por el Pentágono dispararía los precios de la energía de forma disruptiva, obligando a los bancos centrales (BCE, BoE y BoC) a mantener tasas restrictivas por más tiempo del previsto, incrementando el riesgo de una recesión técnica en las economías occidentales para finales de 2026. La clave para los inversores en las próximas jornadas será la observación de los flujos en el Estrecho de Ormuz y los datos de inflación que comiencen a reflejar los costos logísticos actuales.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group