Inicio Blog Página 330

La Hora del Planeta: INTURSA se sumó con experiencias que promueven la conciencia ambiental

Con iniciativas que promueven el ahorro energético y el uso responsable de los recursos, INTURSA se sumó a la Hora del Planeta impulsando una experiencia más consciente en sus hoteles.

En el marco del Día de la Tierra, que se conmemora cada 22 de abril, cada vez más personas buscan adoptar hábitos responsables con el entorno, especialmente aquellos enfocados en el ahorro de energía y la reducción del impacto ambiental. Este día central invita a reflexionar sobre el rol que se asume, tanto a nivel individual como organizacional, en la construcción de un futuro más sostenible.

En este contexto, el Grupo Hotelero INTURSA mantiene su enfoque en el cuidado del medio ambiente a través de la celebración de la Hora del Planeta en todos sus hoteles, una iniciativa que impulsa desde hace aproximadamente 10 años. Se espera que esta acción contribuya a la reducción del consumo energético durante una hora simbólica y, al mismo tiempo, sensibilice a huéspedes y visitantes mediante activaciones que promuevan una mayor conciencia ambiental.

Como parte de este enfoque, la iniciativa incluyó propuestas en restaurantes basadas en prácticas sostenibles, como el uso eficiente de recursos y la creación de alternativas que no requieren consumo energético en su elaboración. Por ejemplo, en The Westin Lima se ofrecieron mocktails preparados con ingredientes sostenibles en el lobby, promoviendo la conversación y la conciencia sobre el cuidado del planeta. Asimismo, el Hotel Paracas organizó una sesión de yoga al aire libre, con luces apagadas, que permitió a los asistentes apreciar el cielo estrellado y conectar con el mensaje ambiental.

De esta manera, INTURSA continúa impulsando una operación más consciente, integrando la sostenibilidad como un eje transversal en sus iniciativas. A través de estas acciones, la compañía busca no solo reducir su impacto ambiental, sino también inspirar a sus públicos a adoptar hábitos más responsables en su día a día.

 

EE.UU. y países de Latinoamérica impulsan demanda de baterías peruanas para autos

Llegaron a un total de 21 mercados.

Los despachos al exterior de baterías peruanas para automóviles ascendieron a US$ 14 millones 155 mil en el 2025, llegando a 21 mercados, cuyo ranking fue liderado por EE.UU. (40% del total) y otros países de América Latina, informó la gerencia de Manufacturas de la Asociación de Exportadores (ADEX).

En opinión de la gerenta de Manufacturas del gremio, Melissa Vallebuona Peña, es una cifra relevante para el segmento, especialmente en un contexto de reactivación del mercado automotor en América Latina, caracterizado por un mayor dinamismo del consumo y por las oportunidades que abre la reconfiguración de las cadenas productivas asociadas al nearshoring, lo cual impulsaría la demanda de autopartes y productos de reposición.

«De acuerdo con la Asociación Latinoamericana de Distribuidores de Automotores (ALADDA), en el 2025 se vendieron más de 6 millones 100 mil vehículos, reflejando un crecimiento de 7.1% respecto al 2024. Este desempeño demuestra una mejora en los niveles de consumo y una mayor dinamización de las economías de la región», explicó.

Según ADEX Data Trade, otros destinos fueron Venezuela, Panamá, Bolivia y Chile, con envíos superiores a US$ 1 millón; sin embargo, aún presentan un alto potencial de crecimiento.

Además, recordó que Perú también exporta otros bienes como guarniciones para frenos (EE.UU., Alemania, Colombia), ruedas dentadas (EE.UU., Colombia, Venezuela), parabrisas (EE.UU., Chile, México), discos (Surinam, EE.UU., Ecuador), tambores (EE.UU. y Ecuador), sistemas hidráulicos (Panamá), entre otros.

En ese contexto, un grupo de empresas nacionales exhibirá su oferta del 8 al 11 de abril en la feria Automechanika Buenos Aires 2026, mientras que otras –entre ellas Frenosa– realizarán labores de prospección con miras a evaluar su participación en la próxima edición.

Este evento, uno de los principales del sector automotor en Latinoamérica, reunirá a fabricantes, distribuidores, importadores y proveedores de servicios de más de 30 países que abarcan toda la cadena de valor, desde autopartes, componentes y accesorios hasta equipos de diagnóstico y mantenimiento, entre otros. Además, presentará innovaciones en áreas como eficiencia energética y sostenibilidad.

Durante los cuatro días de la feria se desarrollarán ruedas de negocios, espacios de networking y actividades especializadas orientadas a impulsar alianzas estratégicas y oportunidades de inversión.

En detalle

Además de EE.UU. con 5 millones 610 mil, las baterías peruanas llegaron a Venezuela (US$ 1 millón 827 mil), Panamá (US$ 1 millón 349 mil), Bolivia (US$ 1 millón 208 mil) y Chile (US$ 1 millón 196 mil). Completaron el top ten República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Uruguay y Barbados.

Las principales exportadoras fueron Fábrica Nacional de Acumuladores ETNA S.A., Corporación Enerjet S.A., Baterías Volta S.A., Whoosh Perú S.A.C., Compañía Peruana de Baterías S.A., Schneider Electric Perú S.A., Operaciones Globales & Servicios Atlas S.A.C., VGG Soluciones Industriales E.I.R.L., Datacont S.A.C., Equipments & Supplies Mining Tech S.A.C., entre otras.

Datos

  • La feria Automechanika Buenos Aires 2026 se posiciona como una plataforma estratégica para la generación de negocios, facilitando el contacto entre la oferta y la demanda del sector.
  • Permitirá el intercambio de conocimientos, la identificación de tendencias y el fortalecimiento de vínculos comerciales en la región.

 

La nueva tendencia del espacio corporativo: diseño, experiencia y flexibilidad lideran la demanda de oficinas

El mercado de oficinas en Chile entró en una nueva era: metro cuadrado cede terreno ante diseño, experiencia y bienestar como criterios de decisión corporativa.

Más del triple. Esa es la magnitud con que creció la demanda de oficinas premium en Santiago durante 2025, según el último reporte de CBRE: 77.000 metros cuadrados ocupados en un solo año, el mayor registro de la última década. Pero detrás de este dinamismo hay un cambio aún más profundo porque las reglas del juego han cambiado. La pregunta que hoy se hacen las empresas al buscar una oficina ya no es solo dónde ni cuánto, sino qué experiencia le entrega ese espacio al talento.

Así lo advierte WeWork, compañía global de espacios de trabajo flexible con presencia consolidada en Chile y con más de 600 ubicaciones en todo el mundo, que observa en el comportamiento del mercado local una tendencia inequívoca: las organizaciones están migrando hacia activos de mayor estándar, priorizando edificios con certificaciones de sustentabilidad, amenities que promuevan la interacción y el bienestar, y modelos de ocupación que se adapten a sus ciclos de negocio.

«El mercado está enviando una señal clara porque ya no es suficiente ofrecer metros cuadrados bien ubicados. Ir a la oficina debe valer la pena y es por eso que las empresas buscan espacios que respondan a cómo trabajan sus equipos hoy, con flexibilidad real, infraestructura de primer nivel y una experiencia que impulse la productividad desde el primer día. Esa es precisamente la propuesta que WeWork lleva más de una década perfeccionando a escala global y local», señaló el Presidente de WeWork Latinoamérica, Claudio Hidalgo.

Fuga hacia la calidad: el fenómeno que redefine el mercado

Consultoras líderes como CBRE, Cushman & Wakefield y Colliers documentan en sus últimos reportes un fenómeno que los especialistas llaman «fuga hacia la calidad»: la demanda corporativa se concentra en edificios premium con menor vacancia, mejor equipamiento y ubicaciones estratégicas. Ubicaciones como El Golf y Nueva Las Condes cerraron en 2025 con tasas de vacancia inferiores al 4%, con contratos que se cierran incluso antes de que los edificios reciban su recepción final.

Esta dinámica no responde solo a la vuelta masiva a la presencialidad. Responde a un cambio en la manera en que las empresas conciben el espacio físico de trabajo. Tras años de experimentación con el teletrabajo total, las organizaciones chilenas han encontrado un nuevo equilibrio: el modelo híbrido, donde la oficina debe ganarse su lugar compitiendo con la comodidad del hogar. El resultado es una demanda más exigente, que premia el diseño, los servicios, la conectividad y la experiencia del colaborador.

Los datos respaldan esta tendencia. Según un estudio reciente realizado por WeWork y PageGroup, titulado “IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral”, cerca de 1 de cada 3 trabajadores chilenos prioriza los escritorios y sillas ergonómicas y el estacionamiento accesible (35% cada uno) como los principales cambios que debería incorporar su lugar de trabajo, seguido de las zonas de descanso y dispersión (34%). El internet rápido y estable y las áreas de trabajo silenciosas también figuran entre las demandas más relevantes (27% cada una). En conjunto, estas preferencias confirman que la fuerza laboral en Chile no solo busca comodidad física, sino entornos que potencien su concentración y productividad.

Según datos de Buildings, empresa especializada en inteligencia del mercado inmobiliario corporativo, la preferencia por oficinas habilitadas, listas para usar con mobiliario y servicios incorporados, alcanzó el 79% de la demanda en el último trimestre de 2025. El tamaño también ha cambiado: los formatos entre 100 y 600 m² concentran el 70%, reflejando estrategias de ocupación más eficientes y modulares.

Productividad, bienestar y flexibilidad: los tres pilares de la nueva demanda

Las decisiones de ocupación de las empresas en Chile responden cada vez más a criterios que, hace cinco años, eran considerados como complementarios. Las organizaciones evalúan si un espacio favorece la concentración y el trabajo colaborativo, si cuenta con áreas de descanso y si dispone de tecnología que elimine fricciones en el día a día. En paralelo, los departamentos de recursos humanos reconocen que el entorno físico de trabajo es un factor determinante para atraer y retener talento.

A esto se suma una variable que ha cobrado relevancia estratégica: la flexibilidad. Las empresas requieren espacios que se ajusten a sus ciclos de crecimiento sin comprometer su agilidad financiera.

En este contexto, el modelo de espacios de trabajo flexible se consolida no como una alternativa a la oficina tradicional, sino como una respuesta estructural a las nuevas exigencias del mercado. WeWork, con su sede estratégica en Las Condes, ofrece a empresas de todos los tamaños la posibilidad de acceder a infraestructura de primer nivel, diversos servicios incluidos y contratos adaptables, sin los costos fijos y los tiempos de implementación que implica una oficina convencional.

Soberanía computacional, oportunidad para liderar

Por: Álvaro Melo, BDM Ciberseguridad ITQ Internacional

Actualmente, Chile tiene una posición dual en la carrera por la soberanía computacional. No somos fabricantes de semiconductores (chips), lo que nos mantiene dependientes de las cadenas de suministro globales lideradas por potencias como Estados Unidos, Taiwán y China. No obstante, somos líderes regionales indiscutidos en infraestructura de centros de datos.

En efecto, Chile se ha consolidado como el «hub digital» del Pacífico Sur, atrayendo inversiones multimillonarias de gigantes tecnológicos (hyperscalers) como Google, Microsoft, AWS y Huawei. Contamos con decenas de data centers operativos y en desarrollo.

Desde la perspectiva de la ciberseguridad, la reciente implementación de la Ley Marco de Ciberseguridad (Ley 21.663) ha sido un hito. Esta normativa reconoce a estas infraestructuras como críticas (Operadores de Importancia Vital), elevando nuestros estándares de protección de datos y capacidad de cómputo al nivel de países desarrollados, lo que nos hace un destino seguro y confiable para el procesamiento de Inteligencia Artificial en la región.

En ese contexto, para transformar esa ventaja inicial en verdadera soberanía computacional, Chile debe superar tres barreras críticas:

Sostenibilidad y crisis hídrica: El entrenamiento de modelos de IA requiere una potencia de cálculo masiva, lo que se traduce en un consumo de energía y agua (para refrigeración de servidores) gigantesco. En un país que atraviesa una megasequía, el gran desafío es exigir a la industria que transite hacia sistemas de enfriamiento sin consumo de agua e impulse el uso exclusivo de energías renovables.

Seguridad y soberanía de los datos: Albergar los servidores físicos de corporaciones extranjeras no equivale a tener soberanía sobre la tecnología. El desafío de la nueva Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI) es garantizar que los datos de los chilenos, procesados por IA, no queden expuestos a ciberataques de actores estatales extranjeros o secuestros de información (ransomware).

Desarrollo de talento e infraestructura local: Nos falta capacidad de cómputo soberana (High Performance Computing o HPC) administrada por el Estado o universidades, y sufrimos una escasez de profesionales altamente especializados tanto en IA avanzada como en ciberseguridad ofensiva y defensiva.

Consolidación regulatoria y tecnológica

Hacia el final de esta década, veremos a Chile no solo como un receptor de data centers, sino como un pionero en «Data Centers Verdes». La presión comunitaria y medioambiental obligará a la industria a innovar radicalmente en su huella ecológica.

En el ámbito de la ciberseguridad, veremos un ecosistema corporativo mucho más maduro. La fiscalización de la Ley de Ciberseguridad obligará a empresas de todos los tamaños a blindar sus operaciones, lo que convertirá a Chile en una «fortaleza digital» exportadora de servicios seguros. Además, la Inteligencia Artificial pasará de ser una novedad a estar integrada en infraestructuras críticas nacionales, como la minería 4.0, la red eléctrica y los sistemas financieros, requiriendo defensas automatizadas operadas por la propia IA.

Con todo, lo cierto es que la tecnología dejó de ser solo una herramienta comercial; hoy es un activo estratégico de seguridad nacional. La carrera por la Inteligencia Artificial y los centros de datos no la gana quien tiene más computadoras instaladas en su territorio, sino quien logra integrar esa tecnología de manera segura, ética y sostenible.

Como país, no podemos permitir que el avance digital se haga a costa de nuestros recursos naturales (como el agua) o de la privacidad de nuestros ciudadanos. La verdadera soberanía computacional significa tener el control de nuestro destino tecnológico. La ciberseguridad no es un freno para la innovación, es el cinturón de seguridad que nos permitirá acelerar hacia el futuro sin estrellarnos en el camino.

www.itqlatam.com

 

 

 

Data centers en la era de la IA: el gran error operativo que la industria no puede repetir en 2026

  • La inteligencia artificial está obligando a replantear la forma en que se gestionan los centros de datos. El principal error de 2025 fue seguir administrándolos bajo un modelo pensado para cargas tradicionales.

El auge de la inteligencia artificial (IA) está impulsando la mayor expansión en la historia del mercado mundial de data centers y redefiniendo la escala y la velocidad del negocio digital. Lo que antes era una infraestructura diseñada para cargas de trabajo tradicionales y relativamente predecibles, hoy opera bajo alta densidad de cómputo, cargas dinámicas y una tolerancia al error cada vez menor.

Goldman Sachs proyecta que la inversión global en centros de datos vinculados a IA superará los US$ 1,3 billones en esta década. Sin embargo, el crecimiento acelerado trae consigo una presión operativa inédita. Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en América Latina la distribución es desigual: Brasil concentra el 37,2% de los centros de datos de la región y es el único país con presencia consolidada de hiperescaladores; Chile y México le siguen en capacidad instalada.

De acuerdo con Luis Santamaría, Cloud and Service Provider Segment Leader de Schneider Electric, el gran fallo de 2025 no fue tecnológico, sino estratégico. “El mayor error operativo del año pasado fue seguir gestionando data centers pensando en un modelo pre inteligencia artificial”, señala.

Muchos centros fueron diseñados para cargas enterprise convencionales y luego intentaron adaptarse a racks de mayor potencia, entornos de IA generativa y exigencias de baja latencia. El resultado fue una planificación de capacidad insuficiente y procesos que no evolucionaron al ritmo de la demanda.

El propio PNUD estima que América Latina alberga apenas 4,8% de los data centers globales. Perú participa con apenas el 3,1% del total regional, lo que evidencia una oportunidad relevante, pero también una brecha en términos de autonomía digital. En un escenario de crecimiento acelerado, el desafío no es solo atraer inversión, sino operar con estándares acordes a la nueva realidad tecnológica.

Al respecto Santamaría identifica tres problemas recurrentes observados durante 2025:

  • Planificación de capacidad insuficiente. Infraestructura diseñada para promedios históricos y no para picos intensivos de procesamiento asociados a IA.
  • Gestión reactiva. Equipos enfocados en responder incidentes, en lugar de anticiparlos mediante analítica y simulación.
  • Silos organizacionales. Energía, TI y operación funcionando con datos aislados, sin una visión integrada del sistema.

El cambio es estructural. International Data Corporation (IDC) proyecta que el 80% de las organizaciones en América Latina invertirá en IA generativa y automatización avanzada hacia 2026. Eso implica que una parte creciente de la carga crítica migrará hacia entornos que requieren monitoreo permanente, simulación de escenarios y planificación dinámica. La pregunta ya no es cuántos megavatios se instalan, sino cómo se gestionan en tiempo real y con qué nivel de integración.

El salto hacia 2026

La industria empieza a internalizar el aprendizaje. Para Santamaría, las organizaciones que avanzan son aquellas que comprenden que el data center ya no es solo infraestructura física, sino una plataforma digital fundamental para la economía. “En 2026 los errores no vendrán por parte de la tecnología, sino por operar sistemas cada vez más complejos con modelos que no evolucionan al mismo ritmo”, advierte.

En el caso peruano, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) ha señalado que los data centers pueden convertirse en una palanca de crecimiento económico y transformación productiva. Pero el reto es tanto cultural como técnico: formar talento especializado, integrar equipos multidisciplinarios y profesionalizar la gestión con enfoque estratégico.

Para países como Perú, que buscan posicionarse en la cadena de valor de la economía digital, la lección es clara. Atraer centros de datos es importante, pero más estratégico aún es operarlos con visión integrada, capacidad de anticipación y cultura basada en datos. En la era de la IA, la ventaja competitiva no está solo en construir más infraestructura, sino en gestionarla como un sistema vivo, interdependiente y esencial para la continuidad del negocio y el desarrollo del país.